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Frank

por Ivan Roca (Presentado en el VII Concurso literario "Valores para un sueño" en 2006)

Frank estaba sentado en una mesa de la Cafetería de Carl situada en la esquina de la calle Pink con la Calle Blue, tomaba un café y una pasta en la mesa del fondo a la izquierda justo al lado de los lavabos. Desde ella se veía toda la cafetería y era donde se estaba más tranquilo. La gente acostumbraba a quedarse al principio en la barra, pero él prefería la tranquilidad del rincón. A su espalda, la pizarra rezaba el menú del día, con su correspondiente precio:

MENU
Primeros:
Macarrones
Ensalada verde
Albóndigas con sepia
Segundos:
Lomo a la plancha
Merluza a la sidra
Entrecot de ternera
Pan, Bebida y Postre
¡¡Por tan solo 7,90 €!!

   Frank apretó lo que le quedaba de la pasta en la boca y engulló, tomó su último sorbo de café y se levantó. Cuando pasó por la barra dejó unas cuantas monedas sueltas al lado del mostrador de la caja registradora y le hizo una señal a Lucy, la camarera. Al levantar el brazo algo se deslizo por la gabardina hasta caer al suelo, era un sonido metálico contra el suelo, algo pesado, durante unos segundos toda la cafetería podría haber sido estática, la gente no se atrevía ni a respirar, lo que había caído de la gabardina de Frank era una Smith and Wesson 410S. Nadie podía saber si era real o de imitación, pero una cosa era segura, ninguno de los presentes se iba a jugar el pellejo con una estadística al 50%.
   Frank se agachó lentamente y cogió la pistola, se la volvió a meter en la gabardina y siguió su camino rumbo a la puerta. Cuando se hubo cerrado la puerta del establecimiento, con la campanilla de la puerta aún resonando sobre sus cabezas, todo el mundo respiró tranquilo. La mayor parte de ellos aún no había asimilado lo que había pasado, pero ahora mismo sólo les importaba que estuvieran vivos. Ya relajados, todos volvieron a sus quehaceres.
   Cling...
   -Maldita sea, por poco me olvido la bolsa...
   Era Frank, había vuelto a entrar en la cafetería, entró a paso bastante acelerado y fue directo hacia su mesa. Coge la bolsa, una bolsa bastante voluminosa, todo sea dicho, aunque no lo suficiente como para contener un cadáver, y se gira en pos de la puerta. Pero esta vez hay un tipo entre Frank y la puerta, esta ahí de pie, en medio del pasillo, con los brazos extendidos, incluso afinando un poco la vista puedes llegar a ver como le tiemblan las piernas, Frank empieza a andar hacia el tipo...
   -Mire amigo..., Frank se sigue acercando...
   -No sé la causa por la que lleva un arma encima...
   -Frank esta a pocos pasos de él y sigue con cara de pasar de todo
   -Pero no puedo permitir que salga de aquí con ella...
   Frank se detiene justo enfrente de él, mira a un lado y lo entiende todo, el tipo este está ahí tomándose algo con su novia y ahora quiere demostrar algo...
   -Muy bien, tío duro, tú ganas.
   Frank se quita la gabardina y se la cuelga del hombro, ahora ya no tengo ningún arma y además cuando salga a la calle pasaré frió, ¿te parece un justo castigo?
   -No... Yo sólo quería...
   -Bueno, vale, no te preocupes, quédate la gabardina, es un regalo, vale, seguro que recordaras este día mucho tiempo... es más...
   Frank saca la cartera del bolsillo, busca en el interior, coge un billete de 100 Euros... y se lo mete en el bolsillo de la camisa...
   -Por tu valentía, ¡hay que tenerlos cuadraos chaval!!
   Frank retoma su camino hacia la puerta sabiendo que es lo próximo que va a pasar: el tipo decidirá apuntarle con su propia arma...
   -¡Eh! ¡Un momento!!
   Frank no se gira, sabe también cuál es el siguiente paso y el otro y el otro...
   -He dicho que quieto o disparo...
   Frank llega a la puerta justo para ver reflejado en la puerta al tipo en medio del pasillo, apuntándole, y oír el clic del percutor de la pistola amartillando el aire...
   -Mas suerte la próxima vez, chico... y gracias...
   Frank salió por la puerta una vez más, dejando tras de si un tintineo en una cafetería llena de gente, totalmente desorientada, y un chico que había entrado con su novia y que iba a salir no solo con eso sino que con gabardina nueva, pistola y 100 euros mas rico... o eso creía él...
   Al rato llegó la policía, buscaban a un hombre que había atracado el banco de la esquina, llevaba una gabardina, iba armado y llevaba una bolsa de deporte... Uno de los hombres de la cafetería casaba con la descripción… un chico que negaba haber atracado el banco, aún después de encontrar un billete de 100 en el bolsillo, el arma y varios proyectiles en el bolsillo de su gabardina...
   Mientras, Frank se alejaba tranquilamente con su bolsa, bajo el frío invierno de la ciudad.