Querido hermano/a en María Santísima del Rocío: Las circunstancias me llevaron a presidir esta Hermandad. Aunque prefiero pensar en esa frase que usamos los rocieros: “será que Ella lo quiere así”. Pues es Nuestra Señora quien guía nuestros pasos, que deben ir siempre encaminados hacia Jesús. Claro que nada me llena más de orgullo, y siempre contando con vuestro apoyo, podremos hacer una gran labor. Para quienes no son rocieros, es a veces difícil explicarles lo que sentimos, lo que hacemos, lo que vivimos. El ser rociero no es solo estar en las romerías, el gritar vivas a la Virgen o llevar una medalla colgada. Para nosotros es una forma de vivir. Se es rociero todo el año. Si además, perteneces a una Hermandad, esto significa una confraternidad y también un compromiso. Se convive como en una especie de gran familia, con todo lo bueno y a veces difícil que ello implica. Pero todos tenemos en común, nuestro amor a la Divina Pastora y el cariño a nuestra Hermandad. Y ese “sentir rociero” está rodeado, por supuesto, de unas tradiciones y un folclore que son inseparables de la devoción, envuelto todo en un encanto especial, que nos hace vivir más gozosamente nuestra espiritualidad, nuestra creencia en Cristo y en María.
Los medios de comunicación como Internet, nos brindan la oportunidad de estar más informados, ponernos en contacto entre nosotros o con quien quiera conocernos. Exponer opiniones y sugerencias. Se pueden consultar nuestras actividades y cultos, pues somos una Hermandad muy activa y dinámica. Estamos encantados de recibirte a través de esta página o visitarnos en nuestra sede o en alguno de los actos que celebramos. Todo siempre a mayor Gloria de Nuestra Madre la Virgen del Rocío. ¡VIVA LA VIRGEN DEL ROCIO! ¡VIVA EL PASTORCITO DIVINO! ¡VIVA LA HERMANDAD DE TORREJÓN!
El Presidente Juan Aranda Gallardo |