Muestrario Dossier |
Editorial Nº1
Antes de ser nada, fuimos todo. Fuimos zapatillas agujereadas, exiliados sin recursos, piedra en los bolsillos, presos políticos, estómagos vacíos, extranjeros ilegales, jueces sin razón, parte con derecho.
Porque hay una realidad que nos duele. Por eso elegimos sumergirnos en los ríos de la prensa grafica, porque la palabra escrita es la que perdura.
Algo de todo aquello nos quedó, y tuvimos que aprender a ser editores, fotógrafos, periodistas, economistas, publivendedores, diseñadores.
Y desde entonces, nadie ha podido descifrar la oscura razón de los deseos. Todo se ha escapado de las manos bienintencionadas, todo se esfumó por los pasillos de laboratorios incapaces de mencionar lo simple. Porque ya sabemos, siempre le buscamos la quinta pata al gato, una mancha más al tigre, una raya extra a la cebra, o cuanto refrán zoológico quieras pensar.
Entre la filosofía y el psicoanálisis, los motivos se eclipsan. Los deseos dejan de ser objetos de estudio para convertirse en un mar donde ya nadie puede navegar, donde las respuestas encajan en las preguntas y a veces, una pregunta sirve para hilvanar objeciones.
En este principio de siglo, casi nada nos queda claro, excepto la certeza de sabernos vivos en un mundo frágil. Y la certeza del deseo. Entonces que importan las razones si el deseo late.
Y es precisamente allí donde esta Posta Data nace. En la ambición de generar algo, poco o mucho, siempre es algo. Las razones las sabrán cada uno de quienes escriben, el deseo es conjunto. Y si la suma de las razones hacen al deseo, habremos de navegar tranquilos para siempre. Porque nada terrible puede pasarnos si estamos convencidos de lo que hacemos.
Prima, hermana, tía o sobrina de la revista Post Data de San Nicolás, en esta primera Posta Data intentamos sumergirnos en los ríos de América Latina, la que todavía continúa con las venas abiertas, la que alguna vez supo reír y mostrar los dientes, y hoy llora a los hijos que se van.
En el árbol de las Postas Datas, quisimos delinear una rama más, escribir otra post data (como lo que se olvida en la carta y sin embargo, suele ser lo más importante), porque si en San Nicolás «queda algo por decir», intuimos que en esta Buenos Aires queda mucho por hablar, por escribir y por soñar.
Te pasamos la posta, sencillamente para seguir generando espacios de comunicación, de cultura y reflexión.
Antes de ser nada, fuimos todo. Fuimos zapatillas agujereadas, exiliados sin recursos, piedra en los bolsillos, presos políticos, estómagos vacíos, extranjeros ilegales, jueces sin razón, parte con derecho.
Porque hay una realidad que nos duele. Por eso elegimos sumergirnos en los ríos de la prensa grafica, porque la palabra escrita es la que perdura.
Algo de todo aquello nos quedó, y tuvimos que aprender a ser editores, fotógrafos, periodistas, economistas, publivendedores, diseñadores.
Y desde entonces, nadie ha podido descifrar la oscura razón de los deseos. Todo se ha escapado de las manos bienintencionadas, todo se esfumó por los pasillos de laboratorios incapaces de mencionar lo simple. Porque ya sabemos, siempre le buscamos la quinta pata al gato, una mancha más al tigre, una raya extra a la cebra, o cuanto refrán zoológico quieras pensar.
Entre la filosofía y el psicoanálisis, los motivos se eclipsan. Los deseos dejan de ser objetos de estudio para convertirse en un mar donde ya nadie puede navegar, donde las respuestas encajan en las preguntas y a veces, una pregunta sirve para hilvanar objeciones.
En este principio de siglo, casi nada nos queda claro, excepto la certeza de sabernos vivos en un mundo frágil. Y la certeza del deseo. Entonces que importan las razones si el deseo late.
Y es precisamente allí donde esta Posta Data nace. En la ambición de generar algo, poco o mucho, siempre es algo. Las razones las sabrán cada uno de quienes escriben, el deseo es conjunto. Y si la suma de las razones hacen al deseo, habremos de navegar tranquilos para siempre. Porque nada terrible puede pasarnos si estamos convencidos de lo que hacemos.
Prima, hermana, tía o sobrina de la revista Post Data de San Nicolás, en esta primera Posta Data intentamos sumergirnos en los ríos de América Latina, la que todavía continúa con las venas abiertas, la que alguna vez supo reír y mostrar los dientes, y hoy llora a los hijos que se van.
En el árbol de las Postas Datas, quisimos delinear una rama más, escribir otra post data (como lo que se olvida en la carta y sin embargo, suele ser lo más importante), porque si en San Nicolás «queda algo por decir», intuimos que en esta Buenos Aires queda mucho por hablar, por escribir y por soñar.
Te pasamos la posta, sencillamente para seguir generando espacios de comunicación, de cultura y reflexión.
