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En nombre de todas las letras

El regalo

-Hace mucho calor. ¿No crees hijo?

-Sí.- El chico se revolvió en su asiento, torciendo su cabeza hacia afuera del auto. Inclementes ondas de calor deformaban el paisaje citadino. Hoy cumplía diecisiete años, pero desde hacía cuatro él no tenía nada que celebrar.

“Debí preguntarle. ¿Por qué no le pregunté? Ella misma me regaló la pelota”.

Su madre sabía en qué pensaba, era un día particularmente difícil.

“Sólo fue un instante. Los dejé solos un momento, en lo que regresé a la orilla por la pelota. Luego ya no la vi. Esa parte no estaba honda, ni había olas fuertes. Debí preguntarle. Así, tan fácil: ‘¿Sabes nadar?’ Pero no… corrimos, yo iba adelante pero todos estábamos emocionados. Unos se salpicaban agua y gritaban. Era la primera vez que nosotros veíamos el mar. No le pregunté a nadie… Si ella no sabía ¿por qué nos dejaron solos? A ella. Yo fui un pendejo. Debí cuidarla. Pero yo no sabía…”

Semáforo en verde, alguien tocó el claxon. Su mamá también debía estar distraída.

“Cuando regresé con la pelota, ya no la vi. La llamé y no respondió. Pregunté a los demás, nadie sabía. Luego grité. Salí del agua. Grité más fuerte. Después todo es confuso. Llegaron algunos tíos, asustados por los gritos. Les dije que no la encontrábamos, corrieron y luego nadaron hacia donde la vimos por última vez. Algunos me culparon. Su madre lloraba, gritaba.

Los niños estaban llorando también. Yo sólo podía ver la pelota, anaranjada, llena de arena, junto a las chanclas que todos dejamos al pie del tronco de la palapa…”

[Toc toc] Alguien suena el vidrio de la ventana.

-¡Cómprele un juego de agujas a su mamá! A diez pesitos, joven.

El muchacho desvía la mirada y se concentra en el tablero.

“Tenía los labios azules cuando la encontraron. Yo no la vi. Dicen que parecía dormida.”

-Hijo, baja el vidrio un poco más, hace calor… ¿Quieres que compre algo especial? ¿Un pastel? ¿Pizza?

-No, nada, mamá.

-Te entiendo.

Sí, algún día volvería al mar sin sentir dolor pero nunca tendría ánimos para celebrar otra vez un cumpleaños.



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