Me rapo la cabeza
Me rapo la cabeza alejando las dentelladas de la jauría, y arranco de mi piel de plástico todos tus nombres para ser una pincelada cargada de odio y hambre a partes iguales. Me despojo del artificio mientras embadurno de barro la corteza mohosa de la bestia, de la criatura afeada que siempre fui, para que me reconozcas y que puedas encontrar así mi rastro. Búscame en las listas de espera de los sin nombre, entre las sombras de algún tugurio infestado de corazones mancos; búscame en el ala de un sombrero, en el filo de la guadaña, donde cabalgo arriando las palabras que me sobran.
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