|
Recientes estudios han mostrado que la postura que habitualmente se recomienda para dar de mamar
en realidad impide que el o la bebé recién nacido/a pueda reptar guiad@ por el olfato y engancharse a mamar.
Para poder engancharse a la teta, nada más nacer, el o la bebé debe de quedar sobre el esternón de la madre;
el no hacerlo así quebranta el continuum de procesos fisiológicos y libidinales que garantizan el acoplamiento
de la diada madre criatura después del nacimiento.
Esto es lo que muestra Suzanne Colson en el archivo adjunto. Está en original, en inglés. |