JUEGOS OLIMPICOS BEIJING 2008
PRIMER MEDALLA PARA ARGENTINA - PAULA PARETO "Esperaba un séptimo o quinto puesto, un diploma olímpico, pero no una medalla. Técnicamente me falta mucho, creo que la clave hoy fue el coraje".
Enviado especial Diario La Nación
PEKIN.- Ese cuerpo minúsculo, el de "la Peti", es un envase demasiado pequeño para semejante corazón. La distribución es desproporcionada. Alcanza con ver cualquiera de los combates de Paula Pareto en el tatami. Va al frente pese a que sus rivales algunas veces tienen hasta 20 centímetros más de altura. Aunque la lógica indica que cualquiera se sentiría amedrentado ante tal diferencia.
La primera medalla para la Argentina en Pekín 2008 y también la primera de la historia para el judo argentino llegó de donde menos se la esperaba. Si bien Pareto había sido la primera del equipo nacional en clasificarse para los Juegos, con su quinto puesto en el Mundial de Río 2007, ella misma dijo: "Esperaba un séptimo o quinto puesto, un diploma olímpico, pero no una medalla. Técnicamente me falta mucho, creo que la clave hoy fue el coraje".
En la USTB (Universidad de Ciencia y Tecnología de Pekín, según sus siglas en inglés), domina la juventud de los estudiantes, alojados en varios edificios. Muchos de ellos se acercaron a los alrededores del gimnasio, especialmente adaptado para recibir el judo, con una capacidad para 6500 personas. Ese fue el lugar que le dio la primera gran alegría a nuestro país, con el triunfo de Pareto, de 22 años, sobre la norcoreana Ok Song Park, en una de las finales por el repechaje que entregó la medalla de bronce de la categoría más chica, de hasta 48 kilos.
La conquista llegó con un enorme suspenso que vale contarse. Iba perdiendo por un koka, cuando su rival intentó una toma, ella la anticipó y ambas cayeron en una posición muy dudosa. Los árbitros anotaron en el marcador un waza ari para la coreana. El entrenador Carlos Denegri protestó, Paula se tomó la cabeza. Cubanos, italianos y, por supuesto, los pocos argentinos que se encontraban en el gimnasio protestaron a gritos. Los 12 segundos se completaron con ese resultado en el tablero electrónico, pero los jueces se reunieron frente a la mesa de control. El cuarto árbitro observó el video y el fallo se cambió en favor de la argentina, cuando su rival ya estaba festejando.
Ahí tenía ganas de saltar a festejar, pero el técnico de la selección, que alguna vez condujo a Carolina Mariani a ser subcampeona mundial, le ordenó que respetara los procedimientos normales, que saludara a su rival. "Le dije: «Mirá si te lo dan vuelta de nuevo»". Y hasta reconoció: "Yo salté reclamando, pero tenía dudas. Me pareció que era de Paula. Por suerte la tribuna nos favoreció y los jueces principales también". Vale aclarar que Denegri es el DT de la selección, pero su entrenador es Carlos Yuma, que se quedó en Buenos Aires.
"Esto es inmenso, es una alegría infinita -dijo Pareto después de la coronación-. Me pasó de todo por la cabeza; pienso en la gente que me ayudó para llegar acá. Estoy disfrutando de todo, pero no quiero pensar demasiado, porque me pongo a llorar otra vez."
En el primer combate, derrotó sin problemas a la australiana Tiffany Day, una rival que la supera muchísimo en altura. "Cuando lucho con gente tan alta, de lo único que tengo que preocuparme es de que no me tomen por arriba. Cuando veo que vienen a hacerme un lance, me anticipo y lo hago yo. Después, como gané hoy en la primera lucha es muy raro. La saqué con ippon por retención (inmovilizó a la australiana). Y digo que es raro porque nosotros no somos tan buenos luchando en el piso".
Después, cayó por la diferencia mínima (koka) ante la japonesa Ryoko Tani, dos veces campeona olímpica, que, además, ganó siete de los últimos ocho mundiales de judo. ¿Qué le pasó en el que no ganó? Estaba embarazada y no compitió. "No estuve tan lejos de ella, no hubo tantas diferencias, pero me sacó con la experiencia", se lamentó Pareto.
Sin embargo, en el judo, todos los que llegan a las semifinales habilitan a sus vencidos a seguir compitiendo en un repechaje por las dos medallas de bronce que se entregan en esta disciplina. Es decir que una vez derrotado, el judoca se hace hincha de su vencedor.
Ryoko Tani le ganó a Pareto en los cuartos de final, así que Pareto se aseguró el repechaje.
Los combates por el repechaje fueron todos emocionantes. La pequeña gigante soportó al público local para dejar afuera a Wu Shugen, y luego dominó muy bien el duelo con la húngara Eva Csernoviczki antes de la coronación.
A los 22 años, Pareto está en las nubes. Gracias a ella, la bandera argentina se elevó hasta el techo por primera vez en Pekín, y lo más maravilloso es que su carrera apenas empieza.