Obras y vidas de Quevedo (Madrid, 1580 - Villanueva de los Infantes, España, 1645) Los padres de Francisco de Quevedo desempeñaban altos cargos en la corte, por lo que desde su infancia estuvo en contacto con el ambiente político y cortesano. Estudió en el colegio imperial de los jesuitas, y, posteriormente, en las Universidades de Alcalá de Henares y de Valladolid, ciudad ésta donde adquirió su fama de gran poeta y se hizo famosa su rivalidad con Góngora. Siguiendo a la corte, en 1606 se instaló en Madrid, donde continuó los estudios de teología e inició su relación con el duque de Osuna, a quien Francisco de Quevedo dedicó sus traducciones de Anacreonte, autor hasta entonces nunca vertido al español. En 1613 Quevedo acompañó al duque a Sicilia como
secretario de Estado, y participó como agente secreto en peligrosas
intrigas diplomáticas entre las repúblicas italianas. De regreso en
España, en 1616 recibió el hábito de caballero de la Orden de Santiago.
Acusado, parece que falsamente, de haber participado en la conjuración
de Venecia, sufrió una circunstancial caída en desgracia, a la par, y
como consecuencia, de la caída del duque de Osuna (1620); detenido fue
condenado a la pena de destierro en su posesión de Torre de Juan Abad
(Ciudad Real). 1580. Nace, probablemente, el 17 de septiembre en Madrid Francisco de Quevedo Villegas. Es bautizado el día 26 del mismo mes en la Iglesia de San Ginés. Son sus padres Pedro Gómez de Quevedo y María de Santibáñez, ambos oriundos del valle de Toranzo en la Montaña. Los cónyuges ocupan puestos de confianza en la corte, el primero como escribano de cámara de la reina Ana y secretario particular del príncipe e infantes. Francisco es el tercero de seis hermanos.
1586. Muere su padre. María de Santibañez será tutora de sus hijos hasta su muerte en el año 1600.
1594. Tras haber pasado posiblemente por las aulas del Colegio Imperial de la Compañía de Jesús de Madrid, estudia en el Colegio de la Compañía en Ocaña, beneficiándose de la ayuda económica que había obtenido del monarca su abuela Felipa de Espinosa.
1596. Comienza estudios de artes en la Universidad de Alcalá de Henares. Obtendrá tres años más tarde el grado de bachiller y, poco después, el de licenciado en 1600, año en el que inicia estudios de Teología en la misma universidad. Se ha supuesto que en estas fechas se inicia la amistad con Pedro Téllez Girón, más tarde duque de Osuna.
1601. Prosigue sus estudios, al parecer, en la Universidad de Valladolid, ciudad a la que se había trasladado la corte.
1602. Tras dos años bajo la tutela de Andrés de Ozaeta, el escritor, junto a sus hermanos menores, estará a cargo de Agustín de Villanueva, residente en la corte de Valladolid, hasta 1605. Villanueva, casado con Ana Díez de Villegas, pariente de Quevedo, tenía en la época el cargo de Secretario del Rey. Uno de sus hijos, Jerónimo (1594), llegaría a ocupar el puesto de protonotario de Aragón y a ser uno de los hombres más influyentes bajo el reinado de Felipe IV. En este período, Quevedo comienza a hacerse un nombre en el mundo de las letras. Algunos poemas suyos aparecerán recogidos en las Flores de poetas ilustres de Pedro de Espinosa. Entre 1604 y 1605 mantiene correspondencia con Justo Lipsio.
1606. De regreso a la corte de Madrid, Quevedo vuelve también a su ciudad natal, donde probablemente recibe órdenes menores y se integra en la vida literaria de la corte.
1609. Escribe España defendida. Comienzan sus pleitos para obtener el señorío de La Torre de Juan Abad.
1610. Se le niega el permiso para publicar el Sueño del juicio final por "chabacano e imprudente".
1613. Viaja a Palermo para ponerse al servicio del duque de Osuna, Virrey de Sicilia entre los años 1610 y 1616.
1614. Se desplaza a Niza, Génova y Madrid, siguiendo instrucciones de su protector.
1615. Viaja desde Palermo a Madrid como portador del donativo votado por el parlamento de Sicilia. Además, y en calidad de hombre de confianza de Osuna, intriga en la corte, acudiendo incluso al soborno, para asegurar el nombramiento del Duque como Virrey de Nápoles. Estos hechos serán investigados, implicando a Quevedo, en 1621, tras la caída en desgracia del Duque.
1616. El duque de Osuna ocupa su nuevo cargo de Virrey de Nápoles, en donde encontraremos también a Quevedo a partir de septiembre.
1617. Se desplaza en misión diplomática a Roma. Poco después viaja una vez más a Madrid para llevar el donativo del parlamento napolitano y cuidar de los intereses del Duque. Felipe III le concede el hábito de Santiago.
1618. Se inicia el declive político del duque de Osuna. Quevedo regresa desde Nápoles a España de manera definitiva.
1621. Muerte de Felipe III y subida al trono de Felipe IV. Proceso contra Pedro Téllez Girón, que salpica a Quevedo. Se convierte en Señor de la Torre de Juan Abad, villa manchega sobre la que había heredado ciertas rentas y cuya jurisdicción vende ahora el Consejo de Castilla. Precisamente a esta villa había sido desterrado poco antes del cambio de reinado y de que comenzase el procedimiento legal contra el Duque. También conoce la cárcel en Uclés durante un breve período. Sufrirá un nuevo destierro en sus posesiones manchegas como consecuencia del proceso judicial contra su antiguo protector. En los Grandes anales de quince días relata la confusión de las jornadas inmediatas a la muerte de Felipe III.
1624. Viaja junto a la corte a Andalucía. En una de las etapas alberga a Felipe IV en su residencia de La Torre de Juan Abad. El 25 de septiembre muere en prisión el duque de Osuna.
1626. Acompañando de nuevo a la corte, se desplaza a Aragón a principios de año. Unos meses más tarde, aparecen impresas sin autorización en Zaragoza dos obras suyas: Política de Dios y El Buscón.
1628. Nuevo destierro en sus posesiones de La Torre de Juan Abad como consecuencia de su defensa del patronato único de Santiago Apóstol.
1629. Escribe anónimamente El chitón de las tarabillas, en apoyo de la política del conde-duque de Olivares, a quien elogia asimismo en otros escritos.
1631. Tras alguna denuncia ante la Inquisición, y la proliferación de ediciones piratas, publica Juguetes de la niñez, obra en la que se recogen, junto a otros nuevos, textos anteriores de carácter burlesco y satírico que aparecen ahora revisados y censurados. También se publican ahora las ediciones de las obras poéticas de Fray Luis de León, con dedicatoria a Olivares (redactada en 1629), y Francisco de la Torre.
1632. Antonio Juan Luis de la Cerda, duque de Medinaceli, con quien pocos años antes había iniciado una amistad que marcará la última etapa de la vida del escritor, le representa en las capitulaciones matrimoniales con Esperanza Mendoza, señora de Cetina. Contraerán matrimonio en 1634, pero se separarán pocos meses más tarde. Recibe el nombramiento de Secretario del Rey.
1633. La hostilidad hacia el conde-duque de Olivares es ya evidente. Redacta en julio el acerbo memorial Execración contra los judíos, que es, además de la más rotunda muestra de su antisemitismo, un ataque frontal a la política del valido. Posiblemente comienza también ahora la escritura de La Hora de todos.
1634. Publica La cuna y la sepultura y la traducción de La introducción a la vida devota de Francisco de Sales. En esta época desarrolla una gran actividad literaria; de entre 1633 y 1635 datan obras como De los remedios de cualquier fortuna, el Epicteto, Virtud militante, Las cuatro fantasmas, la segunda parte de Política de Dios, la Visita y anatomía de la cabeza del cardenal Richelieu o la Carta a Luis XIII.
1635. Se publica el libelo contra Quevedo titulado Tribunal de la justa venganza.
1639. El 7 de diciembre es detenido en casa del duque de Medinaceli y conducido al convento de San Marcos de León, donde permanecerá encarcelado hasta junio de 1643, cinco meses después de la caída de Olivares. En este tiempo escribe La Rebelión de Barcelona y Providencia de Dios.
1644. En noviembre, con su salud muy deteriorada, se retira a La Torre de Juan Abad. Publica el Marco Bruto y La caída para levantarse. Prepara en este tiempo la edición de su poesía, que aparecerá póstumamente por González de Salas en 1648.
1645. El 8 de septiembre muere en Villanueva de los Infantes, adonde se había desplazado a principios de este año.
Fernando Cabo Aseguinolaza AMOR CONSTANTE MAS ALLÁ DE LA MUERTE Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
mas no, de esotra parte, en la ribera,
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
su cuerpo dejará no su cuidado; ENSEÑA CÓMO TODAS LAS COSAS AVISAN DE LA MUERTE
Miré los muros de la Patria mía,
Salíme al Campo, vi que el Sol bebía
Entré en mi Casa; vi que, amancillada,
Vencida de la edad sentí mi espada,
Poderoso caballero
Madre, yo al oro me humillo,
Nace en las Indias honrado
Es galán y es como un oro;
Son sus padres principales,
Mas ¿a quién no maravilla
Sus escudos de armas nobles
Por importar en los tratos
Y es tanta su majestad,
Nunca vi damas ingratas
Más valen en cualquier tierra AL MOSQUITO DE LA TROMPETILLA
Ministril de las ronchas y picadas,
Trompetilla que toca a bofetadas,
¿Por qué me avisas si picarme quieres?
Tú vuelas y tú picas y tú espantas A UN HOMBRE DE GRAN NARIZ
Érase un hombre a una nariz pegado,
era un reloj de sol mal encarado,
Érase el espolón de una galera,
érase un naricísimo infinito
DE LOS SONETOS Enseña a morir antes y que la mayor parte de la muerte es la vida y esta no se siente, y la menor, que es el último suspiro, es la que da pena.
I Señor don Juan, pues con la fiebre apenas se calienta la sangre desmayada, y por la mucha edad, desabrigada, tiembla, no pulsa, entre la arteria y venas;
pues que de nieve están las cumbres llenas, la boca, de los años saqueada, la vista, enferma, en noche sepultada, y las potencias, de ejercicio ajenas,
salid a recibir la sepoltura, acariciad la tumba y monumento; que morir vivo es última cordura.
La mayor parte de la muerte siento que se pasa en contentos y locura, y a la menor se guarda el sentimiento.
V Prevención para la vida y para la muerte.
Si no temo perder lo que poseo, ni deseo tener lo que no gozo, poco de la Fortuna en mí el destrozo valdrá, cuando me elija actor o reo.
Ya su familia reformó el deseo; no palidez al susto, o risa al gozo le debe de mi edad el postrer trozo, ni anhelar a la Parca su rodeo.
Sólo ya el no querer es lo que quiero; prendas de la alma son las prendas mías; cobre el puesto la muerte, y el dinero.
A las promesas miro como a espías; morir al paso de la edad espero: pues me trujeron, llévenme los días.
VI Arrepentimiento y lágrimas debidas al engaño
Huye sin percibirse, lento, el día, y la hora secreta y recatada con silencio se acerca, y, despreciada, lleva tras sí la edad lozana mía.
La vida nueva, que en niñez ardía, la juventud robusta y engañada, en el postrer invierno sepultada, yace entre negra sombra y nieve fría.
No sentí resbalar, mudos, los años; hoy los lloro pasados, y los veo riendo de mis lágrimas y daños.
Mi penitencia deba a mi deseo, pues me deben la vida mis engaños, y espero el mal que paso, y no le creo.
IX Muestra el error de lo que se desea y el acierto en no alcanzar felicidades.
Si me hubieran los miedos sucedido como me sucedieron los deseos, los que son llantos hoy fueran trofeos: mirad el ciego error en que he vivido!
Con mis aumentos proprios me he perdido; las ganancias me fueron devaneos; consulté a la Fortuna mis empleos, y en ellos adquirí pena y gemido.
Perdí, con el desprecio y la pobreza, la paz y el ocio; el sueño, amedrentado, se fue en esclavitud de la riqueza.
Quedé en poder del oro y del cuidado, sin ver cuán liberal Naturaleza da lo que basta al seso no turbado.
XI Descuido del divertido vivir a quien la muerte llega impensada.
Vivir es caminar breve jornada, y muerte viva es, Lico, nuestra vida, ayer al frágil cuerpo amanecida, cada instante en el cuerpo sepultada.
Nada que, siendo, es poco, y será nada en poco tiempo, que ambiciosa olvida; pues, de la vanidad mal persuadida, anhela duración, tierra animada.
Llevada de engañoso pensamiento y de esperanza burladora y ciega, tropezará en el mismo monumento.
Como el que, divertido, el mar navega, y, sin moverse, vuela con el viento, y antes que piense en acercarse, llega.
Todas ponemos
Sabed, vecinas,
Viénense a diferenciar
Docientas gallinas hallo
En gallinas regaladas
Retirado en la paz de estos desiertos...
Dificulta el retratar una grande hermosura, que se lo había mandado, y enseña el modo que sólo alcanza para que fuese posible
Si quien ha de pintaros ha de veros,
En nieve y rosas quise floreceros;
Conocí el imposible en el bosquejo;
Podráos él retratar sin luz impropia, EPITAFIO A UN ITALIANO LLAMADO JULIO Yace en saquete llano Julio el italiano, que a marzo parecía en el volver de rabo cada día. Tú que caminas la campaña rasa, Cósete el culo, viandante, y pasa.
Murióse el triste mozo malogrado de enfermedad de mula de alquileres, que es decir que murió de cabalgado. Con palma le enterraron las mujeres; y si el caso se advierte, como es hembra la Muerte, celosa y ofendida, siempre a los putos deja corta vida.
Luego que le enterraron, del cuerpo corrompido gusanos se criaron, a él tan parecidos, que en diversos montones eran, unos con otros, bujarronesADMÍRASE DE QUE FLORA, SIENDO TODO FUEGO Y LUZ, SEA TODA HIELO
Hermosísimo invierno de mi vida,
esa esfera de luz enriquecida,
Eres Scitia de l'alma que te adora,
Sí lo frágil perdonas a la fama,
PRONUNCIA CON SUS NOMBRES LOS TRASTOS Y MISERIAS DE LA VIDA
La vida empieza en lágrimas y caca,
En creciendo, la amiga y la sonsaca,
Llega a ser hombre, y todo lo trabuca, Llega la muerte, todo lo bazuca, Y lo que deja paga, y lo que peca
A UNA VIEJA QUE TRAÍA UNA MUERTE DE ORO
No sé a cuál crea de los dos,
Queredme la muerte dar Chitón (Letrilla satirica)
Santo silencio profeso:
Que piquen con buen concierto
Que por buscar pareceres
Que trague el otro jumento
Que pretenda el maridillo
Que duelos nunca le falten
Que el letrado venga a ser
Que tonos a sus galanes
Mujer hay en el lugar
Que pida una y otra vez, La pobreza. El dinero.
Pues amarga la verdad,
¿Quién hace al tuerto galán
¿Quién con su fiereza espanta
¿Quién los jueces con pasión,
¿Quién procura que se aleje
¿Quién la Montaña derriba A CELESTINA
Yace en esta tierra fría,
No quiso en el cielo entrar
SONETO AMOROSO
A fugitivas sombras doy abrazos;
Cuando le quiero más ceñir con lazos,
Voyme a vengar en una imagen vana
Empiézola a seguir, fáltanme bríos; A FLORI, QUE TENÍA UNOS CLAVELES ENTRE EL CABELLO RUBIO
Al oro de tu frente unos claveles
Rúbricas son piadosas y crueles,
Mas con tus labios quedan vergonzosos De púrpura, cobardes, si ambiciosos, Marchitan sus blasones carmesíes AMOR IMPRESO EN EL ALMA, QUE DURA DESPUÉS DE LAS CENIZAS
Si hija de mi Amor mi Muerte fuese,
Llevara yo en el alma adonde fuese
De esotra parte de la muerte dura
Triunfará del olvido tu hermosura; ADVERTENCIA A ESPAÑA DE QUE ASÍ COMO SE HA HECHO SEÑORA DE MUCHOS, ASÍ SERÁ DE TANTOS ENEMIGOS ENVIDIADA Y PERSEGUIDA, Y NECESITA DE CONTINUA PREVENCIÓN POR ESA CAUSA
Un Godo, que una cueva en la Montaña
A Navarra te dio justicia y maña;
Muerte infeliz en Portugal arbola
Y es más fácil, oh España, en muchos modos, A LOPE DE VEGA
Las fuerzas, Peregrino celebrado,
Con lazos de oro y yedra acompañado,
La invidia su verdugo y su tormento
Mas yo disculpo tal atrevimiento,
A UN AVARIENTO
En aqueste enterramiento
Murió con cien mil dolores
SONETO AMOROSO
Dejad que a voces diga el bien que pierdo,
La red que rompo y la prisión que muerdo
Óiganme todos: consentid siquiera
De gritar solamente quiero hartarme.
A UN JUEZ MERCADERÍA
Las leyes con que juzgas, ¡oh Batino!,
El humano derecho y el divino,
No sabes escuchar ruegos baratos,
Pues que de intento y de interés no mudas,
A UN MÉDICO
Yacen de un home en esta piedra dura
Y ahora cierro en honda sepultura
A UNA DAMA BIZCA Y HERMOSA
Si a una parte miraran solamente
El mirar zambo y zurdo es delincuente;
Lo que no miran ven, y son despojos
¿Qué ley, pues, mover pudo al mal jurista REPRESÉNTASE LA BREVEDAD DE LO QUE SE VIVE, Y CUÁN NADA PARECE LO QUE SE VIVIÓ
«¡Ah de la vida!»... ¿Nadie me responde?
¡Que sin poder saber cómo ni adónde
Ayer se fue; Mañana no ha llegado;
En el Hoy y Mañana y Ayer, junto QUEJARSE EN LAS PENAS DE AMOR DEBE SER PERMITIDO Y NO PROFANA EL SECRETO
Arder sin voz de estrépito doliente
¿Y ordenas, Floris, que en tu llama ardiente
Concédame tu fuego lo que al pino
Del volcán que en mis venas se derrama,
EXHORTA A LOS QUE AMAREN QUE NO SIGAN LOS PASOS POR DONDE HA HECHO SU VIAJE
Cargado voy de mí, veo delante
Si por su mal me sigue ciego amante
Ved cuán errado mi camino ha sido;
Pues por no desandar lo caminado, SALMO XIX
¡Cómo de entre mis manos te resbalas!
Ya cuelgan de mi muro tus escalas,
¡Oh mortal condición! ¡Oh dura suerte!
Cualquier instante de la vida humana
QUE CON SU PAN SE LO COMA
Que el viejo que con destreza
Que la vieja de traída
Que mucha conversación,
Que en la mujer deslenguada
Que el sastre que nos desuella
SALMO IX
Cuando me vuelvo atrás a ver los años CON EJEMPLOS MUESTRA A FLORA LA BREVEDAD DE LA HERMOSURA, PARA NO MALOGRARLA
La mocedad del año, la ambiciosa
La ostentación lozana de la Rosa,
Reprehensiones son, oh Flora, mudas
Tu edad se pasará mientras lo dudas;
LETRILLA SATÍRICA
Deseado he desde niño,
Ayer sobre dos astillas
El vejete palabrero
Con más barbas que desvelos
Que amanezca con copete
Cura gracioso y parlando
El signo del escribano,
El pobretón más cruel SALMO XXVI
Después de tantos ratos mal gastados,
Después de tantos gustos mal logrados
Sólo se queda entre las manos mías
Y vengo a conocer que en el contento
AMOR DE SOLA UNA VISTA NACE, VIVE, CRECE Y SE PERPETÚA
Diez años de mi vida se ha llevado
Diez años en mis venas he guardado
Basta ver una vez grande Hermosura,
Llama que a la inmortal vida trasciende,
RETRATO DE LISI QUE TRAÍA EN UNA SORTIJA
En breve cárcel traigo aprisionado,
Traigo el campo que pacen estrellado
Traigo todas las Indias en mi mano,
Y razonan tal vez fuego tirano EXHORTA A LISI A EFECTOS SEMEJANTES DE LA VÍBORA
Esta víbora ardiente, que, enlazada,
hoy, de médica mano desatada,
Pues tus ojos también con muerte hermosa
desmiente tu veneno ardiente y frío;
ARREPENTIMIENTO Y LÁGRIMAS DEBIDAS AL ENGAÑO DE LA VIDA
Huye sin percibirse lento el día,
La Vida nueva que en niñez ardía,
No sentí resbalar mudos los años;
Mi penitencia deba a mi deseo,
Miré ligera Nave, Que con alas de lino en presto vuelo Por el aire süave Iba segura del rigor del Cielo, Y de tormenta grave. En los Golfos del Mar el Sol nadaba Y en sus ondas temblaba; Y ella, preñada de riquezas sumas, Rompiendo sus cristales, Le argentaba de espumas, Cuando en furor iguales, En sus velas los vientos se entregaron.
.............
Vi, con pródiga vena
Un pintado Jilguero,
Nave tomó ya puerto;
(fragmentos)
EPÍSTOLA SATÍRICA Y CENSORIA CONTRA LAS COSTUMBRES PRESENTES DE LOS CASTELLANOS, ESCRITA A DON GASPAR DE GUZMÁN, CONDE DE OLIVARES, EN SU VALIMIENTO
No he de callar por más que con el dedo,
¿No ha de haber un espíritu valiente?
Hoy, sin miedo que, libre, escandalice,
En otros siglos pudo ser pecado
.................
Ya sumergirse miro mis mejillas,
Yace aquella virtud desaliñada,
Y aquella libertad esclarecida,
Y pródiga de l'alma, nación fuerte,
Del tiempo el ocio torpe, y los engaños
Lograd, señor, edad tan venturosa;
la militar valiente disciplina
Suceda a la marlota la coraza,
El que en treinta lacayos los divide,
Mandadlo así, que aseguraros puedo
PINTA EL ENGAÑO DE LOS ALQUIMISTAS
¿Podrá el vidro llorar partos de Oriente?
¿Destilarás en baños a Occidente?
Osas contrahacer su ingenio al día;
Doctrina ciega y ambiciosa fama: Dos fragmentillos del BUSCON :
Entramos,
primero domingo después de Cuaresma, en poder de la hambre viva, porque
tal laceria no admite encarecimiento. Él era un clérigo cerbatana,
largo sólo en el talle, una cabeza pequeña, los ojos avecindados en el
cogote, que parecía que miraba por cuévanos, tan hundidos y oscuros que
era buen sitio el suyo para tiendas de mercaderes; la nariz, de cuerpo
de santo, comido el pico, entre Roma y Francia, porque se le había
comido de unas búas de resfriado, que aun no fueron de vicio porque
cuestan dinero; las barbas descoloridas de miedo de la boca vecina, que
de pura hambre parecía que amenazaba a comérselas; los dientes, le
faltaban no sé cuántos, y pienso que por holgazanes y vagamundos se los
habían desterrado; el gaznate largo como de avestruz, con una nuez tan
salida que parecía se iba a buscar de comer forzada de la necesidad;
los brazos secos; las manos como un manojo de sarmientos cada una.
Mirado de medio abajo parecía tenedor o compás, con dos piernas largas
y flacas. Su andar muy espacioso; si se descomponía algo, le sonaban
los huesos como tablillas de San Lázaro. La habla ética, la barba
grande, que nunca se la cortaba por no gastar, y él decía que era tanto
el asco que le daba ver la mano del barbero por su cara, que antes se
dejaría matar que tal permitiese. Cortábale los cabellos un muchacho de
nosotros. Traía un bonete los días de sol ratonado con mil gateras y
guarniciones de grasa; era de cosa que fue paño, con los fondos en
caspa. La sotana, según decían algunos, era milagrosa, porque no se
sabía de qué color era. Unos, viéndola tan sin pelo, la tenían por de
cuero de rana; otros decían que era ilusión; desde cerca parecía negra
y desde lejos entre azul. Llevábala sin ceñidor; no traía cuello ni
puños. Parecía, con esto y los cabellos largos y la sotana y el
bonetón, teatino lanudo. Cada zapato podía ser tumba de un filisteo.
Pues ¿su aposento? Aun arañas no había en él. Conjuraba los ratones de
miedo que no le royesen algunos mendrugos que guardaba. La cama tenía
en el suelo, y dormía siempre de un lado por no gastar las sábanas. Al
fin, él era archipobre y protomiseria.
Dirigidas a Doña JUANA MUCHA, MONTÓN DE CARNE, Quien tanto se precia de servidor de vuesa merced, ¿qué le podrá ofrecer sino cosas del culo? Aunque vuesa merced le tiene tal, que nos lo puede prestar a todos. Si este tratado le pareciere de entretenimiento, léale y pásele muy despacio y a raíz del paladar. Si le pareciere sucio, límpiese con él, y béseme muy apretadamente. De mi celda, etcétera. No se espantarán de que el culo sea tan desgraciado los que supieren que todas las cosas aventajadas en nobleza y virtud, corren esta fortuna de ser despreciadas de ella, y él en particular por tener más imperio y veneración que los demás miembros del cuerpo; mirado bien es el más perfecto y bien colocado dél, y más favorecido de la naturaleza, pues su forma es circular, como la esfera, y dividido en un diámetro o zodíaco como ella. Su sitio es en medio como el del sol; su tacto es blando: tiene un solo ojo, por lo cual algunos le han querido llamar tuerto, y si bien miramos, por esto debe ser alabado, pues se parece a los cíclopes, que tenían un solo ojo y descendían de los dioses del ver. El no tener más de un ojo es falta de amor poderoso, fuera de que el ojo del culo por su mucha gravedad y autoridad no consiente niña; y bien mirado es más de ver que los ojos de la cara, que aunque no es tan claro tiene más hechura. Si no, miren los de la cara, sin una labor, tan llanos que no tienen primor alguno, como el ojo del culo, de pliegues lleno y de molduras, repulgo y dobladillos, y con una ceja que puede ser cola de algún matalote, o barba de letrado o médico. Y así, como cosa tan necesaria, preciosa y hermosa, lo traemos tan guardado y en lo más seguro del cuerpo, pringado entre dos murallas de nalgas, amortajado en una camisa, envuelto en unos dominguillos, envainado en unos gregüescos, abahado en una capa, y por eso se dijo: "Bésame donde no me da el sol". Y no los de la cara, que no hay paja que no los haga caballeriza, ni polvo que no los enturbie, ni relámpago que no los ciegue, ni palo que no los tape, ni caída que no los atormente, ni mal ni tristeza que no los enternezca. Lléguense al reverendo ojo del culo, que se deja tratar y manosear tan familiarmente de toda basura y elemento ni más ni menos; demás de que hablaremos que es más necesario el ojo del culo solo que los de la cara; por cuanto uno sin ojos en ella puede vivir, pero sin ojo del culo ni pasar ni vivir. Lo otro sábese que ha habido muchos filósofos y anacoretas que,
para vivir en castidad, se sacaban los ojos de la cara, porque
comúnmente ellos y los buenos cristianos los llaman ventanas del alma,
por donde ella bebe el veneno de los vicios. Por ellos hay enamorados,
incestos, estupros, muertes, adulterios, iras y robos. Pero ¿cuándo por
el pacífico y virtuoso ojo del culo hubo escándalo en el mundo,
inquietud ni guerra? ¿Cuándo, por él, ningún cristiano no aprendió
oraciones, anduvo con sinfonía, se arrimó a báculo ni siguió a otro,
como se ve cada día por falta de los de la cara, que expuestos a toda
ventisca e inclemencia, de leer, de fornicar, de una purga, de una
sangría, le dejan a un cristiano a buenas noches? Pruébenle al ojo del
culo que ha muerto muchachos, caballos, perros, etc.; que ha marchitado
hierbas y flores, como lo hacen los de la cara, mirando lo ponzoñosos
que son: por lo que dicen que hay mal de ojo. ¿Cuándo se habrá visto
que por ser testigo de vista hayan ahorcado a nadie por él, como por
los de la cara, que con decir que lo vieron forman sus calumnias los
escribanos? Fuera de que el ojo del culo es uno y tan absoluto su
poder, que puede más que los de la cara juntos. ¿Cuándo se ha visto que
en las irregularidades se metan con el ojo del culo?
No hay contento en esta vida Otro dijo lo descansado que quedaba el cuerpo después de haber cagado:
No hay gusto más descansado Los nombres que tiene juzgarán que no tiene misterio. ¡Bueno es eso! Dícese trasero, porque lleva como sirvientes todos los miembros del cuerpo delante de sí, y tiene sobre ellos particular señorío. Culo, voz tan bien compuesta que lleva tras sí la boca del que le nombra. Y ha habido quien le ha pueto nombre gravísimo y latino llamándole antífonas y nalgas, por ser dos; otros, más propiamente, le llaman asentaderas; algunos, trancaílo, y no he podido ajustar por muchos libros que he revuelto para sacar la etimología; lo más que he hallado es que se debe decir tancahigo, por lo arrugado y pasado que siempre está. Con más facilidad topé por qué se decía al lindo ojo del culo "manojo de llaves": por lo redondo del cabo y muchas molduras que hacen aquel mismo repulgo, y viene bien con los que llaman cofre al culo, que es darle cerradura.; y en los animales vemos que la Naturaleza les cubre el culo con la cola o rabo, para que como parte más necesaria y secreta, estuviera acompañado tapado y abrigado, y con mosqueador para de verano, y en las aves lo mismo. Si miramos su ocupación, es hacer lo que ninguno nunca hizo ni pudo: pues en este mundo todos hemos menester a otros para ser proveídos: el alguacil al corregidor, el corregidor al oidor, el oidor al presidente, el presidente al rey. Pero el culo se provee a sí mismo y aún en el presidente, servidor por otro nombre (que así llaman al bacín), cosa equívoca a los derretidos de las damas. El culo no tiene cosa común, ni aunque me pruebes que hace cámaras, a imitación de otros muchos, pues lo que él hace son mojones, que son fin de términos, para dar a entender que en llegando al culo no has de pasar adelante. Háceme fuerza que en las almonedas dicen: "¿Hay quien puje?"; que ni sé si convidan a cagar (propiamente entonces pujar) o si a comprar; con que es cierto que tiene grandes preeminencias, cuando se valen de sus voces para otras cosas. Hasta los excrementos o mierda (pasa adelante, porque no te empalagues con tan dulce plato) son de provecho, pues según defienden los doctores galenistas y boticarios droguistas, son buenos para desligar Cárdeno y Alberto los del lagarto para los ojos; los de bestias, que llaman estiércol, es con lo que se fertilizan los campos, y a quien debemos los frutos; la del gato de Algalia, no hay que probar ni examinar cuánto es su valor y estimación; la mierda del buey, o boñiga, para inmensos remedios es provechosa. Esto probado y asentado, ¿habrá curioso alguno que diga que los ojos de la cara tienen alguna virtud? Luego el ojo del culo, él por sí solo, es mejor y de más provecho que los ojos de la cara. Lo que dicen del culo (los que tienen ojeriza con él) es que pee y caga, cosa que no hacen los ojos de la cara; y no advierten lo cuitados que más y peor cagan los ojos de la cara y peen que no el del culo, pues en ellos no hay sueño que no lo caguen en cantidad de legañas, ni pesadilla o susto que no meen en abundancia de lágrimas, y esto sin ser de provecho, como lo que echa el culo, como ya queda probado. Lo del pedo es verdad, que no lo sueltan los ojos; pero se ha de advertir que el pedo antes hace al trasero digno de laudatoria que indigno de ella. Y, para prueba desta verdad, digo que de suyo es cosa alegre, pues donde quiera que se suelta anda la risa y la chacota, y se hunde la casa, poniendo los inocentes sus manos en figura de arrancarse las narices, y mirándose unos a otros, como matachines. Es tan importante su expulsión para la salud, que en soltarle está el tenerla. Y así, mandan los doctores que no les detengan, y por esto Claudio César, emperador romano, promulgó un edicto mandando a todos, pena de la vida, que (aunque estuviesen comiendo con él) no detuviesen el pedo, conociendo lo importante que era para la salud. Otros dijeron que lo había hecho por particular respeto que se debe al señor ojo del culo. Pues decir que no es bullicioso un pedo, ¡bueno es eso! ¿Hay cosa de más gusto que ver en un concurso grande, si se suelta uno, el rumor que mete y qué agudos acuden todos a taparse las narices, como está dicho, y otros que más lo huelen, haciendo la disimulada toman tabaco? Y es probable que llega a tanto el valor de un pedo, que es prueba de amor; pues hasta que dos se han peído en la cama, no tengo por acertado el amancebamiento; tambien declara amistad, pues los señores no cagan ni se peen, sino delante de los de casa y amigos. Y un portugués preguntado cuál era la parte principal del cuerpo dijo que el culo, que se asentaba primero que nadie y aunque fuese delante del rey. Los nombres del pedo son varios: cuál le llama "soltó un preso", haciendo al culo alcaide; otros dicen: "fuésele una pluma", como si el culo estuviera pelando perdices; otros dicen: "tómate ese tostón", como si el culo fuera garbanzal. Otros dicen algo crítico: "cuesco", derivado de la enigma; y otros han dicho: "Entre peña y peña el alba, río que suena". De aquí se levantó aquel refrán que dice: "Entre dos peñas feroces, un fraile daba voces". Y finalmente, dijo el otro: "El señor don Argamasilla cuando sale chilla". Baste ya de probanzas de la nobleza del señor don Pedo y pase por ahora plaza de don caballero que porque no digan me revuelco demasiado no le acoto con otros muchos lugares y autoridades. Dejo de tratar de los pedos degollados, si bien con esto conocerán de su hidalguía y caballería y grandeza que tiene el culo en este caso. Pues su fortaleza ¿quién la encarecerá?, si es tanta que el sólo limpiarse con un paño delgado se deja de modo por las dos partes, que es más difícil de tomar que la inclusa. Y, volviendo a los demás sentidos, digo que lo que se queda en el pañuelo de la boca es gargajo, y lo de las narices moco, y lo de los ojos legañas, y lo de los oídos cera; pero lo queda del culo en la camisa es palomino, nombre de ave muy regalada. Fuera de que los ojos no tienen cosa señalada con que limpiarse; que a veces piden el pañuelo prestado a las narices y a la boca, y otras se limpian con las manos, y al mismo tenor los otros sentidos. Mas volviendo al culo, ¡qué de firmas de grandes señores ha iluminado! ¡Qué papeles de los más íntimos amigos no ha visto! ¡Qué de libros de los hombres más doctos ha gastado! ¡Qué de billetes de damas ha firmado! ¡Qué de procesos importantes ha manchado! y, ¡qué de camisas de Cambray y Holanda ha teñido! Y al fin le han servido de limpiadera las mejores y más hermosas manos del mundo, según aquel:
La mano de marfil es muy forzoso Y lo merece todo, porque también, sin ser abeja, hace cera o cerote (que así dicen de los medrosos). Hasta las melecinas deben su ganancia al ojo, que aunque no ve, algunos dijeron que veía Fulano la luz por el ojo del culo de Zutano. Y en verdad que no es vista que invidiar. De si tiene alguna gracia o no los culos sería largo de contar, baste decir que culos que se conocen, en la calle se saludan. Marcial dice que son saludadores compressis narebus Joven salutat, que en español quiere decir: represando las nalgas saluda a Júpiter, tratando de uno que se peió y por eso algunos le dan tanta antigüedad que dicen: ¿Qué tiene que ver el culo con el pulso? Como si dijeran de una cosa que no da cuidado ninguno y muy con verdad comparándola a otra que de cada accidente se desconcierta. Y si nos dilatamos en esta materia será proceder infinito, sólo digo que en cuanto he hablado y ponderado del culo aunque me queda el rabo por desollar, que sus gracias son muchas y muy dignas de ponderación, como no son menores sus desgracias siguientes:
DESGRACIAS DEL OJO DEL CULO Enseña un ayo mugriento la lición a un descuidado niño. Encomiéndasela a la memoria y como potencia vil pásasele y jugando, olvida y en pena de lo que pecó la memoria abre el culo a azotes. SEGUNDA Va un estudiante un madrugón a una viña, vendimia a la mitad de ella, lleva un lagar en el estómago, topa con una fuente, y porque se lo pide el gusto bebe hasta hartarse: pícase la sed y deshácese en cámaras y págalo el ojo del culo. TERCERA El otro mesurado o engullidor miserable, por comer de balde llenó tanto el estómago que se ahitó movido del apetito y págalo el culo a puro jeringazos. CUARTA Tiene un mal curado enfermo modorra y porque el humor se le ha apoderado de los sentidos y los descuidos que tuvo el poco prevenido médico, lo paga el culo a puro sanguijuelas que lo sajan vivo. QUINTA Sábese, según doctrina de muchos filósofos, que el regüeldo es pedo malogrado y que hay algunos tan desdichados que no se les permite llegar al culo, así lo enseña Angulo que no ha acabado de salir por la boca cuando le dicen todos: "¡Vaya a una pocilga!", y cuando sale por el ojo del culo todo es aplaudido y cuando más le dicen cuerno, como otro tenía costumbre de decir cuando uno se peía "¡cuerno! por ahí comas carne y por la boca mierda, y papa te vea la madre que te parió porque te vea más medrado; en las sopas te lo halles como garbanzo, con esa música te entierren, sabañones y mal de gamones, coz de mula gallega, por donde salió el pedo meta el diablo el dedo, la víbora el pico, el puerco el hocico, el toro el cuerno, el león la mano, el cimborrio de El Escorial y la punta de mi caracol te metan amén". SEXTA Da el otro extranjero en caballerear, bizarrear y servir a damas y traer mucha bambolla y fausto, falta a los negocios y pierde el crédito y lo que pecaron los miembros genitales lo paga el inocente culo. Pues al punto dicen: "Fulano ya dio de culo". SEPTIMA Va el otro narciso, pisaverde a pie por la calle en tiempo de todos y por más cuidado que pone en las chinas o piedras que están descubiertas para asegurar los pies y andar de guija en guija, resbálase el pie y hace pedazos el pobre culo y de más a más se hace una plasta de todo que le coge de pies a cabeza. OCTAVA Da el otro pobre a la medianoche en tiempo de invierno una correncia o evacuación de tripas y porque con la priesa que tiene no se acuerda bien hacia donde quedó el brasero o barreño de la lumbre tropieza en él y hace pedazos las piernas y el culo, cobrando con esta desgracia enfremedad para muchos días. NONA Tan desgraciado es el culo que hasta los animales les muerde el lobo por él y en las monas se ve que porque quieren descansar y sentarse a menudo se llenan el culo de callos y por eso han dado en decir: "Fulano tiene más callos que culo de mona". DECIMA Viene el otro picarón a sentir el calor del verano y porque yéndose a rascar la comezón de una ladilla frisona le estorbó el matarla una horrenda población de pendejos que topa hacia el culo, determina de matarlas con unas tijeras y teniendo las manos torpes y no ver lo que hace ni poder sufrir más el ser puerco abre a tijeretazos el pobre culo. UNDECIMA Viene la otra pobre casada o doncella a descubrir más de lo que fuera menester su natural inclinación de ser puta, tiene celo de ello el galán y causa cuidado al marido y por dar a entender que conocen la fragilidad y imperfección del sujeto, dicen: "de res que se mea el rabo, no hay que fiar". DUODECIMA Dale al otro una apretura en la calle o cógele en la comedia, sale con priesa a buscar dónde desbuchar, y porque no llegó tan presto a las necesarias o le embarazó algún nudo ciego, emplástase o embadúrnase de mierda el pobre culo. DECIMOTERCERA Viene el otro estudiante o platicante de medicina y al ir a ordenar un medicamento a la cocina topa a la criada que se había hecho del ojo, y ella por darle gusto y apagar el fomes de la concupiscencia y titilaciones venéreas, empieza sus cernidillos y bamboleos, diviértese con el gusto y acribilla a golpes el pobre culo de escalón en escalón. DECIMOCUARTA Vienen las Carnestolendas, alégranse las gentes en diferentes festines y por no más de antojo de muchachos o pasatiempo de hombres ociosos pagan los culos de los perros atándoles a la cola mazas diferentes. DECIMOQUINTA Vese el otro pobre condenado toreador de a pie embestido del toro, vuélvese para huir, túrbase o no salen los pies con presteza y por no salir ellos presto degárrale el toro el pobre culo. DECIMOSEXTA Va una vieja a echar una ayuda a un enfermo, ve poco, no la ha templado bien, encájasela dos dedos del culo, y dale entre las nalgas con ella, escáldale el culo que paga el pobre el descuido de la vieja borracha. ULTIMA DESGRACIA Finalmente, tan desgraciado es el culo que siendo así que todos los miembros del cuerpo se han holgado y huelgan muchas veces, los ojos de la cara gozando de lo hermoso, las narices de los buenos olores, la boca de lo bien sazonado y besando lo que ama, la lengua retozando entre los dientes, deleitándose con el reir, conversar y con ser pródiga y una vez que quiso holgar el pobre culo le quemaron. Dos fragmentillos del BUSCON : Entramos,
primero domingo después de Cuaresma, en poder de la hambre viva, porque
tal laceria no admite encarecimiento. Él era un clérigo cerbatana,
largo sólo en el talle, una cabeza pequeña, los ojos avecindados en el
cogote, que parecía que miraba por cuévanos, tan hundidos y oscuros que
era buen sitio el suyo para tiendas de mercaderes; la nariz, de cuerpo
de santo, comido el pico, entre Roma y Francia, porque se le había
comido de unas búas de resfriado, que aun no fueron de vicio porque
cuestan dinero; las barbas descoloridas de miedo de la boca vecina, que
de pura hambre parecía que amenazaba a comérselas; los dientes, le
faltaban no sé cuántos, y pienso que por holgazanes y vagamundos se los
habían desterrado; el gaznate largo como de avestruz, con una nuez tan
salida que parecía se iba a buscar de comer forzada de la necesidad;
los brazos secos; las manos como un manojo de sarmientos cada una.
Mirado de medio abajo parecía tenedor o compás, con dos piernas largas
y flacas. Su andar muy espacioso; si se descomponía algo, le sonaban
los huesos como tablillas de San Lázaro. La habla ética, la barba
grande, que nunca se la cortaba por no gastar, y él decía que era tanto
el asco que le daba ver la mano del barbero por su cara, que antes se
dejaría matar que tal permitiese. Cortábale los cabellos un muchacho de
nosotros. Traía un bonete los días de sol ratonado con mil gateras y
guarniciones de grasa; era de cosa que fue paño, con los fondos en
caspa. La sotana, según decían algunos, era milagrosa, porque no se
sabía de qué color era. Unos, viéndola tan sin pelo, la tenían por de
cuero de rana; otros decían que era ilusión; desde cerca parecía negra
y desde lejos entre azul. Llevábala sin ceñidor; no traía cuello ni
puños. Parecía, con esto y los cabellos largos y la sotana y el
bonetón, teatino lanudo. Cada zapato podía ser tumba de un filisteo.
Pues ¿su aposento? Aun arañas no había en él. Conjuraba los ratones de
miedo que no le royesen algunos mendrugos que guardaba. La cama tenía
en el suelo, y dormía siempre de un lado por no gastar las sábanas. Al
fin, él era archipobre y protomiseria. Dirigidas a Doña JUANA MUCHA, MONTÓN DE CARNE, Quien tanto se precia de servidor de vuesa merced, ¿qué le podrá ofrecer sino cosas del culo? Aunque vuesa merced le tiene tal, que nos lo puede prestar a todos. Si este tratado le pareciere de entretenimiento, léale y pásele muy despacio y a raíz del paladar. Si le pareciere sucio, límpiese con él, y béseme muy apretadamente. De mi celda, etcétera. No se espantarán de que el culo sea tan desgraciado los que supieren que todas las cosas aventajadas en nobleza y virtud, corren esta fortuna de ser despreciadas de ella, y él en particular por tener más imperio y veneración que los demás miembros del cuerpo; mirado bien es el más perfecto y bien colocado dél, y más favorecido de la naturaleza, pues su forma es circular, como la esfera, y dividido en un diámetro o zodíaco como ella. Su sitio es en medio como el del sol; su tacto es blando: tiene un solo ojo, por lo cual algunos le han querido llamar tuerto, y si bien miramos, por esto debe ser alabado, pues se parece a los cíclopes, que tenían un solo ojo y descendían de los dioses del ver. El no tener más de un ojo es falta de amor poderoso, fuera de que el ojo del culo por su mucha gravedad y autoridad no consiente niña; y bien mirado es más de ver que los ojos de la cara, que aunque no es tan claro tiene más hechura. Si no, miren los de la cara, sin una labor, tan llanos que no tienen primor alguno, como el ojo del culo, de pliegues lleno y de molduras, repulgo y dobladillos, y con una ceja que puede ser cola de algún matalote, o barba de letrado o médico. Y así, como cosa tan necesaria, preciosa y hermosa, lo traemos tan guardado y en lo más seguro del cuerpo, pringado entre dos murallas de nalgas, amortajado en una camisa, envuelto en unos dominguillos, envainado en unos gregüescos, abahado en una capa, y por eso se dijo: "Bésame donde no me da el sol". Y no los de la cara, que no hay paja que no los haga caballeriza, ni polvo que no los enturbie, ni relámpago que no los ciegue, ni palo que no los tape, ni caída que no los atormente, ni mal ni tristeza que no los enternezca. Lléguense al reverendo ojo del culo, que se deja tratar y manosear tan familiarmente de toda basura y elemento ni más ni menos; demás de que hablaremos que es más necesario el ojo del culo solo que los de la cara; por cuanto uno sin ojos en ella puede vivir, pero sin ojo del culo ni pasar ni vivir. Lo
otro sábese que ha habido muchos filósofos y anacoretas que, para vivir
en castidad, se sacaban los ojos de la cara, porque comúnmente ellos y
los buenos cristianos los llaman ventanas del alma, por donde ella bebe
el veneno de los vicios. Por ellos hay enamorados, incestos, estupros,
muertes, adulterios, iras y robos. Pero ¿cuándo por el pacífico y
virtuoso ojo del culo hubo escándalo en el mundo, inquietud ni guerra?
¿Cuándo, por él, ningún cristiano no aprendió oraciones, anduvo con
sinfonía, se arrimó a báculo ni siguió a otro, como se ve cada día por
falta de los de la cara, que expuestos a toda ventisca e inclemencia,
de leer, de fornicar, de una purga, de una sangría, le dejan a un
cristiano a buenas noches?
Pruébenle al ojo del culo que ha muerto muchachos, caballos, perros,
etc.; que ha marchitado hierbas y flores, como lo hacen los de la cara,
mirando lo ponzoñosos que son: por lo que dicen que hay mal de ojo.
¿Cuándo se habrá visto que por ser testigo de vista hayan ahorcado a
nadie por él, como por los de la cara, que con decir que lo vieron
forman sus calumnias los escribanos? Fuera de que el ojo del culo es
uno y tan absoluto su poder, que puede más que los de la cara juntos.
¿Cuándo se ha visto que en las irregularidades se metan con el ojo del
culo? No hay contento en esta vida Otro dijo lo descansado que quedaba el cuerpo después de haber cagado: No hay gusto más descansado Los nombres que tiene juzgarán que no tiene misterio. ¡Bueno es eso! Dícese trasero, porque lleva como sirvientes todos los miembros del cuerpo delante de sí, y tiene sobre ellos particular señorío. Culo, voz tan bien compuesta que lleva tras sí la boca del que le nombra. Y ha habido quien le ha pueto nombre gravísimo y latino llamándole antífonas y nalgas, por ser dos; otros, más propiamente, le llaman asentaderas; algunos, trancaílo, y no he podido ajustar por muchos libros que he revuelto para sacar la etimología; lo más que he hallado es que se debe decir tancahigo, por lo arrugado y pasado que siempre está. Con más facilidad topé por qué se decía al lindo ojo del culo "manojo de llaves": por lo redondo del cabo y muchas molduras que hacen aquel mismo repulgo, y viene bien con los que llaman cofre al culo, que es darle cerradura.; y en los animales vemos que la Naturaleza les cubre el culo con la cola o rabo, para que como parte más necesaria y secreta, estuviera acompañado tapado y abrigado, y con mosqueador para de verano, y en las aves lo mismo. Si miramos su ocupación, es hacer lo que ninguno nunca hizo ni pudo: pues en este mundo todos hemos menester a otros para ser proveídos: el alguacil al corregidor, el corregidor al oidor, el oidor al presidente, el presidente al rey. Pero el culo se provee a sí mismo y aún en el presidente, servidor por otro nombre (que así llaman al bacín), cosa equívoca a los derretidos de las damas. El culo no tiene cosa común, ni aunque me pruebes que hace cámaras, a imitación de otros muchos, pues lo que él hace son mojones, que son fin de términos, para dar a entender que en llegando al culo no has de pasar adelante. Háceme fuerza que en las almonedas dicen: "¿Hay quien puje?"; que ni sé si convidan a cagar (propiamente entonces pujar) o si a comprar; con que es cierto que tiene grandes preeminencias, cuando se valen de sus voces para otras cosas. Hasta los excrementos o mierda (pasa adelante, porque no te empalagues con tan dulce plato) son de provecho, pues según defienden los doctores galenistas y boticarios droguistas, son buenos para desligar Cárdeno y Alberto los del lagarto para los ojos; los de bestias, que llaman estiércol, es con lo que se fertilizan los campos, y a quien debemos los frutos; la del gato de Algalia, no hay que probar ni examinar cuánto es su valor y estimación; la mierda del buey, o boñiga, para inmensos remedios es provechosa. Esto probado y asentado, ¿habrá curioso alguno que diga que los ojos de la cara tienen alguna virtud? Luego el ojo del culo, él por sí solo, es mejor y de más provecho que los ojos de la cara. Lo que dicen del culo (los que tienen ojeriza con él) es que pee y caga, cosa que no hacen los ojos de la cara; y no advierten lo cuitados que más y peor cagan los ojos de la cara y peen que no el del culo, pues en ellos no hay sueño que no lo caguen en cantidad de legañas, ni pesadilla o susto que no meen en abundancia de lágrimas, y esto sin ser de provecho, como lo que echa el culo, como ya queda probado. Lo del pedo es verdad, que no lo sueltan los ojos; pero se ha de advertir que el pedo antes hace al trasero digno de laudatoria que indigno de ella. Y, para prueba desta verdad, digo que de suyo es cosa alegre, pues donde quiera que se suelta anda la risa y la chacota, y se hunde la casa, poniendo los inocentes sus manos en figura de arrancarse las narices, y mirándose unos a otros, como matachines. Es tan importante su expulsión para la salud, que en soltarle está el tenerla. Y así, mandan los doctores que no les detengan, y por esto Claudio César, emperador romano, promulgó un edicto mandando a todos, pena de la vida, que (aunque estuviesen comiendo con él) no detuviesen el pedo, conociendo lo importante que era para la salud. Otros dijeron que lo había hecho por particular respeto que se debe al señor ojo del culo. Pues decir que no es bullicioso un pedo, ¡bueno es eso! ¿Hay cosa de más gusto que ver en un concurso grande, si se suelta uno, el rumor que mete y qué agudos acuden todos a taparse las narices, como está dicho, y otros que más lo huelen, haciendo la disimulada toman tabaco? Y es probable que llega a tanto el valor de un pedo, que es prueba de amor; pues hasta que dos se han peído en la cama, no tengo por acertado el amancebamiento; tambien declara amistad, pues los señores no cagan ni se peen, sino delante de los de casa y amigos. Y un portugués preguntado cuál era la parte principal del cuerpo dijo que el culo, que se asentaba primero que nadie y aunque fuese delante del rey. Los nombres del pedo son varios: cuál le llama "soltó un preso", haciendo al culo alcaide; otros dicen: "fuésele una pluma", como si el culo estuviera pelando perdices; otros dicen: "tómate ese tostón", como si el culo fuera garbanzal. Otros dicen algo crítico: "cuesco", derivado de la enigma; y otros han dicho: "Entre peña y peña el alba, río que suena". De aquí se levantó aquel refrán que dice: "Entre dos peñas feroces, un fraile daba voces". Y finalmente, dijo el otro: "El señor don Argamasilla cuando sale chilla". Baste ya de probanzas de la nobleza del señor don Pedo y pase por ahora plaza de don caballero que porque no digan me revuelco demasiado no le acoto con otros muchos lugares y autoridades. Dejo de tratar de los pedos degollados, si bien con esto conocerán de su hidalguía y caballería y grandeza que tiene el culo en este caso. Pues su fortaleza ¿quién la encarecerá?, si es tanta que el sólo limpiarse con un paño delgado se deja de modo por las dos partes, que es más difícil de tomar que la inclusa. Y, volviendo a los demás sentidos, digo que lo que se queda en el pañuelo de la boca es gargajo, y lo de las narices moco, y lo de los ojos legañas, y lo de los oídos cera; pero lo queda del culo en la camisa es palomino, nombre de ave muy regalada. Fuera de que los ojos no tienen cosa señalada con que limpiarse; que a veces piden el pañuelo prestado a las narices y a la boca, y otras se limpian con las manos, y al mismo tenor los otros sentidos. Mas volviendo al culo, ¡qué de firmas de grandes señores ha iluminado! ¡Qué papeles de los más íntimos amigos no ha visto! ¡Qué de libros de los hombres más doctos ha gastado! ¡Qué de billetes de damas ha firmado! ¡Qué de procesos importantes ha manchado! y, ¡qué de camisas de Cambray y Holanda ha teñido! Y al fin le han servido de limpiadera las mejores y más hermosas manos del mundo, según aquel: La mano de marfil es muy forzoso Y lo merece todo, porque también, sin ser abeja, hace cera o cerote (que así dicen de los medrosos). Hasta las melecinas deben su ganancia al ojo, que aunque no ve, algunos dijeron que veía Fulano la luz por el ojo del culo de Zutano. Y en verdad que no es vista que invidiar. De si tiene alguna gracia o no los culos sería largo de contar, baste decir que culos que se conocen, en la calle se saludan. Marcial dice que son saludadores compressis narebus Joven salutat, que en español quiere decir: represando las nalgas saluda a Júpiter, tratando de uno que se peió y por eso algunos le dan tanta antigüedad que dicen: ¿Qué tiene que ver el culo con el pulso? Como si dijeran de una cosa que no da cuidado ninguno y muy con verdad comparándola a otra que de cada accidente se desconcierta. Y si nos dilatamos en esta materia será proceder infinito, sólo digo que en cuanto he hablado y ponderado del culo aunque me queda el rabo por desollar, que sus gracias son muchas y muy dignas de ponderación, como no son menores sus desgracias siguientes: DESGRACIAS DEL OJO DEL CULO Enseña un ayo mugriento la lición a un descuidado niño. Encomiéndasela a la memoria y como potencia vil pásasele y jugando, olvida y en pena de lo que pecó la memoria abre el culo a azotes. SEGUNDA Va un estudiante un madrugón a una viña, vendimia a la mitad de ella, lleva un lagar en el estómago, topa con una fuente, y porque se lo pide el gusto bebe hasta hartarse: pícase la sed y deshácese en cámaras y págalo el ojo del culo. TERCERA El otro mesurado o engullidor miserable, por comer de balde llenó tanto el estómago que se ahitó movido del apetito y págalo el culo a puro jeringazos. CUARTA Tiene un mal curado enfermo modorra y porque el humor se le ha apoderado de los sentidos y los descuidos que tuvo el poco prevenido médico, lo paga el culo a puro sanguijuelas que lo sajan vivo. QUINTA Sábese, según doctrina de muchos filósofos, que el regüeldo es pedo malogrado y que hay algunos tan desdichados que no se les permite llegar al culo, así lo enseña Angulo que no ha acabado de salir por la boca cuando le dicen todos: "¡Vaya a una pocilga!", y cuando sale por el ojo del culo todo es aplaudido y cuando más le dicen cuerno, como otro tenía costumbre de decir cuando uno se peía "¡cuerno! por ahí comas carne y por la boca mierda, y papa te vea la madre que te parió porque te vea más medrado; en las sopas te lo halles como garbanzo, con esa música te entierren, sabañones y mal de gamones, coz de mula gallega, por donde salió el pedo meta el diablo el dedo, la víbora el pico, el puerco el hocico, el toro el cuerno, el león la mano, el cimborrio de El Escorial y la punta de mi caracol te metan amén". SEXTA Da el otro extranjero en caballerear, bizarrear y servir a damas y traer mucha bambolla y fausto, falta a los negocios y pierde el crédito y lo que pecaron los miembros genitales lo paga el inocente culo. Pues al punto dicen: "Fulano ya dio de culo". SEPTIMA Va el otro narciso, pisaverde a pie por la calle en tiempo de todos y por más cuidado que pone en las chinas o piedras que están descubiertas para asegurar los pies y andar de guija en guija, resbálase el pie y hace pedazos el pobre culo y de más a más se hace una plasta de todo que le coge de pies a cabeza. OCTAVA Da el otro pobre a la medianoche en tiempo de invierno una correncia o evacuación de tripas y porque con la priesa que tiene no se acuerda bien hacia donde quedó el brasero o barreño de la lumbre tropieza en él y hace pedazos las piernas y el culo, cobrando con esta desgracia enfremedad para muchos días. NONA Tan desgraciado es el culo que hasta los animales les muerde el lobo por él y en las monas se ve que porque quieren descansar y sentarse a menudo se llenan el culo de callos y por eso han dado en decir: "Fulano tiene más callos que culo de mona". DECIMA Viene el otro picarón a sentir el calor del verano y porque yéndose a rascar la comezón de una ladilla frisona le estorbó el matarla una horrenda población de pendejos que topa hacia el culo, determina de matarlas con unas tijeras y teniendo las manos torpes y no ver lo que hace ni poder sufrir más el ser puerco abre a tijeretazos el pobre culo. UNDECIMA Viene la otra pobre casada o doncella a descubrir más de lo que fuera menester su natural inclinación de ser puta, tiene celo de ello el galán y causa cuidado al marido y por dar a entender que conocen la fragilidad y imperfección del sujeto, dicen: "de res que se mea el rabo, no hay que fiar". DUODECIMA Dale al otro una apretura en la calle o cógele en la comedia, sale con priesa a buscar dónde desbuchar, y porque no llegó tan presto a las necesarias o le embarazó algún nudo ciego, emplástase o embadúrnase de mierda el pobre culo. DECIMOTERCERA Viene el otro estudiante o platicante de medicina y al ir a ordenar un medicamento a la cocina topa a la criada que se había hecho del ojo, y ella por darle gusto y apagar el fomes de la concupiscencia y titilaciones venéreas, empieza sus cernidillos y bamboleos, diviértese con el gusto y acribilla a golpes el pobre culo de escalón en escalón. DECIMOCUARTA Vienen las Carnestolendas, alégranse las gentes en diferentes festines y por no más de antojo de muchachos o pasatiempo de hombres ociosos pagan los culos de los perros atándoles a la cola mazas diferentes. DECIMOQUINTA Vese el otro pobre condenado toreador de a pie embestido del toro, vuélvese para huir, túrbase o no salen los pies con presteza y por no salir ellos presto degárrale el toro el pobre culo. DECIMOSEXTA Va una vieja a echar una ayuda a un enfermo, ve poco, no la ha templado bien, encájasela dos dedos del culo, y dale entre las nalgas con ella, escáldale el culo que paga el pobre el descuido de la vieja borracha. ULTIMA DESGRACIA Finalmente, tan desgraciado es el culo que siendo así que todos los miembros del cuerpo se han holgado y huelgan muchas veces, los ojos de la cara gozando de lo hermoso, las narices de los buenos olores, la boca de lo bien sazonado y besando lo que ama, la lengua retozando entre los dientes, deleitándose con el reir, conversar y con ser pródiga y una vez que quiso holgar el pobre culo le quemaron. |
