Hemos encontrado en estos últimos meses un
chivo expiatorio para poder interpretar lo incomprensible y escuchamos frases
tales como:
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No es posible contratar a futbolistas con fichajes millonarios en
tiempos de crisis.
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Las agencias de viajes han disminuido su volumen de negocio por la
crisis.
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Los multimillonarios del mundo están teniendo pérdidas en su
patrimonio por la crisis.
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Las ventas en el sector del automóvil han decaido en un alto
porcentaje por la crisis
Pero las paradojas incomprensibles vienen de
más atrás en el tiempo y son persistentes en cuanto a su significado.
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Más de 4000 personas mueren entre 1998-2007 cruzando el Estrecho.
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La brecha socio-económica que separa al Norte del Sur es ya de 60 por 1 a favor del Norte.
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En los campamentos de Darfur, entre Chad y Sudan “viven” más de medio millón de personas
desde 2003.
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La guerra de Congo donde se batalla por sus riqueza (diamantes, o
coltán para telefonía móvil) se ha cobrado 5 millones de vida humanas en la
última década.
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En América Latina las agresiones contra las comunidades indígenas, en
sus vidas, sus riquezas y sus derechos van sumando muertos.
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La explotación laboral en Asia
para inundar de productos baratos los mercados de Occidente atenta a la dignidad
de los trabajadores de esos países, a su salud y su entorno
Podemos seguir señalando paradojas que
trascienden el contexto de la crisis y que demuestran que somos capaces de
vivir con las anteojeras, que interesan a los que detentan el poder económico y
político, para que no veamos más allá de nuestras narices.
Por eso creem
os que es más necesario que nunca ejercer
nuestra reflexión, nuestro juicio crítico y no dimitir de la tarea de intentar
subvertir este estado de cosas.
No se trata de buscar parches para aliviar
momentáneamente la crisis que padecemos ahora, que obviamente afecta de forma
grave a personas de nuestro entorno más cercano; más bien es tiempo para
visibilizar y actuar en las causas más profundas del injusto y desigual acceso
a los bienes materiales de este mundo y luchar para que cada vez sea más
posible un mundo de seres humanos, que actúan y viven como tales, sin el abuso
y explotación de unos cuantos sobre la inmensa mayoría con el silencio complaciente de los que
tenemos nuestra vida resuelta.
La Asamblea de ASA-Aragon, de junio 2009, se ha concluido con el compromiso de
mantener su acción solidaria en la construcción de ese mundo que soñamos.