Las actividades extraescolares deben ser vivenciales y significativas, un elemento de motivación para el aprendizaje y un espacio para adecuar conocimientos. Son experiencias culturales y un instrumento de primer orden para la construcción de conocimiento a partir de la experiencia ya que dotan de significado el aprendizaje, y se constituyen en situaciones idóneas para la educación en valores. Las actividades deben completar la formación que proporciona el Centro educativo tanto en sus aspectos de contenidos como en aquellos otros más vivenciales difíciles de conseguir en el aula. Bajo este prisma deben ser actividades que combinen lo más académico con aspectos que permitan al alumno desarrollar el compañerismo, la autonomía, la relación con sus profesores, el interés por los demás, …. Nos proponemos que el alumno a lo largo de su estancia en el Centro se ponga en contacto con la realidad plural que le rodea tanto en el aspecto cultural, social o natural. Esto lleva a una cuidadosa planificación para en el escaso tiempo disponible podamos abarcar todos estos aspectos. La “no repetición” de actividades en los diferentes cursos puede ser una interesante opción cuando ha tanto diferente por conocer. También buscaremos un equilibrio entre las diferentes ramas de la actividad humana. Saldremos a ver museos, pero también fábricas; saldremos a conciertos de opera, pero también al ver una película; saldremos a ciudades y también a la naturaleza; saldremos a ver, a oír, a correr, a saltar, a tocar, a oler, a nadar … Puedes descargarte el documento completo, alguna recomendación de este curso y la autorización que deben firmar las familias cada vez que se desarrolla una actividad. |