Nació en Madrid en 1580. Estudió en Alcalá y Valladolid. Participó en la política de su tiempo (fue consejero del duque de Osuna en Italia). Enemistado con el Conde Duque de Olivares, sufrió cuatro años de prisión en la cárcel de San Marcos de León. Murió en Villanueva de los Infantes (Ciudad Real) en 1645. La obra literaria de Quevedo es de una enorme diversidad, pues trató de abarcar la mayor parte de los géneros vigentes en el Barroco. Así pues, escribió novela, relato corto, obras satíricas, textos doctrinales, poemas y piezas teatrales. PoesíaLa primera parte de sus poesías completas fue publicada bajo el título de El Parnaso español, monte en dos cumbres dividido, con las nueve musas en 1648 por su amigo José Antonio González de Salas. Las tres musas últimas castellanas. Segunda parte del Parnaso español, fue editada en 1670 por su sobrino Pedro Aldrete Quevedo y Villegas. Pese a que los asuntos tratados son de una variedad extraordinaria, pueden distinguirse, no obstante, cinco grandes apartados temáticos: el religioso-moral, el metafísico, el político, el amoroso y el sátiro-burlesco. Poesía religiosa y moralEs una lírica claramente contrarreformista y de un pesimismo típicamente barroco. Subraya la idea de muerte como lo único cierto en un mundo de apariencias. Mediante los lugares comunes de vanitas vanitatum y tempus fugit, muestra la vida como cúmulo de vanos afanes entre el breve lapso de tiempo que media entre la cuna y la sepultura. A esta visión opone una moral estoica cristianizada en la que la prudencia y la entereza ante las calamidades de vida son la llave segura de una existencia digna y católica. Poesía metafísicaEstos poemas toman una temática consagrada por la tradición (la vida, la muerte, el tiempo...) y, sin embargo, como sucede con los amorosos, Quevedo sabrá marcarles su impronta: tomará los tópicos y los usará para expresar unas vivencias, unos sentimientos y unas ideas personales. Poesía políticaEn ella se plasma las preocupaciones quevedescas por España y la decadencia de su imperio. En realidad, estos poemas no son más que la expresión en verso de cuestiones ya expuestas en buena parte de su obra en prosa. Poesía amorosaReanima el lenguaje y los tópicos renacentistas (petrarquismo, neoplatonismo y amor cortés) e introduce algún elemento novedoso, como la expresión directa y desgarrada, la inserción de giros y frases provenientes del lenguaje coloquial o el tema del amor más allá de la muerte. Como es lógico, la mayoría de estos poemas tienen por objeto los sufrimientos de quien ama. Poesía burlescaEste grupo de textos es uno de los pilares más firmes en que se ha asentado la fama de Quevedo como poeta, porque en él es donde sobresale su ingenio. Deforma la realidad mediante el conceptismo extremo. Ni instituciones ni tipos sociales escapan a sus críticas: el matrimonio interesado y desleal (tema del cornudo), diversos oficios (sobre todos médicos y boticarios), los literatos (son famosas las invectivas a Góngora y a su escuela) , los judíos conversos (a los que opone siempre su cristiandad vieja), los homosexuales. A diferencia de en los otros tipos de lírica, aquí usa los metros populares en romances y letrillas. A destacar, en este grupo, las jácaras, romances escritos en jerga de germanía, que fueron famosos en su tiempo. Son esencialmente ingeniosos y carecen por completo de contenido moral, expresando tan sólo el placer que se toma al inventarlos.
ProsaTan importante -y nutrida- como su producción en verso es la escrita en prosa. Podemos clasificarla de la siguiente manera: Obras festivasComo en los versos de ete mismo carácter, son escritos de ingenio, en los que los recursos conceptistas son muy usados y con los cuales se ridiculizan muchos de los vicios, costumbres y hechos circunstanciales de nuestro Siglo de Oro. En este grupo se inscriben los siguientes títulos:
Novela picaresca. El BuscónFue publicada en Zaragoza, con el título de Historia de la vida del Buscón, llamado don Pablos; exemplo de vagamundos y espejo de Tacaños, en el año 1626, si bien seguramente se redactó entre 1603 y 1604 y se corrigió por última vez en 1609 ó 1614. Se trata de una novela picaresca y, como tal, se ajusta al patrón establecido e incluso imitará algunos episodios de las obras que le precedieron en el género (Lazarillo de Tormes y el Guzmán de Alfarache). No obstante, Quevedo también innovó. Y lo hizo en los siguientes aspectos:
Obras satíricas y fantasías moralesEn este grupo se recogen algunas de las obras en prosa más conocidas de Quevedo:
Obras políticasAl ser una de las pasiones de Quevedo, no debe extrañarnos que ocupen, por su cantidad, un lugar privilegiado dentro de su producción literaria. En este grupo de textos caben desde el tratado profundo hasta la obrita circunstancial con la que pretende denunciar una situación concreta. De entre todas ellas merecen destacarse:
Los restantes títulos son:
Obras crítico-literariasConjunto de textos en los que -como courriera en no pocos poemas- Quevedo arremete contra sus más ilustres rivales literarios:
Textos filosóficos y ascético-moralesLa nota más remarcable del primer grupo es el senequismo. En el segundo se incluye un conjunto de obras que van desde las biografías de santos hasta escritos puramente teóricos. Títulos:
TraduccionesAunque inferiores a su producción original, también son importantes sus versiones al castellano de textos bíblicos y clásicos. De entre ellas señalaremos su Anacreón en castellano porque fue el primer intento de incorporar a la lírica de su tiempo un tipo de poesía que apasionaría en el siglo XVIII y las diferentes traducciones de Séneca, que le proporcionarán unas concepciones estoicas, fundamentales en su entramado ideológico.
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