Ulula el viento y golpea con fuerza sobre el umbral de la puerta, Nuestra casa unida al bosque es sacudida suavemente por la brisa. Aquí inventamos tú y yo una nueva forma de amar, Aquí los dos descubrimos la única manera de vencer la lluvia y los vientos. Aquí sellamos nuestra unión y escribimos el acta universal del amor sempiterno. Aquí descubrimos que los dos éramos uno, Unos mismos corazones sin división alguna, idénticos, uniformes. Hechos el uno para el otro, parecidos de repente y siempre. Y éramos uno a uno, uno tras otro, codo a codo, hombro a hombro, uña y carne. Fuimos un mismo cuerpo, el universo, un conjunto de pueblos y de hijos. Aquí construimos nuestra fuerza unitaria Nuestro propio urbi et orbi, lanzado a los cuatro vientos. Aquí dimos uso a la fe, antes que a la razón Y Dios honró nuestros sueños y suspiros. En este bosque uniforme, sobre la roca, donde duerme mi amada, Quiero reposar junto a ella para resucitar a la luz perpetua. Nadie puede derribar nuestra casa, porque esta incrustada en la roca Y debe perpetuar nuestro amor y nuestra fe, Que mis hijos y nietos la usen y construyan ahí mismo, Sus sueños, nuestros sueños y los sueños de todos. Justo Estensoro |
