Anoche te escribí, María, Otro poema. Lo vestí de inocencia Y puse en él un poco de miel Porque me sigo convenciendo Que te gusta él néctar de las flores
Anoche te vi una abeja Ávida de polen. Y te encontré volando Sobre mi cuerpo de rosa Y volabas sobre mí Con tus suaves susurros Y bebías mi néctar Mientras besabas mi boca Y golpeabas mi cuerpo Con tu cuerpo de ángel Y consumías mi dulzura Con tu alma de abeja.
Y entonces fui la única rosa Que habitaba el mundo, Para nacer en todos los jardines Y en cada primavera. Para obligarte a quererme Hasta que descubras Que no son las otras flores Las que te dan la vida.
Y hallarás de mi elixir En cualquier jardín Porque estaré en las rosas De tu mundo fragante Esperándote en las noches Para bailar contigo Canciones de amor. Y sentiré que en tus alas, Yo vuelo Y sentiré que en tus brazos, Yo amo Porque eres mi abeja Y yo soy tu flor.
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