Sin ti, Señor,
los días sombríos
y los fantasmas;
Ningún amanecer
de primavera,
Sin ti,
las noches largas...
Sin ti
las saetas agudas
mordiendo mi carne
y los espinos
para torturarme.
Sin ti
el cielo vacío
sin ninguna estrella;
y sogas que me atan
en dolor y tristeza...
Sin ti, el cilicio
y las aguas de invierno...
el cielo sellado,
Sin ti, para mí
el infierno.
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