Otra vez tras la
noche
aleteando en lo afímero,
Agitando mi alma
por hallar mi destino.
Como el ave nocturna
que no encuentra su nido,
Se hiere en las rocas
es su canto un gemido.
Otra vez el deseo
empujando mi alma,
a la sima profunda,
¡Se me escapa la calma!
Hacia todos los vacíos
donde mi aliento falla,
aprisionando la nada
¡Lo que mis manos hallan!
Otra vez las cadenas
Rasgando mi carne,
y los fríos barrotes,
el insomnio, el hambre;
Buscando en silencio
como fugarme,
de mi obscura prisión,
de mi propia cárcel.
|