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Peregrino

Dice mi madre
que nací sobre una piedra en la pobreza
mientras mi padre sudaba arroz
bajo el sol y la lluvia;
Empuñando un machete
con amor y con rabia,
pensando tal vez
en el duro presente
o imaginado quizás
un dulce mañana...

Colombia me recuerda
mis días primeros
donde corría descalzo
en las horas de invierno:
Yo besaba el diluvio
de mis cosas pequeñas
y lejano miraba
sentado en los troncos,
el dolor y el silencio
que en las tardes se iba,
mientras soñaba en la noche
que jamás volverían.

Sentía la pobreza
destrozando mis pies;
Gritaba triste y fuerte
ofreciendo papel,
con letras menudas
que anhelaba entender...
Regresaba a casa con pan y panelas
y sentía pesar de mirar la escuela
preñada de niños
que reían felices,
jugando y llorando
en loca zarzuela...

Fui creciendo y el tiempo
se tornó en la fruta
que alimentó mi cuerpo
y me ofreció figura;
Aprendí que yo era
tan fugaz como el viento
y entre el día y la noche
escogí lo primero...

Preferí entre muchas
una sola mujer
y como odio al traidor
escogí serle fiel.
Elegí ser creyente
antes que blasfemo
y en lugar de caminos malos
opté por el camino bueno...

Buscando modelos
me decidí por Jesús
y entre la paz y la guerra
le jugué a la paz;
Hoy pienso en lo que viene
con fe y entusiasmo,
mi corazón es un molino
que gira apasionado...

Yo sé que en mi camino
encontraré montañas
y sicómoros gigantes
que me saldrán al paso,
más sin embargo estoy
seguro y confiado
que derribarlos puedo
y asir lo anhelado...
La vida es una lucha,
la lucha es nuestra escuela
y en la vida nadie puede
peregrinar sin metas.
Al triunfo no se llega
sin lágrimas ni sangre
y para que la risa dure,
que sea Dios quien nos guarde.

Yo sé que la existencia
humana pronto pasa
y como gaviota herida
que sobre el mar se lanza;
Cualquier día o noche
mi cuerpo encajonado,
al borde de la tumba
recibirá coronas blancas.
Y adioses con puñados
de tierra húmeda y negra,
que enterrarán mis restos
para después volver...

Soy el Lázaro que espera
sediento el paraíso,
y que vengan llagas
y perros,
y carnavaleen los ricos;
Sé que más allá,
de la tumba fría y negra,
encontraré lo que he soñado:
De Dios el paraíso.

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