Hemos perdido aún el deseo de amar
y seis milenios.
Tristemente,
queremos ser como el odio
y la materia,
como un reptil
o algo que vuela...
No tenemos siquiera
procedencia,
y por eso mismo
no sabemos
dónde está
nuestro destino...
¿A dónde vamos?
¿De qué lugar venimos?
¿Hacia dónde señala la brújula?
¿Hacia dónde nos hala el Espíritu?
¿Hacia dónde marca la cruz?
¿Hacia el cielo que es divino?
¿Hacia el becerro de oro
y el placer temporario?
¿Rumbo a las constelaciones?
¿Para dónde vamos?
¿Hasta las torres babélicas
en el Sinar del orgullo?
¿Por el túnel 2.OOO
hacia las gehennas eternas?
¿Del mono darwiniano?
¿De la serpiente egipcia?
¿Del ave Fénix?
¿De la avispa?
¿De la mano divina
del Alfarero Eterno?
¿De arriba hacia abajo
o del infierno?
¿A quién deseamos
parecernos?
Hemos perdido aún
la identidad,
por eso no
nos conocemos.
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