Luz que me ilumina el alma, y me alumbra dormido y despierto. Luz incandescente, inmarchitable, Inextinguible sol de mi alegría. Luz silenciosa, cálida y brillante, Tú alumbras mi espacio infinito, Marcas mis alas de insecto con tu luz de estrella dorada. Quiero ver tu luz jugando con la lluvia, llenando el cielo con un arco iris de colores. Quiero ver mi llanura bajo un diluvio de estrellas, convertida en un lienzo, pintado de rayos azules y rojos. Soy un candelero que en la tierra necesito de tu límpido aceite y anhelo de tu luminosa pureza reflejada en tus ojos transparentes. Necesito siempre el alba y el amanecer y todas las luces unidas, en una melodía refulgente y gloriosa. Necesito ver alumbrar entre dos luces a María, la María de todos concibiendo a través de la luz, la única luz, la verdadera luz, esta luz que no nos enceguece ni muere muriendo en la cruz. |
