MI JUSTICIA PROPIA
¡Pasa Señor, de mí, la amarga copa!
¡De mi soledad, de este abandono!
¡Que pase mi dolor, quiero tu trono!
¡No resiste más, mi carne rota!
¿A dónde voy, Señor, con esta pena?
¡Sed tengo del cielo; hastío de ajenjo!
¡Te necesito cerca! ¿Por qué estás lejos?
¡Ay las horas negras! ¡Se van las horas buenas!
¡Quita Señor, de mí, los duros clavos,
que a la cruz de muerte, me aprisionan!
¿Por qué a mí, me has sentenciado...?
¿Si yo soy bueno, en fé y en obras?
Esto pensaba, mi corazón vil y engañado,
resistiéndose a morir, con mil maniobras.
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