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Versos Tristes



Versos de Tristeza

 


Anoche leí en tus ojos dulces

unos versos de tristeza invernales y fríos.

Vi tu casa estremecida bajo soplos de nieve y de hastío.

Estabas cansada de  tanto dolor amontonado,

junto  a la puerta de tus sueños.

 

Oí crujir las maderas a la media noche

bajo el horrible paso del miedo.

Lo escuché forzar tu puerta que daba a la calle

y sentí que se estremecía tu casa.

 

La nieve afuera se pegaba a la ventana

con un frío extraño y confuso.

Un beso de hielo se posaba en tu alma

y tu casa se estremecía entre vaivenes

de invierno y de rabia entremezclados

a la media noche.

 

Tu silencio era una espera larga de suspiros.

Era un cúmulo de oraciones a Dios

por un milagro que ya no ruegas.

Era una mueca resignada

a un extraño mañana que aun no entiendes,

ni yo entiendo.

 

Tenías rabia guardada

de otros años viejos y gastados

que ahora otra vez regresaban

llenos de dolor,

pero te contuviste.

Cualquier precio pagaría

por amor al Amado.

Cualquier desprecio.

Cualquier sufrimiento.

Cualquier tormento.

 

Y nuevos suspiros húmedos de ruegos a Dios

subieron desde tu corazón,

pasaron de tu casa al cielo.

Otra vez orabas y cantabas.

Otra vez el molino de viento giraba

entre soplos de amor y de esperanza.

 



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