Versos de Tristeza
Anoche leí en tus ojos dulces unos versos de tristeza invernales y fríos. Vi tu casa estremecida bajo soplos de nieve y de hastío. Estabas cansada de tanto dolor amontonado, junto a la puerta de tus sueños.
Oí crujir las maderas a la media noche bajo el horrible paso del miedo. Lo escuché forzar tu puerta que daba a la calle y sentí que se estremecía tu casa.
La nieve afuera se pegaba a la ventana con un frío extraño y confuso. Un beso de hielo se posaba en tu alma y tu casa se estremecía entre vaivenes de invierno y de rabia entremezclados a la media noche.
Tu silencio era una espera larga de suspiros. Era un cúmulo de oraciones a Dios por un milagro que ya no ruegas. Era una mueca resignada a un extraño mañana que aun no entiendes, ni yo entiendo.
Tenías rabia guardada de otros años viejos y gastados que ahora otra vez regresaban llenos de dolor, pero te contuviste. Cualquier precio pagaría por amor al Amado. Cualquier desprecio. Cualquier sufrimiento. Cualquier tormento.
Y nuevos suspiros húmedos de ruegos a Dios subieron desde tu corazón, pasaron de tu casa al cielo. Otra vez orabas y cantabas. Otra vez el molino de viento giraba entre soplos de amor y de esperanza.
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