Detrás de mis deseos Como de un muro, yo mismo.
Extrañando el azúcar
De las naranjas frescas
Y el sabor de la sal
En el pan que me gusta
Deseando el arroz
Pan diario del pobre
Y el color de las rosas
Sus espinas y esencia.
Añorando el aroma
De un café en Armenia
Y las voces lejanas
Que ya no se oyen
Y se tornaron ecos
De dolor y tristeza.
Volcando sobre mi
Un montón de recuerdos:
Las risas de mi madre
Convertidas en flechas
Y las cartas con sangre
Aumentando la pena,
De mi alma exiliada
Que añora su tierra.
Llevando hasta la muerte
La silueta fantasma
Que odiamos los del sur,
Y los del norte temen.
En campanada incesante,
Incesantemente eterna
Y la irónica sonrisa
que religiosamente dejan Situado en la esperanza
De que las cosas cambien
Y los aires de mi patria
Sobre mi frente vuelvan
Y pueda regresar
Al lugar de donde vine
Y no ser más exiliado
De los brazos de mi origen. |
