Sobrevivo al dolor, al odio, al tedio.
al temor de todo y nada, sobrevivo
Sobrevivo al vino y a los bares vacíos
y a la vieja villa que no olvido...
A los besos que le robé a tantas bocas
que también bebieron de mí...
Sobrevivo a las mujeres que amé
y que me amaron, noche y mañana...
A la desazón, al abandono, a la desidia
al desamor entre los dos, yo sobrevivo
Sobrevivo a panteones y ataudes
A muertos y fantasmas; a techos rotos y partidos
Sobrevivo a carros y caminos acabados
a bicicletas y caballos destruídos
Al viento, a los aviones embestidos
a las barcas balanceándose, sobrevivo
Sobrevivo al placer y a la dulzura
a las pieles de nacar y a las noches de luna
A la miel que me envenena el alma
y al hielo que me heló el espíritu, sobrevivo
Al sueño, al silencio, a sentirme solo
a los años pasados y perdidos, sobrevivo
Sobre el papel donde mi lápiz marca
la última línea que me atrapa, sobrevivo
Bajo poemas y palabras me sepulto
y un montón de polvo y piedras me señalan
Ahi estoy yo, llenando espacios en la tierra
Y así, siendo un muerto, entre recuerdos, sobrevivo.
Sobrevivo cuando beso tu vientre y me obsesiono
Luego te observo rendida y te violento...
Y eres libélula, insecto que en un vuelo
me amas desnuda, cuerpo y alma... sobrevivo
Sobrevivo a mis harapos y pobreza
A mis penas, que a nadie importan nunca;
A los perros que me ladran pesadillas
y a los pantanos que me atrapan, sobrevivo
Sobrevivo a las balas y al veneno
A la vanidad y a la belleza...
A la luz que no ilumina al mundo
y a la noche que destruye... sobrevivo
Sobrevivo mientras muero, mientras vivo
Mientras canto y lloro, sobrevivo
y cada día envejezco y muero... entre los muertos
y cada vez que muero, vivo, y sobrevivo...