Dejan de
fluir y escupen maldiciones Ateizan su
universo, odian el día
de su nacimiento aman la
antípoda oscura porque no
pertenecen al mundo. La
irreverencia y el morbo los persigue y llena sus bocas
de moscas. son herejes
en la vida, y después de
la muerte, malditos.
No los
sigan, llevan tinieblas y confusión En sus
mentes monstruosas. Llevan aberraciones
en sus ojos y lenguas, No vayan
tras ellos por que morirán De claustrofobia
maligna. No pueden
orar porque son blasfemos No pueden
creer porque son ateos Y aunque
Dios los ama Ellos lo aborrecen
y lo crucifican Siglo tras
siglo, eternamente.
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