El mar al sur era otro pedazo de cielo, depósito de versos, y soles y lunas y estrellas. Bolivia era azul como el mar azul, llena de oro y de plata, inundada de amor, sin ningún dolor, sin ningún pirata.
Era el puerto de todos, el sueño dorado de los poetas, el destino de los libertadores.
Y de pronto el mar azul desapareció y el puerto ya no estaba y nuestra gente estaba muerta.
Era una invasión de muerte, un cataclismo de odio y de codicia, eran nuestros propios hermanos quitándonos las manos, robándonos los sueños.
Y el mar azul ya no era azul, ya no era mar, era dolor, era tristeza. No escribiría allí ningún poeta. No brillaría allí ninguna estrella. No volverían jamás a cruzar el cielo, las gaviotas
|
