Melisa, mi alma anhela, otra vez, tu aroma y tu madera, tu alimento, tu
suave llamado perfumado de pino y miel.
Volé de tu colmena, lleno de amor y de resina pero extraño tus manos y tus melodias . Te llevé en mi memoria y aun estas en ella madre mía. Has madrugado más que todos los soles, has trasnochado por mi, más que
la luna y las estrellas. Has cantado más que el mar y las sirenas y has llorado mucho buscándome en la arena. Justo Estensoro |
