A veces nuestra vida Deambula llorando A gritos y en silencio; Traspasada De dolor y miedo. En un vértigo extraño De abismos infinitos Y de valles sombríos, Llena de sombras Y fantasmas que van Y vienen.
Siento el vacio En mis entrañas, Viajo a la nada En un vuelo sin alas. Observo el mundo Y su brillo dibujado En la gente, Pero todo es vano. Pasa un vagón y luego otro Y al fin encuentro mi destino, Pregunto el precio Y vale una vida y veinte pesos.
Mis vecinos baten sus pañuelos Y yo me despido de ellos, Con llanto y sin palabras. El viento de otoño Llena el camino de amarillo Mientras yo deshojo Una rosa marchita. Alzo mis manos en un adiós, Es mi despedida Voy a buscar abrigo En los brazos de Dios, Para vencer el miedo. Avanzo sin mirar atrás…
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