Correo asociación


¿Negocio o servicio?

Actualmente vemos una tendencia a tratar las terapias ecuestres como un negocio más. No es infrecuente ver que una entidad local decide subvencionar un proyecto de terapias ecuestres, y como esa subvención va para un centro hípico, donde se trata a no más de 10 usuarios, que además no sean demasiado complicados, es decir se hace una selección de casos fáciles excluyendo a los que más lo necesitan, y cada usuario recibe unas 10 sesiones. Todo ello, bien compensado con fondos públicos. Aunque no lo compartimos, no juzgamos ese enfoque; los empresarios tienen que hacer su negocio para mantener unas infraestructuras muy costosas y obtener un legítimo beneficio.

No juzgamos, pero si que queremos plantear y defender nuestro enfoque. Entendemos las terapias ecuestres como un servicio que se presta a personas con necesidades especiales. Como tal, no hacemos una selección de usuario por su dificultad, sino que pretendemos llegar al mayor número posible de usuarios que se puedan beneficiar de las sesiones, con las medidas de seguridad adecuadas. Por otro lado, entendemos que las sesiones requieren una continuidad: no tiene sentido dar a una persona 10 sesiones, ya que prácticamente cuando empieza a habituarse al trato con el caballo y se empiezan a obtener algunos resultados, se interrumpen las sesiones. Para hacer estas sesiones accesibles al mayor número posible de personas, mantenemos el coste por sesión por debajo del coste real, ya que normalmente las familias que tienen un discapacitado ya tienen que afrontar muchos gastos. Esto nos obliga a buscar permanentemente fondos, que pueden proceder de donativos, rifas, celebración de actos benéficos, etc.