El palo y la zanahoria

Resumen

El libro examina las políticas lingüísticas llevadas a cabo en el área de educación por los gobiernos predominantemente nacionalistas de Irlanda (en los años veinte y treinta) y el País Vasco (años ochenta y noventa), con la intención de describir qué políticas adoptaron ambos gobiernos; de explicar por qué cada uno de ellos tomó un camino fundamentalmente diferente; y de entender cuáles fueron las consecuencias de la elección de cada uno de los gobiernos.

Tanto en Irlanda como en el País Vasco los hablantes de la lengua nativa eran una minoría de la población (entre el 20 y el 25 por ciento).  Como consecuencia de la actividad de movimientos políticos nacionalistas de larga trayectoria (en torno a un siglo) una parte de Irlanda obtuvo la independencia en 1922 y el País Vasco alcanzó una autonomía muy substantiva, en 1980. En ambos casos, las nuevas instituciones fueron gobernadas por partidos nacionalistas moderados, que incluían en un lugar prominente de sus programas políticos la puesta en marcha de ambiciosos proyectos de recuperación de la lengua nativa.

Enfrentados a un reto similar, y con una competencia comparable en materia educativa, los gobernantes vascos e irlandeses optaron sin embargo por estrategias considerablemente diferentes. Según el procedimiento seguido para seleccionar a los participantes en la política, se puede hablar de políticas voluntarias, acotadas (si la participación es obligatoria sólo para algunos sujetos), y universales (si es obligatoria para todos). Según existan o no ayudas para los participantes en la política en cuestión, se puede hablar de políticas asistidas o no asistidas.

Pues bien, el libro muestra con detalle cómo en el País Vasco se siguieron básicamente políticas voluntarias (o acotadas) y asistidas, que podemos llamar políticas intensivas, o de “zanahoria”, mientras que en el caso irlandés se optó fundamentalmente por políticas universales y no asistidas, a las que podemos llamar políticas extensivas o de “palo”.

Esas estrategias distintas tuvieron resultados también diferentes, pero en sentido contrario al que intuitivamente se podría esperar. En efecto, esta es una de las conclusiones principales de la obra: al menos en los casos vasco e irlandés se observa que la estrategia más exitosa para favorecer la recuperación de una lengua a través del sistema educativo no fue su implantación obligatoria como medio de instrucción en todos sus niveles (la estrategia de “palo”, seguida en Irlanda), sino su introducción progresiva siguiendo la voluntad libre, pero incentivada, de los padres (la estrategia de “zanahoria”, seguida en el País Vasco).

La pregunta sobre las razones de que Irlanda y el País Vasco siguieran estrategias distintas obtiene respuestas también probablemente inesperadas, y un tanto paradójicas. Ambos movimientos nacionalistas compartían una inclinación por las políticas más radicales (que serían las políticas de palo, universales y no asistidas). Irlanda siguió esa estrategia extensiva porque la causa de la lengua contaba con un amplio apoyo social y político, no contrarrestado por ningún grupo contrario, o al menos receloso, del proyecto de revitalización de la lengua, con la suficiente fuerza para modificar los impulsos de los políticos nacionalistas. En cambio, el País Vasco adoptó una estrategia de zanahoria porque el impulso nacionalista, favorable en principio a una política de carácter extensivo, se vio limitado por la conciencia de los políticos nacionalistas de que una parte considerable de la sociedad, con una voz política, podía resentirse del establecimiento inmediato y universal de un sistema de enseñanza total o parcialmente en euskera. Fue esta percepción la que les llevó a una política intensiva, que a su vez era posible por existir un movimiento social fuerte y activo de ikastolas, y una minoría importante de la población, cuyo núcleo lo constituían los vascoparlantes, dispuesta a incorporarse a un proceso voluntario de enseñanza en euskera. Así pues, el segundo hallazgo importante del libro, contiene también una paradoja: las políticas que resultaron ser más exitosas fueron adoptadas por el gobierno que se encontraba con mayor oposición al proyecto de recuperación de la lengua, mientras que las políticas que resultaron ser menos efectivas fueron adoptadas por el gobierno que encontró un mayor apoyo general a la política lingüística.