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Para llevar a la práctica una verdadera vida acorde con la voluntad de Dios, es una gran ayuda nuestra formación en muy diversos temas de actualidad. Un ejemplo es la información que tenemos sobre la PDD, la píldora del día después. En este enlace puedes conocer toda la verdad sobre esta píldora. ¿LA PDD IMPIDE EL INICIO DE LA VIDA O MATA A UN SER HUMANO? En el año 2001, se aprobó en España la comercialización de la PDD, controvertido fármaco, cuyo principio activo es el levo-norgestrel, una hormona química de gran potencia. Se distribuye con los nombres de Norvelo, Postfemin y Postinor. No se trata de un medicamento, porque «no sirve para curar ninguna enfermedad, sino para acabar con la vida incipiente de un ser humano», nos alertaron en la época los obispos españoles. Esta droga, usada para impedir el embarazo después de una relación, actúa de dos maneras: • Como anticonceptivo, es decir, inhibiendo la ovulación o la fecundación, evitando la unión de los elementos masculino y femenino y, por lo tanto, la generación de un nuevo ser humano. • Como interceptivo, o sea, impidiendo que el embrión se implante en el seno materno. Es evidente que si la PDD termina con la progresión vital de un embrión, al impedir la anidación en el útero de su madre, acaba con la vida de un ser humano inocente, y esto, sin duda, es un aborto criminal. Esto no quiere decir que la PDD provoque un aborto cada vez que se usa, pues no siempre se da la fecundación después de una relación. Entre tanto, existe en quien lo usa con conocimiento de su modo de operar, una intencionalidad abortiva. Si se hubiese realizado la fecundación, esta hormona hace inviable el desarrollo del embrión. En otras palabras, lo hace morir al impedir que se continúe el curso natural de la gestación en el seno materno.
¿LA PDD DISMINUYE EL NÚMERO DE ABORTOS? Uno de los principales argumentos para difundir la PDD —como también de los anticonceptivos y los preservativos— es que con ella se disminuiría el número de «embarazos no deseados» y, en consecuencia, la cantidad de abortos. Previamente, es necesario aclarar que no es aceptable, bajo ningún concepto, el término «embarazo no deseado», porque es una forma de tergiversar las cosas; no es otra que declarar que un hijo, un ser humano, pueda ser clasificado como «no deseado» por su madre. Esta brutal realidad no puede ser enmascarada bajo la liviana expresión de «embarazo no deseado», como tampoco se puede disfrazar el asesinato de un inocente como una mera «interrupción del embarazo». Como dijimos, en el año 2001 se autorizó la comercialización de la PDD. Desde entonces sucesivas y costosas campañas publicitarias gubernamentales han promovido el uso de la PDD, así como de todo tipo de anticonceptivos y preservativos. En la mayoría de las Comunidades Autónomas y en el municipio de Madrid la píldora es distribuida gratuitamente en centros de salud. En continuo aumento, el consumo de la PDD ha llegado en 2008, en España, a la cifra de unas 500.000 unidades. A pesar de esta medida y todas las campañas publicitarias de lo que llaman «salud sexual y reproductiva», el aborto en vez de disminuir, ha aumentado año tras año. De 69.857 casos en 2001, cuando se autorizó la venta de la PDD, llegamos a 112.138 en 2007 (un 62% más). La proyección para 2010 es que se duplicarán los abortos desde que comenzó el uso de la PDD. Estudios imparciales publicados en prestigiosas revistas científicas internacionales como British Medical Journal (2000), Contraception (2004), The Journal of the American Medical Association (2005) y Obstetrics and Gynecology (2007), desmienten que la PDD reduzca los embarazos y disminuya el número de abortos quirúrgicos.
¿HAN DISMINUIDO LAS ENFERMEDADES DE TRANSMISIÓN SEXUAL? Tampoco los anticonceptivos, los preservativos y la PDD han contribuido a mejorar la salud de los españoles en esta materia. Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) se han disparado en los últimos años. Por ejemplo, los casos de sífilis han pasado de 700 en 1997 a 1.734 en 2007. Semejante aumento ha tenido la gonococia. Ambas enfermedades estaban prácticamente erradicadas en España. El virus del papiloma humano, que a finales de los años ochenta afectaba a unos 55.000 hombres y a 10.000 mujeres, se ha duplicado entre los varones y triplicado en las mujeres. Esto sin hablar de la incontenible expansión del SIDA. ¿Quiere decir esto que la PDD, los anticonceptivos y los preservativos no son técnicamente eficientes y que las campañas publicitarias para promover el «sexo seguro» han fracasado? La explicación es evidente. Esos productos, en un buen porcentaje, son eficientes, pero no en un ciento por ciento. Las campañas, a su vez, han inducido, efectivamente, a que muchos más jóvenes los utilicen. De todas formas, aunque se lograra el objetivo de eliminar las ETS en un 100%, su uso seguiría siendo inmoral y constituiría pecado por ir contra la voluntad de Dios en relación al hecho sexual.
¿POR QUÉ AHORA PUEDE COMPRARSE SIN RECETA MÉDICA? Las ministras de Sanidad, Trinidad Jiménez, y de Igualdad, Bibiana Aído, anunciaron el día 11 de mayo de 2009, que la PDD podrá obtenerse en las farmacias «sin receta médica y para mujeres sin límite de edad». Evidentemente, pensamos, en coherencia con todo lo que mostramos en esta publicación, que nunca la venta de la PDD debería haber sido autorizada. El venderla sin receta médica representa un agravante incomprensible desde el punto de vista médico, sanitario y ético. La política sanitaria general de nuestro país es que los productos farmacéuticos sean vendidos bajo prescripción médica. Así, no sólo todos los anticonceptivos notablemente menos fuertes que la PDD, sino los fármacos más utilizados y comunes como el Nolotil, Omeprazol, Ibuprofeno o Paracetamol, requieren receta médica para su adquisición. Hay, entre tanto, una lista de productos que se pueden vender sin receta: Especialidad Farmacéutica Publicitaria (EFP). Estos fármacos, comprobadamente sin efectos secundarios, tienen la franquía de que es permitido hacer publicidad a su respecto. ¿El hecho de que la PDD pueda ser vendida sin obligación de prescripción médica, le abrirá las puertas a la gran publicidad? La Administración Pública pasa por encima, en este caso, de la política general y esencial de la venta de productos farmacéuticos en España con la finalidad de facilitar al máximo la difusión de esta peligrosa «bomba hormonal» anticonceptiva y abortiva. Es una excepción que evidentemente no tiene justificación científica sino ideológica en beneficio de la cultura de la muerte y de la industria farmacéutica que lo explota. Se abren también las puertas para que todos los anticonceptivos pasen a ser vendidos libremente, pues ¿con qué fundamento se podrá exigir receta médica para la comercialización de estos productos menos fuertes, que poseen dosis de hormonas incomparablemente menores que la PDD? Y, por supuesto, se abre también el camino para la erradicación de la patria potestad que los padres tienen sobres sus hijos menores y de cualquier edad, para toda situación social, sin contrapartida alguna para los progenitores que siempre serán los responsables de los problemas que sus hijos puedan provocar. ¿LA OBLIGACIÓN DE LOS FARMACÉUTICOS DE CUMPLIR UN PROTOCOLO NO DISPENSARÍA LA RECETA?
Como solución a la onda de rechazos de los médicos y farmacéuticos que suscitó el anuncio de la venta sin receta de la PDD, Sanidad propondría un protocolo que las farmacias deberían cumplir para su comercialización. Las sociedades científicas y de farmacéuticos consideran imposible con eso dar seguridad a las usuarias. Un protocolo eficiente exigiría que los farmacéuticos tuviesen: • una historia clínica de la compradora; • el conocimiento de que la mujer no haya solicitado la PDD en otra farmacia en las últimas semanas o meses; • la seguridad de que dicha mujer no esté embarazada. Ni el sistema ni la ley permiten cumplir ninguno de estos requisitos a los farmacéuticos. No existe un sistema informático para esto y la Ley de protección de la intimidad les impide abrir una ficha de pacientes. Un protocolo, por lo tanto, que no pasaría de ser papel mojado, sin efecto práctico, para intentar tranquilizar las reacciones.
LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA DENOSTADA. «No vamos a permitir que ninguna religión ni ningún dogma frenen el avance de un proyecto de progreso», amenazó el presidente del gobierno, Rodríguez Zapatero, en un mitin político en Vistalegre, el día anterior al anuncio de la venta de la PDD sin receta médica, inclusive para menores. Está claro que destruir la vida humana es progresar, para él y para sus votantes. El problema, sin duda, está planteado. El último recurso para un farmacéutico que desee actuar de acuerdo a su conciencia, es ampararse en el derecho a la objeción como base elemental de la libertad religiosa y científica, toda vez que vender la PDD sería una grave ofensa a Dios y contrario a la ética profesional. ¿La Administración obligará a las farmacias a suministrar este anticonceptivo y abortivo peligroso para la salud, contra la conciencia científica, ética y religiosa de los farmacéuticos? Existe una importante jurisprudencia en España que reafirma el derecho de los farmacéuticos a actuar de acuerdo a sus conciencias, conforme a la Constitución. Pero, ¿tendrá la Constitución algún interés para Zapatero? De cualquier manera, aunque la resistencia de muchos farmacéuticos a la amenaza del Gobierno de que no va permitir que ninguna religión (¿la religión o la ciencia?) frene este proyecto, por sí sola, no detendrá el mal, pero será un valioso testimonio y una excelente contribución para las soluciones que proponemos más adelante. ADICCIÓN AL SEXO (ÚNICO OBJETIVO DE LA INMADUREZ HUMANA).
La publicidad y la educación oficial vienen, desde hace años, insistiendo en la promesa del «sexo seguro». Es decir, la práctica sexual sin riesgo de embarazos ni de transmisión de enfermedades, como si el único condicionante de los instintos sexuales fuese evitar la procreación y los contagios. Se ha creado así un círculo vicioso. A más anticonceptivos, preservativos y abortos, más promiscuidad sexual. A más relaciones sexuales, mayor número de «embarazos no deseados» y pacientes contagiados por enfermedades de transmisión sexual. Entonces la solución es aprobar una nueva ley de «salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo». Lo que equivale a poner combustible en la hoguera que exacerba el sexo. Así, estamos sufriendo un grave incremento de la adicción al sexo. Una inmensa cantidad de jóvenes que viven obsesionados, que centran su vida en todos los placeres sexuales que la presión morbosa del ambiente les presente por delante. Esa presión todo el mundo la siente y conoce. No necesita ser descrita. Basta pensar en los mensajes que un chico o una chica reciben diariamente a través de la televisión, de Internet, de la publicidad, de las modas callejeras y del ambiente, así como en los colegios, para constatar la dificultad que un adolescente tiene hoy en día para resistir a esa seducción de menores que tiraniza a nuestra sociedad. Sin duda, la Historia no conoció una exacerbación de los instintos sexuales tan globalizada y organizada como la que vemos en nuestros días. No hay noticia de una mayor adicción al sexo como la actual. Adicción, dígase entre paréntesis, íntimamente vinculada a la adicción a las drogas, al alcohol, al crimen y a todos los demás vicios. A todas las dependencias en general. LA REVOLUCIÓN SEXUAL.
Se trata, a final de cuentas, de la llamada revolución sexual que tuvo su primera explosión en la Sorbonne, en mayo de 1968 y que se ha difundido como una mancha de aceite sucio por todo el mundo occidental. Esta revolución ofrece al hombre la total felicidad, la máxima libertad, los mayores derechos. Es prohibido prohibir, todo está permitido, amor libre donde sea, con quien sea, cuando y como sea. Esta utopía revolucionaria, que tiene por detrás la llamada ideología de género, no es principalmente una corriente de pensamiento. Ella se mueve y triunfa por la exacerbación de las pasiones humanas, especialmente la sensualidad, el egoísmo y el orgullo. Cuando a un presidente de gobierno se le pregunta si un no nacido es un ser humano, él responderá: eso es un problema religioso, lo que importa son los derechos de la mujer. Una ministra puede declarar impunemente que un niño por nacer, de 13 semanas, es un ser vivo, pero no un ser humano. A lo que un Ministro de Educación y catedrático acrecienta que él «necesitaría un buen rato para decidir qué es un ser humano». Las personas se espantan de respuestas tan irracionales, pero es que esta revolución sexual, como dijimos, es movida por las pasiones y no por las ideas. El pensamiento, las doctrinas, la lógica y la ética que han regido el mundo durante milenios, agonizan nuevamente como en los tiempos de la barbarie. Esta irracionalidad la comprobamos cuando son anunciadas, sin justificación lógica alguna, las nuevas medidas y leyes destinadas a facilitar aún más el aborto, haciéndolo libre y gratuito hasta para menores; a financiar nuevas campañas publicitarias a favor de los «derechos sexuales» y a difundir aún más el uso de la PDD y de los anticonceptivos. ¿QUÉ NOS PROPONEN EL BUEN SENTIDO, LA CIENCIA BIOLÓGICA, LA LEY NATURAL Y LA DOCTRINA CATÓLICA (UNIVERSAL) CON RESPECTO DE LA PDD?
La Naturaleza, como todo el mundo lo reconoce y repite, tiene una organización y unas leyes que asombran por su perfección y sabiduría. Una de ellas es la transmisión de la vida que se da en el matrimonio y en concreto, por medio del acto conyugal. La atracción entre el hombre y la mujer es un instinto natural destinado a que se amen, a que se complementen y a que trasmitan la vida de modo a dar continuidad y multiplicar el género humano (dice Rabindranath Tagore que “El tesoro de la castidad proviene de la abundancia del amor”). Sin esas disposiciones naturales la creación habría acabado junto con nuestros primeros padres, así como el hombre moriría si no tuviese el instinto que lo atrae a alimentarse. Uno de los dones más bellos que Dios atribuyó al hombre y a la mujer, fue hacerles partícipes de su acción creadora y de su paternidad, por medio de la función de transmitir la vida humana. La intensa alegría que comúnmente se observa en una madre y en un padre al recibir un hijo, manifiesta el reconocimiento de la magnificencia de ese don. Ese don tiene su origen en el acto conyugal. Acto que posee dos sentidos inseparables: el significado unitivo y el significado procreador. «Cualquier acto matrimonial debe quedar abierto a la transmisión de la vida», nos enseña la Iglesia. Si el hombre preconcibe separar los dos elementos e impide la transmisión de la vida en el acto conyugal, está llevando a cabo una acción que es intrínsecamente contraria a la finalidad de la unión y por lo tanto contrario a la ley y al plan de Dios. En consecuencia, toda acción destinada a interrumpir el proceso generador ya iniciado, la esterilización y todo acto que tenga como fin o como medio hacer imposible la procreación, es contrario al orden natural y absolutamente ilícito. Es enteramente el caso del tema en cuestión: el uso de la PDD, tanto como anticonceptiva, tanto por sus propiedades abortivas, tiene la finalidad de impedir la procreación y su uso es antinatural e ilícito moralmente hablando. ¿EXISTE UN PROGRAMA POSITIVO A PROPONER?
De todo lo expuesto se deduce lo inaceptable que es la PDD desde el punto de vista moral, social y sanitario. Entretanto, ¿cuál es la solución positiva que se debe proponer para hacer frente no sólo a la propagación de la PDD, sino a todos los inmensos problemas que la sociedad de hoy presenta en materia de transmisión de enfermedades sexuales, de aborto, de adicción al sexo y a la propia revolución sexual? Sería cerrar los ojos no ver la inmensa dificultad de hacer frente a estas cuestiones. Sería cerrar los ojos no comprender que el estado actual de la sociedad hace humanamente dificilísima cualquier solución inmediata y simple. Dadas las características de este conciso informe, podemos apenas dar algunas pistas que nos ayuden a encontrar las soluciones de fondo. Lo primero es conocer y dar a conocer el problema de frente y en profundidad. Es necesario formar a los jóvenes respecto a las verdades que nos indican la ley natural y la Ley de Dios sobre todos estos temas. La práctica de la castidad regirá toda relación humana y la promiscuidad sexual será el enemigo a combatir. En concreto, dar una formación desde los principios más elementales a las nuevas generaciones respecto a la sexualidad, al matrimonio y al derecho a la vida. La revolución sexual ha trabajado por lo menos durante los últimos 40 años para destruir estos principios e ideales en la sociedad y no hay otra solución que recomenzar con urgencia, con constancia y con fe esta nueva evangelización. Es indispensable proponer e impartir, no la desviada educación sexual que impera actualmente, sino una educación para la castidad, para la fidelidad, para la vocación al amor a que estamos llamados. Es también imprescindible la ayuda a las madres embarazadas, a las que padecen el síndrome post-aborto y/o a facilitar la adopción. Vocación al amor que debe regir las relaciones humanas —sean de amistad, de familia o de unión esponsal— y que se fundamenta en el amor de Dios. En el prójimo vemos y admiramos la imagen y semejanza de Dios que cada uno representa. Y por amor de Dios, respetamos, admiramos y queremos al prójimo. Los más jóvenes podrán conservar la pureza de costumbres y la rectitud moral si tienen delante de sí el ejemplo vivo y el apoyo de su familia, que les haga sentir la belleza, la bondad y el verdadero afecto que envuelve el ideal cristiano. Necesitaremos, por encima de todo, la ayuda sobrenatural que nos viene por medio de los Sacramentos, especialmente de la Comunión y de la Confesión, por la oración ante el Santísimo Sacramento y del Rosario a la Virgen Purísima. «Pondré paz en sus familias», prometió a sus devotos el Sagrado Corazón de Jesús en una aparición a Santa Margarita María Alacoque (1647-1690), en Parayle-Monial, Francia. 21 de junio de 2009, día de la renovación de la Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús.
Nicolás Jouve de la Barreda, catedrático de Biología Celular y Genética de la Universidad de Alcalá de Henares, encabezó la Declaración de Madrid en defensa de la vida humana ante las nuevas ofensivas abortistas en curso. La Declaración de Madrid, de 17 de marzo de 2009, fue firmada por 2.423 profesores de universidad, investigadores, académicos e intelectuales y por cuatro prestigiosas asociaciones corporativas del mundo académico y médico.
¡La Verdad NUNCA podrá ser ocultada ni obviada por más que el mal lo intente!
Un propósito práctico: difundiré la verdad sobre la PDD entre mis familiares y amigos
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