publicado a la(s) 13/09/2009 10:20 por Josep Robert Reig Miró

El
'efecto Obama' convierte de nuevo al diálogo en un instrumento
prioritario para resolver conflictos - Los mediadores de paz celebran
en Oslo, con la mayor discreción, su congreso anual
JOHN CARLIN - Oslo - 13/09/2009. El País
Los
médicos, los contables, los publicistas, los ingenieros, todos los
profesionales celebran sus grandes congresos anuales. También lo hacen,
pero de manera más discreta, los mediadores en los conflictos armados
del mundo. Cada verano emergen de la clandestinidad en la que suelen
operar y se juntan en un hotel silvestre de las afueras de Oslo, sede
de los premios Nobel y capital mundial de la paz. Hoy, pese a la crisis
que agobia a casi todas las demás profesiones, los mediadores no sufren
por falta de trabajo. Después de la era Bush, en la que se disparaba
primero y se hacían preguntas después, el clima político generado por
la presidencia de Barack Obama apunta al diálogo como instrumento
prioritario para resolver conflictos.
"Por
primera vez en mucho tiempo, en vez de nadar contracorriente, vamos con
la ola a favor", dijo una de las figuras más veteranas presentes en el
último encuentro. "¡El contexto en tan diferente al que hemos vivido
durante los últimos ocho años!". Según las reglas del juego del foro
anual en Oslo, no se puede citar por nombre a los participantes. Con
frecuencia abren canales de comunicación entre gobiernos y grupos
violentos armados en tiempos en los que ambos lados niegan, por razones
políticas, que tales contactos existen. El éxito de sus operaciones
radica en parte en el secretismo. Y por eso en Oslo se exigía máxima
discreción. Eran unos 70 los que participaron en el foro, entre
ellos ex presidentes, primeros ministros, cancilleres, embajadores;
antiguos espías o militares retirados; asesores presidenciales; altos
cargos políticos de Naciones Unidas; ex guerrilleros o (según el punto
de vista) terroristas: gente que opera o ha operado en misiones de
extrema delicadeza, y a veces peligro, en Irán, Afganistán, Corea del
Norte, Congo, Somalia, Uganda, Sri Lanka, Nepal, Colombia, Palestina e
Israel, e incluso el País Vasco. Gente osada y aventurera, pero al
mismo tiempo compleja, varios de ellos serían personajes dignos de una
novela de John le Carré. Los encargados de reunirlos son, los que
organizan el evento, son el Gobierno de Noruega y el Centro de Diálogo
Humanitario Henri Dunant, el organismo semisecreto (también territorio
le Carré) cuyos agentes actuaron de mediadores entre el Gobierno
español y ETA, a petición de ambos, en el fracasado proceso de
negociación vasco. Aquella labor fue delicada y generó una furiosa
polémica; lo mismo se puede decir de casi todos los procesos en los que
se involucran los individuos que acudieron a Oslo. Son idealistas
(si no, dedicarían su considerable energía e inteligencia a labores
mejor remuneradas), pero no son soñadores. Y como confesó unos de
ellos, veterano actor en conflictos como el de Irak y el de Sudán,
"rasca un poco a los que estamos aquí y descubrirás una vena profunda
de escepticismo". Pero siguen en su labor -parte política, parte
misionera, parte cowboy- aún sabiendo que se les exige una
paciencia infinita y que muchas veces están condenados al fracaso, o a
arriesgar sus vidas. Se mueven entre sombras, tratando cara a cara con
gente que tiene la sangre de miles en sus manos, y mueven montañas para
organizar diálogos en territorio neutral -habitualmente en Oslo o en
Ginebra, sede del Centro Henri Dunant- entre líderes de gobiernos y
movimientos armados que están en guerra y se odian. Hacen lo que
hacen porque creen que la paz es mejor que la guerra y, como dijo un
participante en una de varias mesas redondas celebradas en Oslo, no
importa si el proceso de mediación es frustrante y decepcionante, si
dura meses o incluso años, el diálogo es mucho más barato en todos los
sentidos que la opción militar. Un ex general presente en las
discusiones señaló también que hay que puntualizar la diferencia entre
una batalla, en la que el único objetivo es "matar y destruir", y una
guerra, en la que hay que "luchar y hablar", ya que el origen de la
guerra es político y su final tiene que ser político también. El
problema en Irak, según se concluyó en una mesa redonda, fue que el
Gobierno de George W. Bush se fue a la guerra guiado sólo por la lógica
de la batalla, matar y destruir. Por otro lado, los mediadores de Oslo
tuvieron que reconocer que la fuerza en sí a veces triunfa sobre el
diálogo. Se vio un ejemplo reciente en Sri Lanka, donde las fuerzas
gubernamentales aniquilaron a la guerrilla de los Tigres de Liberación
de la Tierra Tamil, tras un conflicto que había durado 30 años. De
todos modos, como señalaron varios participantes en Oslo, la mediación
política tendrá que volver a entrar en juego para evitar que el
resentimiento tamil generado por el baño de sangre lleve a la creación
de otro movimiento armado más adelante. Una persona que se tuvo
que declarar rendida tras la victoria militar del Gobierno de Sri
Lanka, pero que espera que pronto vuelva a entrar en acción, es Erik
Solheim, que invirtió diez años en el intento de lograr una solución
negociada en el pequeño país asiático. Solheim, el ministro de
Desarrollo Internacional de Noruega, es político y mediador al mismo
tiempo. Al margen del encuentro de Oslo, en el que participó, habló con
EL PAÍS, y realizó una disección de las características que definen a
los enigmáticos especialistas que su Gobierno invita cada verano a su
país a conversar sobre la mecánica de la paz. "Un mediador debe poseer,
primero, un radar político muy sofisticado y sensible, debe de tener un
feeling por el ambiente político del país donde opera, pese a
que uno nunca comprenderá totalmente los matices de la cultura de un
país en el que uno no ha nacido", explicó Solheim, hombre de pasado
marxista cuya experiencia en la mediación le ha llevado a una visión
menos idealista, más pragmática de la vida. "Segundo", dijo, "debe
tener una tremenda dedicación y paciencia, un espíritu de misionero,
aunque esto signifique que su trabajo entre en conflicto con sus
obligaciones familiares. Tercero, se requiere una personalidad
dispuesta a emprender riesgos, a diferencia del diplomático tradicional
que rehuye de los riesgos. ¿Puede salir mal algo? Sí. Pero la pregunta
debe de ser, ¿puede salir bien?". "Cuarto, un mediador de esta
naturaleza deber poseer el don de la empatía, debe poder conectar
realmente con su interlocutor, sea quien sea. A veces uno se encuentra
reunido con un individuo que ha matado a muchísimas personas, pero
hasta cierto punto hay que lograr una conexión no sólo intelectual sino
emocional con esta gente. Y, quinto, es esencial hablar con franqueza,
comunicar una sensación de integridad y de entereza, crear confianza en
el interlocutor y no dar la impresión de que se está actuando a favor
de un bando u otro". Solheim es lo suficiente frío y realista
como para entender, especialmente tras su experiencia en Sri Lanka, que
los métodos pacíficos no ofrecen siempre la solución de la paz. La paz
es sencillamente el terreno en el que él y su Gobierno pueden ofrecer
un valor añadido. "En muchos lugares lo que las condiciones exigen es
una mezcla entre el diálogo y el uso de la fuerza. Nosotros aportamos
diálogo, pero ambos instrumentos son necesarios a veces para llegar a
una solución política. Si una banda criminal secuestra a tu hijo no
descartarás el uso de la fuerza para salvarle, pero tampoco descartarás
la negociación con los secuestradores". También Solheim entiende
hoy que, contrario a las enseñanzas marxistas que recibió en su
juventud, la capacidad de un individuo de cambiar el destino de un país
es enorme. "He llegado a la conclusión de que una persona, un líder,
tiene un poder tremendo en sus manos en situaciones de conflicto en los
que se puede optar por el camino de la guerra o el de la paz. La figura
más influyente del siglo XX fue Hitler. Sin Hitler, no habría hoy un
Estado de Israel, EE UU y la Unión Soviética habrían tenido una
relación completamente diferente, todo hubiera sido diferente. Lo mismo
en Suráfrica si Mandela no hubiera conducido el país por el camino de
la reconciliación, si hubiera optado por la venganza. Lamentablemente
demasiados pocos líderes siguen el ejemplo de Mandela, y lo que buscan
es la ventaja política inmediata". La vanidad y el egoísmo de los
dirigentes políticos son los obstáculos con los que los mediadores se
topan continuamente, exigiendo paciencia, generando frustración y
alimentando aquella vena escéptica a la que se refirió uno de los
mediadores más veteranos en el foro de Oslo. "Sí", dijo Solheim,
"desafortunadamente en la mayoría de los conflictos los líderes
políticos tienen como objetivo principal su propio bienestar, sea esto
cuestión de extender su poder o de enriquecerse. Por eso un mediador
siempre debe preguntarse ¿qué ventajas sacan los políticos de
determinado conflicto? Porque si el conflicto les permite prosperar va
a ser mucho más difícil llegar a un final negociado". Otra
dificultad que encuentran los mediadores, ligada al eterno problema de
la vanidad, es que los líderes en cuyas manos está el final o la
continuación de un conflicto basan sus decisiones en información
equivocada. "En la mayoría de los casos los dirigentes, sean estos
dictadores o políticos democráticamente electos, se pasan el día oyendo
a gente que les dice lo que quieren oír, que les recuerda que son
grandes genios, y esto no ayuda en absoluto. Tomemos el caso de Sadam
Husein: cometió errores gravísimos respecto a las intenciones de EE UU
porque la gente que le rodeaba no le dijo la verdad, en este caso
porque temían que él les matara". La relación personal es la
clave del éxito de una negociación de paz, dice Solheim, y la clave del
éxito del mediador también. Por eso ha llegado a la conclusión de que
para resolver un conflicto hay que atenerse a lo que ocurre hoy, y no
intentar, como ocurre con demasiada frecuencia, resolver resentimientos
históricos acumulados a veces durante siglos. "Hay que ser pragmático.
Esto es absolutamente clave. Si uno se propone rectificar lo que
ocurrió en el pasado, nunca funciona. No hay ni un metro de tierra que
no pueda ser exigido como territorio soberano por cualquier cantidad de
grupos, de razas o naciones. Si uno quiere optar por esa ruta, Estados
Unidos pertenece a los indios americanos, Rusia sería un estado más
pequeño, etcétera. Yo creo que en vez de poner el enfoque en las raíces
históricas de un conflicto hay que fijarse mucho más en los intereses
de los políticos hoy, ahora, ya que muchas veces son los que crean los
conflictos por motivos egoístas y mezquinos. Se nos puede pedir que
ayudemos a resolver conflictos contemporáneos, pero, ¡que no se busque
acabar con miles de año de injusticia en un día!".
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publicado a la(s) 17/07/2009 15:03 por Josep Robert Reig Miró
15/7/2009 LA ENTREVISTA CON JORDI BORRÀS, PSICÓLOGO. El Periódico
Jordi Borràs: «Soñar nos ayuda a resolver conflictos»
Afirma
que los sueños son un laboratorio de ensayo que se instala en el
cerebro para poder solucionar temas que no hemos podido resolver
durante el día.
GASPAR HERNÀNDEZ
–¿Para qué sirven los sueños? –Es como si me preguntara para qué sirve pensar.
–¿Por qué? –Porque cuando soñamos estamos pensando, aunque el cerebro funciona con una bioquímica distinta.
–¿En qué sentido? –Es
más visual, menos verbal, pero está igual de activo. En lugar de
procesar el exterior, durante los sueños el cerebro procesa lo que está
ocurriendo dentro de nosotros.
–¿Y qué ocurre? –Es
como un laboratorio de ensayo. Intentamos resolver conflictos y cosas
que nos han pasado a lo largo del día y que aún no tenemos
solucionadas. Las contemplamos desde una perspectiva emocional. También
nos ocupamos de los miedos.
–... –El cerebro, en el
momento en que estamos soñando, está en una buena situación para
enfrentarse a los miedos, porque funciona de una manera más poética y
es más capaz de procesar metáforas. A nuestro cerebro le es muy fácil
hacer asociaciones entre recuerdos y deseos, y nuestros recursos y
potencialidades para encontrar soluciones.
–O sea que nuestro cerebro está preparado para resolver cuestiones con más facilidad. –Si
hay un para qué de los sueños, desde un punto de vista psicológico, es
para hacer conexiones que faciliten la resolución de conflictos. Lo
interesante es favorecer la toma de conciencia dentro del sueño, lo que
llamamos los sueños lúcidos.
–¿Cómo podemos tener un sueño lúcido? –En
primer lugar, cuestionándonos la naturaleza de la realidad. Como dice
el budismo, la realidad que nos rodea no tiene más consistencia que un
sueño.
–¿Qué es más real, un sueño o la vigilia? –Depende
de lo que entendamos por real. Cuando estamos despiertos, nuestros
sentidos nos dicen que esto es real; cuando estamos soñando, nos dicen
lo mismo. No nos podemos fiar de nuestros sentidos.
–¿Podemos modificar un sueño mientras lo tenemos? –Sí.
Es muy interesante como vía terapéutica. No solo se trata de modificar
el sueño, sino de observar y contemplar el sueño para percibir los
elementos que están funcionando en él.
–Pónganos un ejemplo. –A
una clienta, jubilada, su marido la dejó por una chica más joven. Se
quedó sola con su hija y con la sensación de que su vida no tenía
sentido. En psicoterapia, nos encontramos con que esta mujer tenía
pánico al agua. Le daban terror la piscina, el mar. Después de un
entrenamiento, soñó con agua.
–¿Y qué pasó? –Se metió
en el agua del sueño. Tenía mucho miedo, pero era consciente de que no
podía pasarle nada y de que, en cuanto quisiera, podía despertar. Así
ha acabado solucionando su conflicto con el agua y todo lo que
metafóricamente representaba.
–¿Y qué tenía que ver el agua con su marido? –El
agua suponía una barrera para hacer su propia vida. Ella de pequeña
vivía en un pueblecito con un río y un puente. Le daba pánico cruzar el
río, porque era salir del pueblo, explorar. Años después, en una nueva
etapa en que tenía que avanzar hacia territorio desconocido, había
regresado el miedo al agua. Después de una serie de sueños lúcidos fue
capaz incluso de viajar en crucero, sola, sin ningún problema.
–Supongo que se encuentra con algunos escépticos. –Tenemos
muchos prejuicios respecto de las posibilidades de nuestra mente. Solo
nos falta convencernos de que el sueño lúcido es posible. Cuando nos
decimos a nosotros mismos que tenemos que levantarnos a tal hora, nos
despertamos a esa hora. Lo mismo podemos hacer con los sueños para
soñar lo que deseamos.
–¿Usted cree que los sueños premonitorios existen? –Cuando
soñamos, desaparece la temporalidad. Podemos conectar con pasado,
presente y futuro. Pero muchos sueños que nos parecen premonitorios no
lo son. Soñamos que muere nuestra abuela, pero inconscientemente ya
sabíamos que eso era posible; quizá lo habíamos intuido.
–¿Cómo se pueden recordar los sueños? –Teniendo
el propósito de recordarlos antes de acostarnos. Cuando nos
despertamos, tenemos que acostumbrarnos a apuntar en una libreta cómo
nos sentimos y los detalles que recordemos, por muy mínimos que sean.
El acto de escribir sobre los sueños refuerza nuestro mundo onírico. Es
una manera de decirle a nuestro inconsciente: «Te estoy escuchando». Y
el inconsciente acabará respondiendo.
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publicado a la(s) 15/07/2009 11:57 por Josep Robert Reig Miró
BARCELONA, 15 Jul. (EUROPA PRESS) -
El Parlament aprobó hoy por unanimidad la Ley de Mediación en el
ámbito del derecho privado, que amplía el ámbito de actuación de los
mediadores y la define como un método de gestión de conflictos que
pretende evitar la apertura de procesos judiciales de carácter
contencioso, poner fin a los ya iniciados o reducir su afectación.
Esta ley deroga la de 2001 de mediación familiar de Catalunya, y
además de ésta introduce por primera vez la mediación civil para
gestionar los conflictos en materia de derecho privado consecuencia de
la convivencia ciudadana y social susceptible de ser juzgado,
relacionado principalmente con asociaciones y fundaciones, propiedades
horizontes y urbanizaciones o con diferencias graves en el ámbito de la
convivencia derivadas, por ejemplo, de la coexistencia de diferentes
culturas.
En el caso de la mediación familiar, la ley amplia sus supuestos,
y es aplicable en casos de divorcio, separaciones, custodias, acogida
de personas mayores y otros conflictos relativos al derecho de la
persona y de la familia susceptibles de ser planteados judicialmente,
entre otros.
Aunque el texto llegó al pleno con 11 enmiendas de CiU, 7 del PP
y 15 del Grupo Mixto, finalmente estos tres grupos las retiraron. La
consellera de Justicia, Montserrat Tura, presentó la normativa, que se
inscribe en una corriente europea de actualización de las leyes de
mediación.
Tura pidió que no sea un instrumento sólo para las minorías, y
auguró que la mediación pasará a ser uno de los sistemas más utilizados
y más avanzados para resolver conflictos. Sin embargo, destacó que es
necesario que la sociedad lo asuma como convicción, alegando que sólo
de esta manera se conseguirá descongestionar el sistema judicial.
El texto define quién puede ser mediador y cómo se desarrollará
el proceso de medicación, y convierte el Centre de Mediación Familiar
de Catalunya en el Centro de Mediación del Derecho Privado de
Catalunya, como centro especializado y principal impulsor de este
procedimiento de resolución de conflictos.
Así lo explico también la diputada del PSC Agnès Pardell, que
expuso las bondades de la ley, y expuso que es un proceso que permite
agilizar el trabajo de los tribunales de justicia evitando la
"judicialización" de determinados conflictos.
Sobre esta misma cuestión se refirió la diputada del PP
Montserrat Nebrera, que recordó que la mediación existe ya desde hace
años y que, contrariamente, no ha rebajado el colapso judicial. A lo
mejor, añadió, el "maná" de la financiación ayudará a que este ámbito
mejore.
Desde las filas de CiU, la diputada Núria de Gispert compartió la
opinión de Nebrera de que con la ley hasta ahora vigente no se ha
conseguido reducir los litigios judiciales. Por ello, cuestionó que la
normativa aprobada lo haga, aunque consideró positivo que se busque
este objetivo.
"Sin embargo, si no se consigue no me preocuparía, porque lo más
importantes es que el instrumento de la mediación cuaje en la sociedad
y para evitar conflictos de futuro", dijo la ex consellera de Justicia,
que pese a todo, señaló que se trata de un buen proyecto de ley.
El diputado de ERC Pere Aragonès y el de ICV-EUiA Salvador Milà
suscribieron todos estos argumentos, y manifestaron que lo mejor es
establecer mecanismos como la de la medicación para evitar ahondar en
los vicios y las dificultades que tiene la justicia.
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publicado a la(s) 28/06/2009 07:36 por Josep Robert Reig Miró
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actualizado el 28/06/2009 07:43
]
LA OPINIÓN | SANTA CRUZ DE TENERIFE. 28/06/2009
Un estudio elaborado por Metroscopia -difundido por el Ilustre Colegio de Abogados de Santa Cruz de Tenerife- ha recogido la opinión de 5.243 abogados de toda España, de los que 300 ejercen en la Comunidad Autónoma de Canarias, que plasma de forma clara y rotunda la opinión de los letrados en cuanto a la situación de grave crisis por la que atraviesa la Administración de Justicia en nuestro país. De este modo, 7 de cada 10 abogados consideran que la Justicia en España funciona mal o muy mal, y 9 de cada 10 profesionales de Canarias aseguran que "nuestro actual modelo de Administración de Justicia atraviesa una crisis muy grave y profunda y necesita una auténtica refundación que la adecue plenamente a las nuevas realidades sociales". Abundando más en este sentido, el 93 por ciento de los abogados considera que "la Justicia necesita, con la máxima urgencia y por encima de los distintos intereses partidistas o corporativos, un nuevo Pacto de Estado que haga posible la remodelación a fondo e inmediata de su organización y funcionamiento". Y del órgano de gobierno de los jueces, el Consejo General del Poder Judicial, señala el 85 por ciento de los encuestados que "se ha convertido en un órgano tan politizado que difícilmente puede gestionar de forma eficiente e imparcial el funcionamiento de la Justicia". A pesar de estas contundentes manifestaciones, el colectivo de profesionales de la abogacía no parece albergar esperanzas sobre una posible reforma que mejore el funcionamiento de la Administración de Justicia pues el 87 por ciento está de acuerdo con que "los gobiernos, del signo que sean, muestran por lo general más interés en tratar de controlar la Justicia o de influir sobre ella, que por emprender una mejora a fondo de su funcionamiento que la modernice y la haga plenamente eficiente". Esa percepción baja algo en el caso de los encuestados en Canarias, que se sitúan en un 83 por ciento. El 45 por ciento de los abogados opina que "en los últimos años, la situación en general de nuestra Justicia sigue como estaba; el 38 por ciento opina que ha empeorado, mientras que el 15 por ciento señala que ésta ha mejorado".
Faltan jueces. La mayoría de los abogados considera que "no hay, en conjunto, un número suficiente de jueces; siguen siendo necesarios más". El 95 por ciento de los letrados opina de esta manera. De igual modo, la introducción de alternativas a la vía judicial para la resolución de conflictos, como la mediación, es otro de los aspectos que los encuestados consideran que ni está funcionando bien ni se ha potenciado suficientemente. Así, nueve de cada diez profesionales asegura que "los posibles medios alternativos de resolución de conflictos, que podrían descargar a los tribunales y agilizar su funcionamiento, siguen sin estar adecuadamente establecidos y potenciados". El 80 por ciento de los juristas considera que "la oficina judicial no suele estar organizada, por lo general, del modo más adecuado para su mayor eficiencia". Asimismo, el 75 por ciento de los abogados opina que "el mapa judicial está cada vez más desfasado respecto a la realidad social". El 65 por ciento de letrados opina que "las instalaciones de la Justicia han mejorado, en líneas generales, de forma apreciable en estos últimos años".
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publicado a la(s) 19/06/2009 14:38 por Josep Robert Reig Miró
SERGIO SANTAMARIA SANTIGOSA - Girona - 03/06/2009. El País
El discurso pronunciado por Barack Obama hace unos días en la sede de los Archivos Nacionales, con la Constitución americana por testigo, revela la altura política del orador. Recordando lo glosado en su toma de posesión, proclamó que la seguridad nacional y los principios constitucionales son perfectamente compatibles. Destacó la imperiosa necesidad de recuperar el liderazgo mundial desde la legitimidad, la tolerancia y el respeto, valores que la Administración Bush abandonó durante su mandato, recurriendo al miedo como argumento político para justificar una estrategia contra el terror claramente ilegal.
Se trata de un nuevo estilo de liderazgo en el que prima el carácter versátil de su protagonista capaz de llegar a todos haciéndose escuchar para lograr aquello que el mundo necesita, la multilateralidad a la hora de resolver los conflictos, una nueva modalidad de la doctrina de Kennedy cuando afirmaba que "no puede haber una solución estadounidense para cada problema mundial", fruto de su Estrategia de la paz, para impulsar relaciones armoniosas con el mundo entero.
Resulta indudable que el presidente Obama ha bebido en la fuente del presidente Kennedy, ha resucitado sus principios, y seguro que su intervención prevista mañana, 4 de junio, en El Cairo será manifestación de un compromiso inequívoco con la comunidad internacional para la resolución del conflicto palestino-israelí, proclamando aquello del "Solo no puedo". |
publicado a la(s) 19/06/2009 14:30 por Josep Robert Reig Miró
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actualizado el 19/06/2009 14:43
]
30 empresas acudieron en 2008 a la mediación para resolver conflictos
L. G. G. - Valencia - 13/06/2009. El País
El número de asuntos que llegó a la Corte de Arbitraje y Mediación de Valencia se ha duplicado en un año: pasó de 15 en 2007, a una treintena en 2008. La causa, según indicó ayer el presidente de la Cámara de Comercio, Arturo Virosque, es la crisis económica.
El número de asuntos que llegó a la Corte de Arbitraje y Mediación de Valencia se ha duplicado en un año: pasó de 15 en 2007, a una treintena en 2008. La causa, según indicó ayer el presidente de la Cámara de Comercio, Arturo Virosque, es la crisis económica.
Virosque defendió que la institución de la Corte de Arbitraje y Mediación "debe activarse más" porque es un mecanismo de ayuda a que los procesos sean más rápidos y menos costosos para el empresario en un contexto de enorme dificultad.
Virosque recordó que la Cámara de Comercio tiene una dilatada historia vinculada al arbitraje, y que en la actualidad sigue desarrollando la mediación como vía alternativa para la resolución de conflictos empresariales.
Juan Luis de la Rúa, presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), también presente en acto de celebración de los 20 años de la Corte de Arbitraje, aseguró que se trata de una institución que "debe ser reforzada" porque tanto la mediación como el arbitraje "hacen mucha falta en este momento tan preocupante para la Administración de Justicia, con unos órganos judiciales tremendamente sobrecargados". Según De la Rúa, si se recurriera más al arbitraje o la mediación, antes de acudir al ámbito jurisdiccional, "se podrían descargar esos incrementos tan enormes de asuntos en el ámbito de la Administración de Justicia". El presidente del TSJ recordó que, en la actualidad, se está estudiando la modernización de la justicia para usar esta vía de la conciliación y dar un impulso para que "tenga una verdadera eficacia en relación con el número de asuntos tramitados".
Silvia Barona, presidenta de la Corte, indicó que el 40% de los conflictos que se plantean en los tribunales se podrían resolver por vías distintas, como con el arbitraje o la mediación. Aseguró que en la Corte ocurre y en menos de seis meses. |
publicado a la(s) 13/05/2009 10:49 por Josep Robert Reig Miró
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actualizado el 19/06/2009 14:33
]
Denuncia que 2008 fue "el peor año" para la comunidad gitana porque se pasó "del olvido a la persecución", sobre todo en Italia
EFE - Madrid - 13/05/2009
La federación de asociaciones SOS Racismo ha alertado hoy de que la crisis económica y financiera está provocando un aumento del "racismo institucional" hacia los inmigrantes tanto en España como en el resto de la Unión Europea (UE). Así consta en el Informe Anual 2009 de esta organización presentado hoy. En el caso español, la portavoz de SOS Racismo, Begoña Sánchez, ha criticado durante la presentación del informe el plan de retorno de los inmigrantes a sus países de origen puesto en marcha por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, ya que "ha sido anunciado en un entorno de crisis y ha fomentado la vinculación de inmigración con crisis y la división de la sociedad en ciudadanos de primera y de segunda".
La reforma de la Ley de Extranjería es otro ejemplo, según SOS Racismo, "del endurecimiento del racismo institucional" porque "limita la reagrupación familiar, aumenta el periodo de internamiento de personas que no han cometido ningún delito y penaliza la solidaridad ciudadana", ha dicho Sánchez, que ha pedido la derogación de esta norma. Otro ejemplo "paradigmático" del progresivo "retroceso del respeto a los derechos humanos" es la directiva europea que "permite el internamiento de menores de edad".
Asimismo, "las actuaciones racistas de los miembros de las fuerzas de seguridad también pueden considerarse racismo institucional", según Sánchez, que ha denunciado un incremento de las denuncias de este tipo recibidas en las Oficinas de Información y Denuncias de SOS Racismo. Del total de las denuncias recibidas por SOS Racismo en toda España durante 2008, el 19% se referían a actuaciones de agentes de seguridad tanto del ámbito público como privado, mientras que durante 2007 el porcentaje de denuncias fue del 11%. No obstante, en este apartado, el informe valora positivamente la iniciativa de colocar cámaras en las comisarías catalanas y el código deontológico que han elaborado los Mossos d'Esquadra.
SOS Racismo ha alertado de que el racismo institucional fomenta el racismo social y ha augurado que, "si no hay un giro de las políticas orquestadas desde las estructuras institucionales, asistiremos en los próximos años a un aumento del racismo entre personas, entre vecinos, en las relaciones laborales, etcétera". El racismo social o entre personas supone el 50% de las quejas analizadas en toda España por SOS Racismo, que estudió 310 denuncias de este tipo durante 2008.
Este racismo social no afecta solamente a los inmigrantes, sino que también es especialmente grave en el caso de los gitanos. Muestra de ello son, según el informe, las manifestaciones ciudadanas en Galicia contra la entrega de pisos a gitanos que vivían en chabolas y la política hacia este colectivo del Ejecutivo del italiano Silvio Berlusconi. El documento considera preocupante que el 33% de los gitanos gallegos residan en infraviviendas y que el 50% de los españoles encuestados aseguren que "no sienten simpatía" por el pueblo gitano. La organización asegura que 2008 fue "el peor año" para la población gitana porque se pasó "del olvido a la persecución", especialmente en Italia.
La organización denuncia la política europea y española de "externalización de las fronteras" y el "refuerzo del control policial fronterizo" porque provocan "un aumento de las muertes y del drama humano". SOS Racismo recuerda que el año pasado murieron más de 900 personas y otras muchas otras desaparecieron en su intento de alcanzar las costas europeas.
;)
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publicado a la(s) 10/05/2009 03:34 por Josep Robert Reig Miró
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actualizado el 10/05/2009 04:38
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Las sociedades más seguras son las más atemorizadas - La tecnología, la inmigración o la precariedad nos dan más terror
MIGUEL MORA 03/10/2008. El País
"La única cosa de la que debemos tener miedo es del miedo", dijo en 1933 Franklin Delano Roosevelt. Décadas después, los políticos parecen mucho menos valientes y bastante menos sinceros que el presidente estadounidense. La gente tiene miedos nuevos y miedos de toda la vida, pero algunos políticos y mafias, en vez de intentar resolverlo, prefieren cabalgar la montura del pánico para vender seguridad a cambio de poder. La tecnología y los avances incomprensibles para muchos, la precariedad que amenaza el modus vivendi o la inmigración llenan de incertidumbre a los ciudadanos.Una cumbre social celebrada en Roma ha dado a conocer los datos del miedo.
Un estudio de Censis, basado en 5.000 entrevistas a habitantes de 15 a 75 años de 10 grandes ciudades (Londres, París, Roma, Moscú, Bombay, Pekín, Tokio, Nueva York, São Paolo y El Cairo), indica que, aunque la angustia domina en las poblaciones urbanas, la gente, todavía, no se deja arrastrar por el pánico. Aunque el 90% de los habitantes metropolitanos declara que sufre al menos algún tipo de miedo, y el 42,4% siente un "miedo muy fuerte", sólo un 11,9% afirma que es el sentimiento que describe mejor su actitud vital. Uno de cada cuatro se percibe con "incertidumbre". Pero la mayoría muestra una actitud positiva. La encuesta confirma también que el miedo va por barrios, y por edades. Cunde un poco más entre las mujeres, y sobre todo entre los que tienen menos medios, menos cultura y más años. Lo sufren el 8% de los que viven en familias acomodadas frente al 22,5% de los que provienen de origen humilde; el 27,5% de los que sólo tienen educación primaria frente al 10% de los que han recibido una educación superior. Roma es la capital mundial del miedo, y Londres, la más optimista. En Londres y Nueva York, pese a los atentados terroristas, prevalece la confianza (el estudio es anterior al colapso del sistema financiero). Al otro lado del mundo, las dos ciudades del poder emergente, Pekín y Bombay, aparecen exultantes: el 65% de los chinos y el 83,3% de los indios se mueven entre la confianza y el entusiasmo. El pésimo dato de Roma es uno de los que más choca a los expertos, porque al mismo tiempo la ciudad encabeza las tablas de las ciudades más seguras del mundo, pese a la "emergencia de seguridad" lanzada contra inmigrantes rumanos y gitanos por el Gobierno de Silvio Berlusconi y por el alcalde Gianni Alemanno.
Para el psicoanalista y filósofo James Hillman, autor del libro El código del alma, "el miedo es, como dijeron Sartre y Kierkegaard, una invención, una religión, una creencia, una ilusión. Pero no hay nada tan ilusorio como la seguridad perfecta y mágica que nos venden los políticos y que nos hace perder la libertad". "Los temores de la gente provienen del entorno, de la economía, del racismo", explica Hillman. "De la arquitectura, de los sistemas de enseñanza, del capitalismo, de la explotación, de la precariedad. Vienen de muchos sitios que la psicoterapia y la política no tratan". La lógica populista del chivo expiatorio lleva centurias funcionando como receta política, y Hillman tiene una bonita teoría para explicar la persecución secular de judíos y gitanos. "Más que el chivo expiatorio, esa política encarna el mal absoluto. Las minorías suelen llevar vidas libres, fuera del sistema, ajenas al Estado, y eso nos produce mucha envidia. Los gitanos viven en la calle o en el campo, a menudo no pueden trabajar. Representan algo inalcanzable. Es una envidia fea, esa. No quiero ser gitano, pero me gustaría ser como ellos".
Según Giuseppe Roma, director de la Fundación Censis, la razón del temor romano "es la nula adaptación de la ciudad al cambio generado por la inmigración. Si ciudades como Pekín y Bombay presentan altos niveles de satisfacción, es entre otras cosas por la interpretación positiva de los flujos migratorios". "Nuestros miedos son líquidos, se nos pegan y se nos despegan dependiendo de quién nos los intente vender: la política o la economía". Así explicó el sociólogo polaco Zygmunt Bauman el miedo europeo. "La gente siente que vive en un reality show del que te eliminan. Si pierdes es por tu culpa, y pagas". Es un relato sencillo: el miedo va y viene, porque se compra y se vende. Y es un reflejo de la lucha de siempre entre libertad y seguridad, dos "exigencias primarias del hombre". El péndulo está ahora en el terreno de la seguridad. Y en nombre de ese principio, aceptamos cualquier cosa: "La humillación, la represión, el populismo y el liberticidio", dice Bauman. Pero se trata, advierte el autor de Vidas desperdiciadas, de una "seguridad fantasmagórica, que no resuelve el problema". Pero sentimos un miedo nuevo que resume todos los demás. "Es el temor a no ser adecuado, a no servir. Sabemos que podemos ser excluidos si no somos lo suficientemente hábiles". Ese miedo viene de todos los rincones del capitalismo global, concluyó el sociólogo de la modernidad líquida: "Podría desaparecer la empresa para la que trabajamos, podrían no hacer falta más nuestras competencias". Y ahí es donde surgen la política y el mercado, dándonos seguridad falsa. "El miedo es una ganancia permanente para los políticos que parecen arrogarse el deber de acabar con él. Lo mismo vale para las empresas que nos ofrecen seguridad privada. Unos y otros prefieren no resolver nuestros miedos, porque cada uno de ellos genera nuevos réditos", dice Bauman.
Para vencer el miedo, subraya Hillman, es preciso dialogar, conocer al otro, salir de la parálisis y la desconfianza. "Amos Oz dice que imaginar al otro cura el fanatismo. Conocerlo seguramente es mejor".Pero la manipulación de ese sentimiento que convierte a una minoría en objeto del pavor colectivo ofrece grandes ventajas, explica el psicoanalista: "Une al Estado porque crea un enemigo común. Bush hizo eso mismo tras el 11-S, aprovechó la unidad espontánea que se generó en el país y en el mundo para crear el enemigo que Cheney y los neocon habían señalado previamente. Es el típico movimiento de Goebbels, y de hecho Bush se refiere frecuentemente al nazismo al hablar de Irak e Irán. Lo malo es que McCain seguirá el mismo plan. En su discurso de nominación dijo 30 veces la palabra lucha". El estudio de Censis enseña que los miedos urbanos de este siglo no son compactos y varían mucho de ciudad a ciudad; si acaso, se impone una tendencia individual, menos colectiva.En el primer puesto de las causas de inseguridad actual está la tecnología. Luego, vienen el miedo al terrorismo, y otros ancestrales, como la muerte y el sufrimiento físico o psíquico por muy diversas causas.
También hay una geografía del miedo que explica por qué en Tokio la mayor inquietud son los terremotos (16,1%); en Pekín, las catástrofes naturales (15,4%); en Bombay los accidentes (23,6%), y en París, como en Roma, el miedo es a sufrir daños físicos (23%). En Moscú se teme la pérdida del trabajo y la autosuficiencia (20,4%), y a ser víctima de crímenes o violencia (19%). Mientras, en El Cairo manda el temor a perder seres queridos (23,4%) y a quedarse rezagados en los avances sociales (17,2%).Casi empatada con la violencia física, aparece la exclusión, la marginalidad, la posible pérdida de la posición social como factor de incertidumbre. Si falta el Estado social, cuanto más pobres, más miedo. Los neoyorquinos, por ejemplo, temen más a no ser capaces de mantener su estilo de vida (17,2%) que a los atentados terroristas (16,6%) o a un conflicto internacional (14,6%). En la muy insegura São Paulo, la gran causa de inseguridad es el dolor físico (24,8%), seguida de la miseria (19,8%). El aumento de la violencia terrorista y xenófoba está entre los nuevos fantasmas contemporáneos, pero genera más miedo la disminución del nivel de protección social y la pérdida de valores como la solidaridad. El progreso, el cambio climático, la falta de límites éticos y la globalización son otros factores que aumentan la incertidumbre. De media, un 54,3 % de los habitantes urbanos está asustado ante la tecnología. Gary Becker, premio Nobel de Economía, cree que el progreso incide notablemente sobre el cambio de realidad, generando nuevas ansias y remedios. "La medicina, la globalización y la economía son cada vez más complejas, pero no debemos tener miedo. La crisis económica y financiera no ha hecho más que empezar, pero no habrá una nueva gran depresión. En 1929 la tasa de paro era del 25%, hoy no supera el 10%. Nos recuperaremos".Otro nuevo miedo es la ciencia. El 41,2% la considera un "mal necesario", más un coste a pagar que un valor; y el 13% tiene miedo de ella porque teme las consecuencias. ¿Androides, quizá? Los asistentes a la cumbre han tratado de desmontar las trampas del miedo, mostrándolo como un camino peligroso e inútil, como un demonio que alimenta (y es alimentado por) el autoritarismo y la mediocridad.La gente sabe bien quién cabalga el miedo, quién saca tajada de él. Los políticos, para generar consenso, (29,5%); los terroristas, para infundir pavor (25,7%) y los medios, para ganar audiencia (20,4%).
"El discurso de unos y otros intenta reducir el miedo a la categoría de problema de orden público: criminalidad, inseguridad, violencia aparecen como los únicos factores que resumen una complejidad mucho mayor", afirma el estudio.Según el sociólogo de la comunicación David Altheide, de la Universidad de Arizona, el lenguaje de los medios crea, diseña y amplifica el temor. Y el poder político hace uso instrumental. El uso de la palabra miedo "ha aumentado hoy, pero también antes del 11 de septiembre, aunque las estadísticas demuestren que la sociedad actual es mucho más segura que la de antes". "Hace falta combatir el miedo al miedo", afirmó el sociólogo francés Michel Maffesoli. ¿Pero cómo hacer para no sufrirlo en un momento en que la fragilidad de las instituciones no nos permite agarrarnos al viejo sueño ideológico del mundo perfecto? Nos queda el juego de rol, dice Maffesoli, "la capacidad de reinventarnos. Un poco como sucedía en la antigüedad con las bacanales del mundo griego, las evasiones momentáneas y virtuales nos conceden un momento de purificación de la vida, un momento loco en el que imaginar, como en un teatro, que si el mal existe es posible también salvarse".Frank Furedi, de la Universidad de Kent, cree que hay que ser conscientes de las medidas inútiles que nos complican la vida (por ejemplo, las de los controles en los aeropuertos), que "si bien no han servido para detener a un solo terrorista, contribuyen a alimentar la percepción de inseguridad". Así, "el miedo se convierte en una ideología absolutamente independiente de los riesgos reales". El escritor indio Suketu Mehta cree que Bombay está entre las ciudades más optimistas del planeta porque la vida y la muerte "se basan en un sistema de solidaridad. Los indios saben que ante una catástrofe natural el sentido de autogobierno que se crea entre los ciudadanos resolverá la crisis". En Campania, en cambio, es el sistema camorrista quien gestiona el miedo, dijo Saviano. Y "la solidaridad es solo el instrumento de la Camorra que alimenta el miedo y después la explota para sustituir al Estado". A contra pelo de la opinión general de la cumbre, Saviano deseó que llegue el miedo a Campania, "mejor que la fría distancia".De momento, no lejos de allí, en Novoli (Lecce), está a punto de estrenarse un musical sobre Juan Pablo II. Escrito por el cura Giuseppe Spedicato para el grupo teatral San Francesco d'Assisi, tiene un título de estirpe rooseveltiana: "No tengáis miedo". |
publicado a la(s) 10/05/2009 03:24 por Josep Robert Reig Miró
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actualizado el 10/05/2009 04:33
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El ex presidente finlandés medió en las crisis de Kosovo, Namibia e Indonesia
RAMÓN LOBO - Madrid - 11/10/2008. El País.
Martti Ahtisaari, finlandés de 71 años, es un enamorado de los riesgos del diálogo. En una entrevista realizada el 20 de junio con EL PAÍS se revelaba contra la práctica de muchos políticos de evitar a toda costa los peligros de aparcar las crisis en espera del milagro de que se solucionen solas. "No creo que nuestro objetivo deba ser la creación de conflictos congelados, como el de Oriente Próximo, sino el de solucionarlos". Por esta filosofía y por una vida dedicada a ella -desde sus tiempos de embajador africano en Tanzania en 1973, los posteriores de alto funcionario de la ONU, presidente de Finlandia (1994-2000) y negociador en Namibia, Indonesia y Kosovo- le han otorgado el Premio Nobel de la Paz 2008.
Ahtisaari -que de joven quiso ser maestro, una profesión que define como "escuela de paciencia"- es un profundo defensor de la capacidad que tienen las personas de sentarse alrededor de una mesa para hallar soluciones."No existe conflicto que no tenga solución", decía en aquella entrevista celebrada en Madrid. Este diplomático nacido en Viipuri, que por los corrimientos de fronteras de la Europa de la primera mitad del siglo XX se encuentra ahora en Rusia, está convencido de que la paz es más sólida cuando el conflicto termina mediante el acuerdo y no con la victoria de una de las partes, por muy aplastante que ésta sea.
Kosovo, la provincia serbia que se independizó en febrero, es su última y quizá más polémica obra de ingeniería diplomática. Los contrarios de la secesión (Serbia, Rusia y España, entre otros), algunos temerosos de un contagio debido a sus propias tensiones territoriales, le acusan de no haber buscado jamás la reintegración pacífica de Kosovo en Serbia, sino su secesión. Y le culparon después de lo ocurrido este verano en Georgia, la primera víctima colateral de Kosovo.
En la entrevista, Ahtisaari, se defendía de las críticas: "No se puede pedir a un maltratado que vuelva con su maltratador" y recordaba que la independencia de Kosovo ("el 90% de la población está a favor") no fue producto de su plan sino de la guerra que llevó a cabo el régimen de Slobodan Milosevic en 1998 y 1999, la última de las cuatro Balcánicas de los noventa, y que provocó el éxodo de la mitad de los dos millones de albaneses que viven en Kosovo. "Los dictadores no pueden cometer crímenes e impulsar la limpieza étnica y pensar que no tendrá consecuencias jurídicas ni afectará a la soberanía. Milosevic perdió Kosovo y nada lo va a cambiar".
En todo camino hacia la paz existe un doloroso proceso catártico, de ruptura con un pasado violento. Ahtisaari decía que el único país europeo que se ha enfrentado a ese ayer terrible ha sido Alemania. "Rusia no lo ha hecho". Rusia no se ha enfrentado a Stalin y a sus crímenes. Serbia y Croacia, tampoco con los suyos.
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publicado a la(s) 09/05/2009 13:13 por Josep Robert Reig Miró
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actualizado el 12/05/2009 07:09
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Hace pocas décadas, los planteamientos científicos, de la mano de matemáticos, biólogos y físicos, enunciaban la Teoría del Caos, una forma distinta de entender un universo, definido por el espíritu científico moderno, que se resistía a admitir las explicaciones de una ciencia omnipotente. Estas ideas enlazan con las de algunos filósofos y humanistas y, más concretamente, con los que, por aquellos años, se dedicaban a intentar comprender las causas y orígenes de los conflictos. En aquellos años nacía también, con fuerza, el interés por la ecología y por el sentido otorgado al progreso y sus consecuencias ambientales. Eran años de estupor ante la magnitud adquirida por las guerras y, en concreto, por el peligro atómico y la división política en dos grandes bloques enfrentados. También eran años de acercamiento entre las formas de entender el mundo de oriente y de occidente, de la creación de Internet y el inicio de lo que, años más tarde, recibiría el nombre de globalización.
Ésta podría ser la partida de nacimiento de lo que hoy entendemos por resolución de conflictos o conflictología, la ciencia del conflicto, del cambio, de la crisis. De entrada, la noción de a-disciplina nos indica el esfuerzo por superar unas divisiones del conocimiento que, si por una parte han resultado útiles, por otra han contribuido a desarrollar intereses gremialistas sobre los que se ha fundamentado, a menudo, la razón de ser de muchos debates aparentemente intelectuales y científicos, y ha llevado al conocimiento a ignorar las consecuencias de su propia formulación fragmentada. Con el desarrollo de la sociedad de la información, el conocimiento nos muestra una realidad aparentemente caótica, pero que posee un orden que no es exactamente lo que hemos querido imaginar y establecer.
La necesidad de conciliar los conocimientos, de unificar sin destruir la diversidad, se impone como una prioridad que no podemos menospreciar. La Humanidad ha dedicado buena parte de sus esfuerzos a encontrar solución a sus conflictos, unos conflictos que han llegado a ser aceptados como una desgracia, un problema irresoluble propio de la condición humana, que, como máximo, podía aspirar a intentar regular, gestionar o reprimir. La importancia de esto ha llevado a todas las sociedades a dotarse de instituciones que procuren conducir los conflictos hacia soluciones razonables de convivencia. Con menor o mayor éxito, éste es el sentido de la Política, de la Justicia, de la Religión, del Ejército y de la Policía; también lo es de buena parte de los esfuerzos de psicólogos, muchos médicos, pedagogos y de muchos otros que procuran preservar el fruto del trabajo productivo, por la seguridad de que permita disfrutarlo, de que busque formas de convivencia que alejen la guerra o que la detengan.
Ya no se trata únicamente de las guerras tradicionales en las que el armamento destruye vidas y patrimonio de países enteros, sino de aquellas que no emplean tanques ni cañones pero que consiguen resultados similares. Las guerras económicas, judiciales, las que se sirven de los medios de comunicación para modificar la percepción del adversario, para destruirlo, si es necesario; las pequeñas pero crueles guerras entre compañeros de trabajo, entre familiares o entre grupos de ciudadanos. Se trata también de las guerras que, en las últimas décadas, contabilizan la mayor parte de sus muertos entre la población civil y, en especial, entre niños y mujeres. Los conflictos en el ámbito laboral conllevan pérdidas de productividad que, incluso, pueden llegar —en Estados Unidos— hasta un 20%; conflictos horizontales, lejos de las discrepancias y luchas entre sindicatos y patronales; conflictos entre compañeros por déficits organizativos, por una excesiva competitividad o debido a una grave falta de reconocimiento de la dignidad de la persona, lo que conllevará niveles altos de estrés y acabará generando actos encubiertos de boicot y espionaje, bajas fingidas o no por enfermedad, pérdida de estímulos productivos, despidos arbitrarios y costosos...
Los campos de aplicación de la resolución de conflictos abarcan todas las manifestaciones humanas y sociales, desde los conflictos con uno mismo hasta conflictos internacionales, pasando por los conflictos familiares, comunitarios, laborales y sociales; conflictos presididos siempre por alguna de las innumerables expresiones de la violencia; conflictos que siempre tienen un mismo origen, un similar comportamiento, que pueden ser entendidos; que pueden ser, por tanto, susceptibles de encontrar solución, soluciones sin violencia, incluso sin imponer nada, interviniendo más en el entorno que sobre los autores mismos de los conflictos. Ahora ya no podemos invocar la fatalidad de la condición humana entregada a la guerra y a los conflictos.
Los conocimientos de que disponemos nos indican la conveniencia urgente de contribuir a implementar y desarrollar una forma distinta de solucionar los problemas, que ya no pasa por su inútil represión, por la amputación violenta de éstos; sabemos que los conflictos pueden ser transformados en algo positivo y que el bien común no es ninguna desgracia. Aportaciones desde el campo de la biología, de la psicología, de la historia o de la sociología, por citar algunos orígenes, han contribuido a configurar un cuerpo teórico sobre el conflicto, fundamentado en la observación clínica, la reflexión y comprobación histórica, el uso de modelos matemáticos y la constatación sociológica o económica sobre los costes de los conflictos, sus causas y la forma en que se desarrollan y crecen.
Decía Einstein que un problema irresoluble es un problema mal planteado; seguramente, también se podría aplicar esta idea a los conflictos. ¡No es fácil, pero vale la pena intentarlo!— Recientemente, los ministros de Justicia de los estados miembro de la Unión Europea, en fecha 29 de mayo de 2000, acordaron el desarrollo de métodos alternativos de solución de conflictos bajo la ley civil y comercial, convencidos de que el uso del conocimiento era de mayor eficacia que el de la fuerza; el que, por propia iniciativa, muchas empresas ya comenzaron a implementar hace años.— Los centros de estudios militares y estratégicos de algunos países significativos también poseen programas de investigación en el campo de la resolución de conflictos. Algunos ejemplos son el Colegio de la Guerra o la Universidad Militar de Estados Unidos.— El Parlamento de Cataluña aprobó, en el año 1998, una proposición no de ley sobre la resolución de conflictos.— La UNESCO proclamó el año 2000 como año internacional de la Cultura de Paz y explicitó la necesidad de desarrollar políticas culturales de prevención y solución de conflictos. De manera similar lo han expresado también las Naciones Unidas.— El Departamento de Justicia de la Generalitat de Catalunya también ha demostrado, desde hace unos años, su interés explícito por los métodos de conciliación y mediación como técnicas específicas propias de la resolución de conflictos.—
A nivel mundial, centenares de universidades poseen centros o institutos de resolución de conflictos. El primero que se constituyó en España lo hizo en el seno de la Universidad Ramon Llull, por el que han pasado ya algunos centenares de personas. Actualmente, la Formación Continua de la UOC, ofrece un curso de Mediación y Resolución de Conflictos y un Posgrado internacional en resolución de conflictos: análisis y estrategias de intervención . En el marco del IN3 de la UOC, el programa de doctorado incorpora una asignatura con el título Gestión del Caos: Iniciación a la Conflictología , y prevé el desarrollo de equipos de investigación aplicada en conflictología.— En Estados Unidos especialmente, pero también en todas partes, el número de empresas, agencias públicas y ONG dedicadas a la solución de conflictos suman algunos miles. --------------------------------- Eduard Vinyamata es Director del la Fundación Campus para la Paz y la Solidaridad; Director del Programa de investigación en Conflictología en el instituto de investigación IN3-UOC; Director académico del Master Internacional de Conflictología de la UOC y del Área de Cooperación, Estudios de Paz y Acción Humanitaria..
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