publicado a la(s) 01/05/2010 13:59 por Josep Robert Reig Miró
XARO
SÁNCHEZ - Psiquiatra. Centre de Recerca d´Estudis en Conflictologia
(CREC), Universitat Oberta de Catalunya
- 01/05/2010. La Vanguardia
La enorme capacidad del ser
humano para relacionarse incluye la detección de las sutilezas de la
comunicación. El cerebro social es impresionante en sus juicios y cuando
detecta falta de confianza o una transmisión no justa y sincera en la
relación social, se pone en marcha de forma rápida y sin pensar. Hay
estudios que demuestran que las personas son capaces de renunciar a
ganancias, por ejemplo económicas o de otro tipo, cuando detectan falta
de confianza y sinceridad. Así que esta es muy importante. Difícilmente
se engaña mucho tiempo con discursos que no son realmente sinceros
(aunque hay personas con gran habilidad para hacerlo). Pero los
políticos y todo el mundo alguna vez insistimos en querer engañar a
nuestro cerebro social y al de los demás. |
publicado a la(s) 20/03/2010 10:45 por Josep Robert Reig Miró
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actualizado el 20/03/2010 11:33
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Necesitamos una conciencia planetaria para resucitar la economía y revitalizar la biosfera. ¿Imposible? No, en absoluto. La ciencia demuestra que el ser humano progresa reduciendo su egoísmo y ampliando su empatía.
JEREMY RIFKIN 19/03/2010. El País
Dos espectaculares colapsos, separados por sólo 18 meses, han marcado el fin de la era contemporánea. En julio de 2008, el precio del petróleo en los mercados mundiales alcanzó la cifra récord de 147 dólares por barril, la inflación se disparó, y con ella todos los precios, desde los alimentos a la gasolina, y el motor de la economía mundial se atascó. Lo que precipitó la crisis fue la creciente demanda de combustibles fósiles de China, India y otras economías emergentes. La capacidad de compra se desplomó y la economía mundial se derrumbó. Ese fue el terremoto que hizo trizas esa época industrial. El colapso de los mercados financieros dos meses después no fue más que una réplica.
En diciembre de 2009, mandatarios de 192 países se reunieron en Copenhague para abordar el problema que supone la factura de entropía acumulada de una revolución industrial basada en los combustibles fósiles: el gasto en CO2 que está recalentando y desequilibrando el planeta hasta llevarlo a un catastrófico cambio climático. Después de años de preparación, las negociaciones fracasaron y los líderes del mundo fueron incapaces de un acuerdo.
La crisis radica en la concepción de la naturaleza humana que rige el comportamiento de los líderes mundiales y cuyos presupuestos surgieron hace más de 200 años, durante la Ilustración, en los albores de la economía de mercado y de la era del nacionalismo. A los pensadores ilustrados -John Locke, Adam Smith, Condorcet, etcétera- les ofendía la concepción cristiano-medieval del mundo que, viendo en el hombre a un ser indigno y depravado, aspiraba a la salvación ultraterrena a través de la gracia de Dios. Preferían sumarse a la idea de que la esencia humana es racional, distante, autónoma, ambiciosa y utilitarista, propugnando que la salvación individual está aquí en la Tierra, en un ilimitado progreso material.
La concepción ilustrada de la naturaleza humana se reflejó en el recién acuñado Estado-nación, cuyo objetivo era proteger la propiedad privada, estimular el mercado y servir de intermediario a los intereses de la ciudadanía en el ámbito internacional. Se consideraba que los Estados-nación eran agentes autónomos envueltos en una incesante batalla con otras naciones por la obtención de ganancias materiales.
Si la naturaleza humana es como indicaban los filósofos ilustrados, probablemente estemos condenados. Imposible concebir cómo podríamos crear una economía mundial sostenible y devolverle la salud a la biosfera si todos nosotros, en nuestra esencia biológica, somos agentes autónomos, egoístas y materialistas.
Sin embargo, los últimos descubrimientos sobre el funcionamiento del cerebro y el desarrollo infantil nos obligan a repensar esos arraigados dogmas. Los biólogos y los neurocientíficos cognitivos están descubriendo neuronas espejo, llamadas de la empatía, que permiten a los seres humanos sentir y experimentar situaciones ajenas como si fueran propias. Parece que somos los animales más sociales y que buscamos interactuar íntima y amigablemente con nuestros congéneres.
Por su parte, los científicos sociales están comenzando a reexaminar la historia con una lente empática, descubriendo así corrientes históricas ocultas que sugieren que la evolución humana no sólo se calibra en función del control de la naturaleza, sino del incremento y la ampliación de la empatía hacia seres muy diversos y en ámbitos temporales y espaciales cada vez mayores. Las pruebas científicas de que somos una especie básicamente empática tienen consecuencias sociales profundas y de gran alcance, y podrían determinar nuestra suerte como especie.
Para resucitar la economía mundial y revitalizar la biosfera, lo que ahora necesitamos es, nada más y nada menos, que dar, en menos de una generación, el salto hacia una conciencia empática mundial. La cuestión es la siguiente: ¿cuál es el mecanismo que permite la maduración de la sensibilidad empática y la expansión histórica de esa conciencia?
Los momentos cruciales que dan un vuelco a la conciencia humana tienen lugar cuando nuevos sistemas energéticos se conjugan con revoluciones en las comunicaciones, creando nuevas eras económicas. Los nuevos medios de comunicación se tornan mecanismos que rigen y controlan la estructuración, organización y gestión de las civilizaciones más complejas que los nuevos sistemas energéticos posibilitan. La primera revolución industrial del siglo XIX, gestionada gracias a la comunicación impresa, dio paso a la conciencia ideológica. La comunicación electrónica se convirtió en el mecanismo rector y de control de la segunda revolución industrial del siglo XX, que marcó el inicio de la conciencia psicológica.
Las revoluciones en las comunicaciones, al hacerse más complejas, van poniendo en contacto a cada vez más gente dentro de redes sociales más amplias y variadas. La comunicación oral tiene un limitado alcance temporal y espacial, mientras que las comunicaciones manuscrita, impresa y electrónica amplían el margen y la profundidad de las interacciones sociales.
Al desarrollar el sistema nervioso central de cada individuo y del conjunto de la sociedad, las revoluciones en las comunicaciones no dejan de proporcionar escenarios cada vez más incluyentes para la maduración de la empatía y la expansión de la conciencia. Durante la primera revolución industrial, caracterizada por la imprenta y la conciencia ideológica, la sensibilidad empática se extendió hasta alcanzar las fronteras nacionales, de manera que los estadounidenses se identificaban con los estadounidenses, los españoles con los españoles, los japoneses con los japoneses, etcétera. Durante la segunda revolución industrial, caracterizada por las comunicaciones electrónicas y la conciencia psicológica, los individuos empezaron a identificarse con otros de ideas afines.
Hoy en día nos encontramos en la cima de otra convergencia histórica, en una tercera revolución industrial de la energía y la comunicación, que podría extender la sensibilidad empática a la propia biosfera y a toda la vida terrena. La repartida revolución de Internet se está conjugando con la diseminación de las energías renovables, haciendo posible una economía sostenible que se gestiona localmente con vínculos en todo el mundo. Durante el siglo XXI, cientos de millones de personas transformarán sus edificios en centrales productoras de energía que producirán in situ fuentes renovables, almacenándolas en forma de hidrógeno y electricidad compartida, e intercambiándolas a través de retículas locales, regionales, nacionales y continentales de funcionamiento similar al de Internet. En el ámbito energético, al igual que en el de la información, la difusión de fuentes de código abierto dará lugar a espacios de colaboración energética, no diferentes a los de índole social que en la actualidad existen en Internet.
Si conseguimos aprovechar nuestra sensibilidad empática para instaurar una nueva ética mundial habremos superado los distantes, egoístas y utilitaristas presupuestos filosóficos que acompañaban a los mercados nacionales y el orden político de los Estados-nación, situándonos en una nueva era de conciencia biosférica. Así, dejaremos el antiguo mundo de la geopolítica para entrar en la nueva era de la política de la biosfera. Esta nueva perspectiva va más allá de la tradicional divisoria entre conservadores y progresistas que caracteriza la geopolítica actual de la economía de mercado y el Estado-nación. La nueva divisoria es generacional y enfrenta el jerárquico modelo de organización familiar, educativa, comercial y política con otro más cooperativo y cosmopolita que, en su funcionamiento y sus espacios sociales, favorece los ámbitos comunes del código abierto. Para la generación de Internet, la calidad de vida se torna tan importante como la oportunidad individual.
Está surgiendo la civilización empática. Las generaciones más jóvenes están llevando su capacidad de empatía más allá de los credos religiosos y la identificación nacional, incorporando así a toda la humanidad y al ingente proyecto vital que envuelve la Tierra. Pero nuestra prisa por alcanzar la conectividad universal empática tropieza con un gigante entrópico en constante aceleración: el cambio climático. ¿Podremos alcanzar la conciencia biosférica y la empatía mundial a tiempo de evitar el derrumbe planetario? |
publicado a la(s) 28/02/2010 02:42 por Josep Robert Reig Miró
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actualizado el 28/02/2010 02:50
]
LUIS R. AIZPEOLEA 28/02/201. El País
Un grupo de instituciones relevantes de mediación y
resolución de conflictos internacionales prepara un documento para
reclamar a ETA una tregua permanente y verificable ante el riesgo de que
la banda armada, que no atenta desde el 9 de agosto de 2009, regrese a
su actividad terrorista. Esta iniciativa se produce inmediatamente
después de que la izquierda abertzale haya consagrado su apuesta
por un "proceso democrático en ausencia de violencia y sin injerencias
exteriores", recogida en el texto Zutik Euskal Herria, con un
masivo apoyo en las asambleas celebradas por la formación ilegal desde
octubre a febrero.
Existen dudas muy fundadas en la propia izquierda abertzale
de que ETA vaya a secundar su apuesta unilateral por las vías
pacíficas. Hay sintomas de que la banda trata de obstaculizarla con una
campaña de atentados. Esos temores son certezas en el Ministerio del
Interior, cuya cúpula está convencida, por la información de los
analistas de las Fuerzas de Seguridad del Estado, de que ETA puede
atentar en cualquier momento. En esta situación vuelven los
especialistas en resolución de conflictos internacionales, algunos de
ellos presentes en el fallido proceso de fin dialogado del terrorismo de
2006. Uno de ellos, el surafricano Brian Currin, que jugó un papel
relevante en los procesos de paz de Suráfrica e Irlanda del Norte, está
recorriendo el País Vasco y algunos puntos de España poniendo en valor
la apuesta de la izquierda abertzale por las vías pacíficas, que
considera "sincera e irreversible", y recabando apoyos internacionales
para consolidarla. Con él ha vuelto a arrastrar al Sinn Fein, cuyo
líder, Gerry Adams, ha avalado públicamente la apuesta "pacífica" de la
izquierda abertzale, y al Congreso Nacional Africano (CNA), el
partido de Nelson Mandela. Ambos partidos quedaron desairados por la
actitud de ETA, que yuguló el pasado proceso con el atentado en la T-4
de Barajas (Madrid). Currin y estos partidos están dispuestos a
dar a la izquierda abertzale una última oportunidad. Cuentan con
la disposición de esos radicales a repudiar la violencia de ETA si la
banda vuelve a atentar. Esa respuesta resulta más acuciante para
Batasuna a la vista de que la credibilidad de su debate ha perdido
fuelle ante los partidos democráticos, con la excepción de EA, porque
sus conclusiones, recogidas en el documento Zutik Euskal Herria,
evitaron un pronunciamiento claro contra el terrorismo de ETA. Currin
lo justificó el martes, en una conferencia pronunciada en Madrid, al
señalar que "habría colocado una barrera" entre la izquierda abertzale
y ETA. Con ello, el mediador surafricano avala la apuesta de los
independentistas de tratar de arrastrar a ETA a las vías políticas y
pacíficas y de responder con el repudio a la violencia en el caso de que
la banda desoiga sus pretensiones con un nuevo atentado. Los políticos
de ese ámbito temen que una condena precipitada de la violencia provoque
una escisión en la propia formación ilegal, que podría convertirse en
un nuevo soporte político de ETA. La izquierda abertzale
aspira aún a concurrir a las elecciones municipales de 2011. Para ello
pretende lograr, con el apoyo de los mediadores internacionales, una
tregua permanente y verificable de ETA y se ve abocada a realizar una
declaración contra el terrorismo que pueda satisfacer la Ley de
Partidos, sobre todo si ETA atenta. El tiempo se echa encima y el plazo
que se ha fijado es el otoño. El Ministerio del Interior se limita
a ser espectador de estos movimientos. Su titular, Alfredo Pérez
Rubalcaba, ya ha fijado doctrina: para que la izquierda abertzale
participe en las elecciones tiene que lograr el cese definitivo de ETA o
desmarcarse claramente del terrorismo. |
publicado a la(s) 13/09/2009 10:20 por Josep Robert Reig Miró

El
'efecto Obama' convierte de nuevo al diálogo en un instrumento
prioritario para resolver conflictos - Los mediadores de paz celebran
en Oslo, con la mayor discreción, su congreso anual
JOHN CARLIN - Oslo - 13/09/2009. El País
Los
médicos, los contables, los publicistas, los ingenieros, todos los
profesionales celebran sus grandes congresos anuales. También lo hacen,
pero de manera más discreta, los mediadores en los conflictos armados
del mundo. Cada verano emergen de la clandestinidad en la que suelen
operar y se juntan en un hotel silvestre de las afueras de Oslo, sede
de los premios Nobel y capital mundial de la paz. Hoy, pese a la crisis
que agobia a casi todas las demás profesiones, los mediadores no sufren
por falta de trabajo. Después de la era Bush, en la que se disparaba
primero y se hacían preguntas después, el clima político generado por
la presidencia de Barack Obama apunta al diálogo como instrumento
prioritario para resolver conflictos.
"Por
primera vez en mucho tiempo, en vez de nadar contracorriente, vamos con
la ola a favor", dijo una de las figuras más veteranas presentes en el
último encuentro. "¡El contexto en tan diferente al que hemos vivido
durante los últimos ocho años!". Según las reglas del juego del foro
anual en Oslo, no se puede citar por nombre a los participantes. Con
frecuencia abren canales de comunicación entre gobiernos y grupos
violentos armados en tiempos en los que ambos lados niegan, por razones
políticas, que tales contactos existen. El éxito de sus operaciones
radica en parte en el secretismo. Y por eso en Oslo se exigía máxima
discreción. Eran unos 70 los que participaron en el foro, entre
ellos ex presidentes, primeros ministros, cancilleres, embajadores;
antiguos espías o militares retirados; asesores presidenciales; altos
cargos políticos de Naciones Unidas; ex guerrilleros o (según el punto
de vista) terroristas: gente que opera o ha operado en misiones de
extrema delicadeza, y a veces peligro, en Irán, Afganistán, Corea del
Norte, Congo, Somalia, Uganda, Sri Lanka, Nepal, Colombia, Palestina e
Israel, e incluso el País Vasco. Gente osada y aventurera, pero al
mismo tiempo compleja, varios de ellos serían personajes dignos de una
novela de John le Carré. Los encargados de reunirlos son, los que
organizan el evento, son el Gobierno de Noruega y el Centro de Diálogo
Humanitario Henri Dunant, el organismo semisecreto (también territorio
le Carré) cuyos agentes actuaron de mediadores entre el Gobierno
español y ETA, a petición de ambos, en el fracasado proceso de
negociación vasco. Aquella labor fue delicada y generó una furiosa
polémica; lo mismo se puede decir de casi todos los procesos en los que
se involucran los individuos que acudieron a Oslo. Son idealistas
(si no, dedicarían su considerable energía e inteligencia a labores
mejor remuneradas), pero no son soñadores. Y como confesó unos de
ellos, veterano actor en conflictos como el de Irak y el de Sudán,
"rasca un poco a los que estamos aquí y descubrirás una vena profunda
de escepticismo". Pero siguen en su labor -parte política, parte
misionera, parte cowboy- aún sabiendo que se les exige una
paciencia infinita y que muchas veces están condenados al fracaso, o a
arriesgar sus vidas. Se mueven entre sombras, tratando cara a cara con
gente que tiene la sangre de miles en sus manos, y mueven montañas para
organizar diálogos en territorio neutral -habitualmente en Oslo o en
Ginebra, sede del Centro Henri Dunant- entre líderes de gobiernos y
movimientos armados que están en guerra y se odian. Hacen lo que
hacen porque creen que la paz es mejor que la guerra y, como dijo un
participante en una de varias mesas redondas celebradas en Oslo, no
importa si el proceso de mediación es frustrante y decepcionante, si
dura meses o incluso años, el diálogo es mucho más barato en todos los
sentidos que la opción militar. Un ex general presente en las
discusiones señaló también que hay que puntualizar la diferencia entre
una batalla, en la que el único objetivo es "matar y destruir", y una
guerra, en la que hay que "luchar y hablar", ya que el origen de la
guerra es político y su final tiene que ser político también. El
problema en Irak, según se concluyó en una mesa redonda, fue que el
Gobierno de George W. Bush se fue a la guerra guiado sólo por la lógica
de la batalla, matar y destruir. Por otro lado, los mediadores de Oslo
tuvieron que reconocer que la fuerza en sí a veces triunfa sobre el
diálogo. Se vio un ejemplo reciente en Sri Lanka, donde las fuerzas
gubernamentales aniquilaron a la guerrilla de los Tigres de Liberación
de la Tierra Tamil, tras un conflicto que había durado 30 años. De
todos modos, como señalaron varios participantes en Oslo, la mediación
política tendrá que volver a entrar en juego para evitar que el
resentimiento tamil generado por el baño de sangre lleve a la creación
de otro movimiento armado más adelante. Una persona que se tuvo
que declarar rendida tras la victoria militar del Gobierno de Sri
Lanka, pero que espera que pronto vuelva a entrar en acción, es Erik
Solheim, que invirtió diez años en el intento de lograr una solución
negociada en el pequeño país asiático. Solheim, el ministro de
Desarrollo Internacional de Noruega, es político y mediador al mismo
tiempo. Al margen del encuentro de Oslo, en el que participó, habló con
EL PAÍS, y realizó una disección de las características que definen a
los enigmáticos especialistas que su Gobierno invita cada verano a su
país a conversar sobre la mecánica de la paz. "Un mediador debe poseer,
primero, un radar político muy sofisticado y sensible, debe de tener un
feeling por el ambiente político del país donde opera, pese a
que uno nunca comprenderá totalmente los matices de la cultura de un
país en el que uno no ha nacido", explicó Solheim, hombre de pasado
marxista cuya experiencia en la mediación le ha llevado a una visión
menos idealista, más pragmática de la vida. "Segundo", dijo, "debe
tener una tremenda dedicación y paciencia, un espíritu de misionero,
aunque esto signifique que su trabajo entre en conflicto con sus
obligaciones familiares. Tercero, se requiere una personalidad
dispuesta a emprender riesgos, a diferencia del diplomático tradicional
que rehuye de los riesgos. ¿Puede salir mal algo? Sí. Pero la pregunta
debe de ser, ¿puede salir bien?". "Cuarto, un mediador de esta
naturaleza deber poseer el don de la empatía, debe poder conectar
realmente con su interlocutor, sea quien sea. A veces uno se encuentra
reunido con un individuo que ha matado a muchísimas personas, pero
hasta cierto punto hay que lograr una conexión no sólo intelectual sino
emocional con esta gente. Y, quinto, es esencial hablar con franqueza,
comunicar una sensación de integridad y de entereza, crear confianza en
el interlocutor y no dar la impresión de que se está actuando a favor
de un bando u otro". Solheim es lo suficiente frío y realista
como para entender, especialmente tras su experiencia en Sri Lanka, que
los métodos pacíficos no ofrecen siempre la solución de la paz. La paz
es sencillamente el terreno en el que él y su Gobierno pueden ofrecer
un valor añadido. "En muchos lugares lo que las condiciones exigen es
una mezcla entre el diálogo y el uso de la fuerza. Nosotros aportamos
diálogo, pero ambos instrumentos son necesarios a veces para llegar a
una solución política. Si una banda criminal secuestra a tu hijo no
descartarás el uso de la fuerza para salvarle, pero tampoco descartarás
la negociación con los secuestradores". También Solheim entiende
hoy que, contrario a las enseñanzas marxistas que recibió en su
juventud, la capacidad de un individuo de cambiar el destino de un país
es enorme. "He llegado a la conclusión de que una persona, un líder,
tiene un poder tremendo en sus manos en situaciones de conflicto en los
que se puede optar por el camino de la guerra o el de la paz. La figura
más influyente del siglo XX fue Hitler. Sin Hitler, no habría hoy un
Estado de Israel, EE UU y la Unión Soviética habrían tenido una
relación completamente diferente, todo hubiera sido diferente. Lo mismo
en Suráfrica si Mandela no hubiera conducido el país por el camino de
la reconciliación, si hubiera optado por la venganza. Lamentablemente
demasiados pocos líderes siguen el ejemplo de Mandela, y lo que buscan
es la ventaja política inmediata". La vanidad y el egoísmo de los
dirigentes políticos son los obstáculos con los que los mediadores se
topan continuamente, exigiendo paciencia, generando frustración y
alimentando aquella vena escéptica a la que se refirió uno de los
mediadores más veteranos en el foro de Oslo. "Sí", dijo Solheim,
"desafortunadamente en la mayoría de los conflictos los líderes
políticos tienen como objetivo principal su propio bienestar, sea esto
cuestión de extender su poder o de enriquecerse. Por eso un mediador
siempre debe preguntarse ¿qué ventajas sacan los políticos de
determinado conflicto? Porque si el conflicto les permite prosperar va
a ser mucho más difícil llegar a un final negociado". Otra
dificultad que encuentran los mediadores, ligada al eterno problema de
la vanidad, es que los líderes en cuyas manos está el final o la
continuación de un conflicto basan sus decisiones en información
equivocada. "En la mayoría de los casos los dirigentes, sean estos
dictadores o políticos democráticamente electos, se pasan el día oyendo
a gente que les dice lo que quieren oír, que les recuerda que son
grandes genios, y esto no ayuda en absoluto. Tomemos el caso de Sadam
Husein: cometió errores gravísimos respecto a las intenciones de EE UU
porque la gente que le rodeaba no le dijo la verdad, en este caso
porque temían que él les matara". La relación personal es la
clave del éxito de una negociación de paz, dice Solheim, y la clave del
éxito del mediador también. Por eso ha llegado a la conclusión de que
para resolver un conflicto hay que atenerse a lo que ocurre hoy, y no
intentar, como ocurre con demasiada frecuencia, resolver resentimientos
históricos acumulados a veces durante siglos. "Hay que ser pragmático.
Esto es absolutamente clave. Si uno se propone rectificar lo que
ocurrió en el pasado, nunca funciona. No hay ni un metro de tierra que
no pueda ser exigido como territorio soberano por cualquier cantidad de
grupos, de razas o naciones. Si uno quiere optar por esa ruta, Estados
Unidos pertenece a los indios americanos, Rusia sería un estado más
pequeño, etcétera. Yo creo que en vez de poner el enfoque en las raíces
históricas de un conflicto hay que fijarse mucho más en los intereses
de los políticos hoy, ahora, ya que muchas veces son los que crean los
conflictos por motivos egoístas y mezquinos. Se nos puede pedir que
ayudemos a resolver conflictos contemporáneos, pero, ¡que no se busque
acabar con miles de año de injusticia en un día!".
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publicado a la(s) 17/07/2009 15:03 por Josep Robert Reig Miró
15/7/2009 LA ENTREVISTA CON JORDI BORRÀS, PSICÓLOGO. El Periódico
Jordi Borràs: «Soñar nos ayuda a resolver conflictos»
Afirma
que los sueños son un laboratorio de ensayo que se instala en el
cerebro para poder solucionar temas que no hemos podido resolver
durante el día.
GASPAR HERNÀNDEZ
–¿Para qué sirven los sueños? –Es como si me preguntara para qué sirve pensar.
–¿Por qué? –Porque cuando soñamos estamos pensando, aunque el cerebro funciona con una bioquímica distinta.
–¿En qué sentido? –Es
más visual, menos verbal, pero está igual de activo. En lugar de
procesar el exterior, durante los sueños el cerebro procesa lo que está
ocurriendo dentro de nosotros.
–¿Y qué ocurre? –Es
como un laboratorio de ensayo. Intentamos resolver conflictos y cosas
que nos han pasado a lo largo del día y que aún no tenemos
solucionadas. Las contemplamos desde una perspectiva emocional. También
nos ocupamos de los miedos.
–... –El cerebro, en el
momento en que estamos soñando, está en una buena situación para
enfrentarse a los miedos, porque funciona de una manera más poética y
es más capaz de procesar metáforas. A nuestro cerebro le es muy fácil
hacer asociaciones entre recuerdos y deseos, y nuestros recursos y
potencialidades para encontrar soluciones.
–O sea que nuestro cerebro está preparado para resolver cuestiones con más facilidad. –Si
hay un para qué de los sueños, desde un punto de vista psicológico, es
para hacer conexiones que faciliten la resolución de conflictos. Lo
interesante es favorecer la toma de conciencia dentro del sueño, lo que
llamamos los sueños lúcidos.
–¿Cómo podemos tener un sueño lúcido? –En
primer lugar, cuestionándonos la naturaleza de la realidad. Como dice
el budismo, la realidad que nos rodea no tiene más consistencia que un
sueño.
–¿Qué es más real, un sueño o la vigilia? –Depende
de lo que entendamos por real. Cuando estamos despiertos, nuestros
sentidos nos dicen que esto es real; cuando estamos soñando, nos dicen
lo mismo. No nos podemos fiar de nuestros sentidos.
–¿Podemos modificar un sueño mientras lo tenemos? –Sí.
Es muy interesante como vía terapéutica. No solo se trata de modificar
el sueño, sino de observar y contemplar el sueño para percibir los
elementos que están funcionando en él.
–Pónganos un ejemplo. –A
una clienta, jubilada, su marido la dejó por una chica más joven. Se
quedó sola con su hija y con la sensación de que su vida no tenía
sentido. En psicoterapia, nos encontramos con que esta mujer tenía
pánico al agua. Le daban terror la piscina, el mar. Después de un
entrenamiento, soñó con agua.
–¿Y qué pasó? –Se metió
en el agua del sueño. Tenía mucho miedo, pero era consciente de que no
podía pasarle nada y de que, en cuanto quisiera, podía despertar. Así
ha acabado solucionando su conflicto con el agua y todo lo que
metafóricamente representaba.
–¿Y qué tenía que ver el agua con su marido? –El
agua suponía una barrera para hacer su propia vida. Ella de pequeña
vivía en un pueblecito con un río y un puente. Le daba pánico cruzar el
río, porque era salir del pueblo, explorar. Años después, en una nueva
etapa en que tenía que avanzar hacia territorio desconocido, había
regresado el miedo al agua. Después de una serie de sueños lúcidos fue
capaz incluso de viajar en crucero, sola, sin ningún problema.
–Supongo que se encuentra con algunos escépticos. –Tenemos
muchos prejuicios respecto de las posibilidades de nuestra mente. Solo
nos falta convencernos de que el sueño lúcido es posible. Cuando nos
decimos a nosotros mismos que tenemos que levantarnos a tal hora, nos
despertamos a esa hora. Lo mismo podemos hacer con los sueños para
soñar lo que deseamos.
–¿Usted cree que los sueños premonitorios existen? –Cuando
soñamos, desaparece la temporalidad. Podemos conectar con pasado,
presente y futuro. Pero muchos sueños que nos parecen premonitorios no
lo son. Soñamos que muere nuestra abuela, pero inconscientemente ya
sabíamos que eso era posible; quizá lo habíamos intuido.
–¿Cómo se pueden recordar los sueños? –Teniendo
el propósito de recordarlos antes de acostarnos. Cuando nos
despertamos, tenemos que acostumbrarnos a apuntar en una libreta cómo
nos sentimos y los detalles que recordemos, por muy mínimos que sean.
El acto de escribir sobre los sueños refuerza nuestro mundo onírico. Es
una manera de decirle a nuestro inconsciente: «Te estoy escuchando». Y
el inconsciente acabará respondiendo.
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publicado a la(s) 15/07/2009 11:57 por Josep Robert Reig Miró
BARCELONA, 15 Jul. (EUROPA PRESS) -
El Parlament aprobó hoy por unanimidad la Ley de Mediación en el
ámbito del derecho privado, que amplía el ámbito de actuación de los
mediadores y la define como un método de gestión de conflictos que
pretende evitar la apertura de procesos judiciales de carácter
contencioso, poner fin a los ya iniciados o reducir su afectación.
Esta ley deroga la de 2001 de mediación familiar de Catalunya, y
además de ésta introduce por primera vez la mediación civil para
gestionar los conflictos en materia de derecho privado consecuencia de
la convivencia ciudadana y social susceptible de ser juzgado,
relacionado principalmente con asociaciones y fundaciones, propiedades
horizontes y urbanizaciones o con diferencias graves en el ámbito de la
convivencia derivadas, por ejemplo, de la coexistencia de diferentes
culturas.
En el caso de la mediación familiar, la ley amplia sus supuestos,
y es aplicable en casos de divorcio, separaciones, custodias, acogida
de personas mayores y otros conflictos relativos al derecho de la
persona y de la familia susceptibles de ser planteados judicialmente,
entre otros.
Aunque el texto llegó al pleno con 11 enmiendas de CiU, 7 del PP
y 15 del Grupo Mixto, finalmente estos tres grupos las retiraron. La
consellera de Justicia, Montserrat Tura, presentó la normativa, que se
inscribe en una corriente europea de actualización de las leyes de
mediación.
Tura pidió que no sea un instrumento sólo para las minorías, y
auguró que la mediación pasará a ser uno de los sistemas más utilizados
y más avanzados para resolver conflictos. Sin embargo, destacó que es
necesario que la sociedad lo asuma como convicción, alegando que sólo
de esta manera se conseguirá descongestionar el sistema judicial.
El texto define quién puede ser mediador y cómo se desarrollará
el proceso de medicación, y convierte el Centre de Mediación Familiar
de Catalunya en el Centro de Mediación del Derecho Privado de
Catalunya, como centro especializado y principal impulsor de este
procedimiento de resolución de conflictos.
Así lo explico también la diputada del PSC Agnès Pardell, que
expuso las bondades de la ley, y expuso que es un proceso que permite
agilizar el trabajo de los tribunales de justicia evitando la
"judicialización" de determinados conflictos.
Sobre esta misma cuestión se refirió la diputada del PP
Montserrat Nebrera, que recordó que la mediación existe ya desde hace
años y que, contrariamente, no ha rebajado el colapso judicial. A lo
mejor, añadió, el "maná" de la financiación ayudará a que este ámbito
mejore.
Desde las filas de CiU, la diputada Núria de Gispert compartió la
opinión de Nebrera de que con la ley hasta ahora vigente no se ha
conseguido reducir los litigios judiciales. Por ello, cuestionó que la
normativa aprobada lo haga, aunque consideró positivo que se busque
este objetivo.
"Sin embargo, si no se consigue no me preocuparía, porque lo más
importantes es que el instrumento de la mediación cuaje en la sociedad
y para evitar conflictos de futuro", dijo la ex consellera de Justicia,
que pese a todo, señaló que se trata de un buen proyecto de ley.
El diputado de ERC Pere Aragonès y el de ICV-EUiA Salvador Milà
suscribieron todos estos argumentos, y manifestaron que lo mejor es
establecer mecanismos como la de la medicación para evitar ahondar en
los vicios y las dificultades que tiene la justicia.
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publicado a la(s) 28/06/2009 07:36 por Josep Robert Reig Miró
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actualizado el 28/06/2009 07:43
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LA OPINIÓN | SANTA CRUZ DE TENERIFE. 28/06/2009
Un estudio elaborado por Metroscopia -difundido por el Ilustre Colegio de Abogados de Santa Cruz de Tenerife- ha recogido la opinión de 5.243 abogados de toda España, de los que 300 ejercen en la Comunidad Autónoma de Canarias, que plasma de forma clara y rotunda la opinión de los letrados en cuanto a la situación de grave crisis por la que atraviesa la Administración de Justicia en nuestro país. De este modo, 7 de cada 10 abogados consideran que la Justicia en España funciona mal o muy mal, y 9 de cada 10 profesionales de Canarias aseguran que "nuestro actual modelo de Administración de Justicia atraviesa una crisis muy grave y profunda y necesita una auténtica refundación que la adecue plenamente a las nuevas realidades sociales". Abundando más en este sentido, el 93 por ciento de los abogados considera que "la Justicia necesita, con la máxima urgencia y por encima de los distintos intereses partidistas o corporativos, un nuevo Pacto de Estado que haga posible la remodelación a fondo e inmediata de su organización y funcionamiento". Y del órgano de gobierno de los jueces, el Consejo General del Poder Judicial, señala el 85 por ciento de los encuestados que "se ha convertido en un órgano tan politizado que difícilmente puede gestionar de forma eficiente e imparcial el funcionamiento de la Justicia". A pesar de estas contundentes manifestaciones, el colectivo de profesionales de la abogacía no parece albergar esperanzas sobre una posible reforma que mejore el funcionamiento de la Administración de Justicia pues el 87 por ciento está de acuerdo con que "los gobiernos, del signo que sean, muestran por lo general más interés en tratar de controlar la Justicia o de influir sobre ella, que por emprender una mejora a fondo de su funcionamiento que la modernice y la haga plenamente eficiente". Esa percepción baja algo en el caso de los encuestados en Canarias, que se sitúan en un 83 por ciento. El 45 por ciento de los abogados opina que "en los últimos años, la situación en general de nuestra Justicia sigue como estaba; el 38 por ciento opina que ha empeorado, mientras que el 15 por ciento señala que ésta ha mejorado".
Faltan jueces. La mayoría de los abogados considera que "no hay, en conjunto, un número suficiente de jueces; siguen siendo necesarios más". El 95 por ciento de los letrados opina de esta manera. De igual modo, la introducción de alternativas a la vía judicial para la resolución de conflictos, como la mediación, es otro de los aspectos que los encuestados consideran que ni está funcionando bien ni se ha potenciado suficientemente. Así, nueve de cada diez profesionales asegura que "los posibles medios alternativos de resolución de conflictos, que podrían descargar a los tribunales y agilizar su funcionamiento, siguen sin estar adecuadamente establecidos y potenciados". El 80 por ciento de los juristas considera que "la oficina judicial no suele estar organizada, por lo general, del modo más adecuado para su mayor eficiencia". Asimismo, el 75 por ciento de los abogados opina que "el mapa judicial está cada vez más desfasado respecto a la realidad social". El 65 por ciento de letrados opina que "las instalaciones de la Justicia han mejorado, en líneas generales, de forma apreciable en estos últimos años".
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publicado a la(s) 19/06/2009 14:38 por Josep Robert Reig Miró
SERGIO SANTAMARIA SANTIGOSA - Girona - 03/06/2009. El País
El discurso pronunciado por Barack Obama hace unos días en la sede de los Archivos Nacionales, con la Constitución americana por testigo, revela la altura política del orador. Recordando lo glosado en su toma de posesión, proclamó que la seguridad nacional y los principios constitucionales son perfectamente compatibles. Destacó la imperiosa necesidad de recuperar el liderazgo mundial desde la legitimidad, la tolerancia y el respeto, valores que la Administración Bush abandonó durante su mandato, recurriendo al miedo como argumento político para justificar una estrategia contra el terror claramente ilegal.
Se trata de un nuevo estilo de liderazgo en el que prima el carácter versátil de su protagonista capaz de llegar a todos haciéndose escuchar para lograr aquello que el mundo necesita, la multilateralidad a la hora de resolver los conflictos, una nueva modalidad de la doctrina de Kennedy cuando afirmaba que "no puede haber una solución estadounidense para cada problema mundial", fruto de su Estrategia de la paz, para impulsar relaciones armoniosas con el mundo entero.
Resulta indudable que el presidente Obama ha bebido en la fuente del presidente Kennedy, ha resucitado sus principios, y seguro que su intervención prevista mañana, 4 de junio, en El Cairo será manifestación de un compromiso inequívoco con la comunidad internacional para la resolución del conflicto palestino-israelí, proclamando aquello del "Solo no puedo". |
publicado a la(s) 19/06/2009 14:30 por Josep Robert Reig Miró
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actualizado el 19/06/2009 14:43
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30 empresas acudieron en 2008 a la mediación para resolver conflictos
L. G. G. - Valencia - 13/06/2009. El País
El número de asuntos que llegó a la Corte de Arbitraje y Mediación de Valencia se ha duplicado en un año: pasó de 15 en 2007, a una treintena en 2008. La causa, según indicó ayer el presidente de la Cámara de Comercio, Arturo Virosque, es la crisis económica.
El número de asuntos que llegó a la Corte de Arbitraje y Mediación de Valencia se ha duplicado en un año: pasó de 15 en 2007, a una treintena en 2008. La causa, según indicó ayer el presidente de la Cámara de Comercio, Arturo Virosque, es la crisis económica.
Virosque defendió que la institución de la Corte de Arbitraje y Mediación "debe activarse más" porque es un mecanismo de ayuda a que los procesos sean más rápidos y menos costosos para el empresario en un contexto de enorme dificultad.
Virosque recordó que la Cámara de Comercio tiene una dilatada historia vinculada al arbitraje, y que en la actualidad sigue desarrollando la mediación como vía alternativa para la resolución de conflictos empresariales.
Juan Luis de la Rúa, presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), también presente en acto de celebración de los 20 años de la Corte de Arbitraje, aseguró que se trata de una institución que "debe ser reforzada" porque tanto la mediación como el arbitraje "hacen mucha falta en este momento tan preocupante para la Administración de Justicia, con unos órganos judiciales tremendamente sobrecargados". Según De la Rúa, si se recurriera más al arbitraje o la mediación, antes de acudir al ámbito jurisdiccional, "se podrían descargar esos incrementos tan enormes de asuntos en el ámbito de la Administración de Justicia". El presidente del TSJ recordó que, en la actualidad, se está estudiando la modernización de la justicia para usar esta vía de la conciliación y dar un impulso para que "tenga una verdadera eficacia en relación con el número de asuntos tramitados".
Silvia Barona, presidenta de la Corte, indicó que el 40% de los conflictos que se plantean en los tribunales se podrían resolver por vías distintas, como con el arbitraje o la mediación. Aseguró que en la Corte ocurre y en menos de seis meses. |
publicado a la(s) 13/05/2009 10:49 por Josep Robert Reig Miró
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actualizado el 27/12/2009 04:15
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Denuncia que 2008 fue "el peor año" para la comunidad gitana porque se pasó "del olvido a la persecución", sobre todo en Italia
EFE - Madrid - 13/05/2009
La federación de asociaciones SOS Racismo ha alertado hoy de que la crisis económica y financiera está provocando un aumento del "racismo institucional" hacia los inmigrantes tanto en España como en el resto de la Unión Europea (UE). Así consta en el Informe Anual 2009 de esta organización presentado hoy. En el caso español, la portavoz de SOS Racismo, Begoña Sánchez, ha criticado durante la presentación del informe el plan de retorno de los inmigrantes a sus países de origen puesto en marcha por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, ya que "ha sido anunciado en un entorno de crisis y ha fomentado la vinculación de inmigración con crisis y la división de la sociedad en ciudadanos de primera y de segunda".
La reforma de la Ley de Extranjería es otro ejemplo, según SOS Racismo, "del endurecimiento del racismo institucional" porque "limita la reagrupación familiar, aumenta el periodo de internamiento de personas que no han cometido ningún delito y penaliza la solidaridad ciudadana", ha dicho Sánchez, que ha pedido la derogación de esta norma. Otro ejemplo "paradigmático" del progresivo "retroceso del respeto a los derechos humanos" es la directiva europea que "permite el internamiento de menores de edad".
Asimismo, "las actuaciones racistas de los miembros de las fuerzas de seguridad también pueden considerarse racismo institucional", según Sánchez, que ha denunciado un incremento de las denuncias de este tipo recibidas en las Oficinas de Información y Denuncias de SOS Racismo. Del total de las denuncias recibidas por SOS Racismo en toda España durante 2008, el 19% se referían a actuaciones de agentes de seguridad tanto del ámbito público como privado, mientras que durante 2007 el porcentaje de denuncias fue del 11%. No obstante, en este apartado, el informe valora positivamente la iniciativa de colocar cámaras en las comisarías catalanas y el código deontológico que han elaborado los Mossos d'Esquadra.
SOS Racismo ha alertado de que el racismo institucional fomenta el racismo social y ha augurado que, "si no hay un giro de las políticas orquestadas desde las estructuras institucionales, asistiremos en los próximos años a un aumento del racismo entre personas, entre vecinos, en las relaciones laborales, etcétera". El racismo social o entre personas supone el 50% de las quejas analizadas en toda España por SOS Racismo, que estudió 310 denuncias de este tipo durante 2008.
Este racismo social no afecta solamente a los inmigrantes, sino que también es especialmente grave en el caso de los gitanos. Muestra de ello son, según el informe, las manifestaciones ciudadanas en Galicia contra la entrega de pisos a gitanos que vivían en chabolas y la política hacia este colectivo del Ejecutivo del italiano Silvio Berlusconi. El documento considera preocupante que el 33% de los gitanos gallegos residan en infraviviendas y que el 50% de los españoles encuestados aseguren que "no sienten simpatía" por el pueblo gitano. La organización asegura que 2008 fue "el peor año" para la población gitana porque se pasó "del olvido a la persecución", especialmente en Italia.
La organización denuncia la política europea y española de "externalización de las fronteras" y el "refuerzo del control policial fronterizo" porque provocan "un aumento de las muertes y del drama humano". SOS Racismo recuerda que el año pasado murieron más de 900 personas y otras muchas otras desaparecieron en su intento de alcanzar las costas europeas.
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