|
1609
|
1630 (Tavernier)
|
1657
|
|
1739 (Bretez)
|
|
Al final de la sección introductoria a Le mystère, escribe Fulcanelli:
Au milieu de l’espace limité, d’une part,
par l’imposante basilique, et, de l’autre, par l’agglomération pittoresque
des petits hôtels garnis de flèches, d’épis, de girouettes, percés de
boutiques peintes aux poutrelles sculptées, aux enseignes burlesques, creusés
sur leurs angles de niches ornées de madones ou de saints, flanqués de tourelles,
d’échauguettes à poivrières, de bretèches, au milieu de cet espace,
disons-nous, se dressait une statue de pierre, haute et étroite, qui tenait
un livre d’une main et un serpent de
l’autre. Cette statue faisait corps avec une fontaine monumentale où se lisait ce
distique:
Qui
sitis, huc tendas : desunt si forte liquores,
Pergredere, aeternas diva
paravit aquas.
Toi
qui as soif, viens ici: Si par hasard les ondes manquent,
Par degré, la Déesse a préparé les eaux éternelles.
Le peuple l’appelait tantôt Monsieur
Legris, tantôt Vendeur de gris, Grand Jeûneur ou Jeûneur de Notre-Dame.
Bien des interprétations ont été données
sur ces expressions étranges, appliquées par le vulgaire à une image que les archéologues ne purent identifier.
La meilleure explication est celle
que nous en fournit Amédée de Ponthieu1, et elle nous
semble d’autant plus digne d’intérêt que l’auteur, qui n’était point
hermétiste, juge sans parti pris
et prononce sans idée préconçue:
«Devant ce temple, nous dit-il en parlant
de Notre-Dame, se dressait un monolithe sacré que le temps avait rendu
informe. Les anciens le nommaient
Phœbigène, fils d’Apollon; le peuple le nomma plus tard Maître Pierre,
voulant dire Pierre maîtresse, pierre
de pouvoir; il se nommait aussi messire Legris, alors que gris signifiait feu, et
particulièrement feu grisou, feu follet...
»Selon les uns, ces traits informes
rappelaient ceux d’Esculape, ou de Mercure, ou du dieu Terme;
selon d’autres, ceux d’Archambaud,
maire du Palais sous Clovis II, qui avait donné le fonds sus lequel
l’Hôtel-Dieu était bâti; d’autres y voyaient les traits de Guillaume de
Paris, qui l’avait érigé en même temps que le portail de Notre-Dame; l’abbé
Lebœuf y voit la figure de Jésus-Christ; d’autres, celle de sainte Geneviève,
patronne de Paris.
»Cette pierre fut enlevée en 1748, quand
on agrandit la place du Parvis-de-Notre-Dame.»
1
Amédée de Ponthieu, Légendes du Vieux Paris. Paris,
Bachelin-Deflorenne, 1867, p. 91*.
* No hemos podido consultar esta
obra, por consiguiente se ha de entender que nuestro comentario, en lo que a Ponthieu se refiere, no versa sobre el pasaje de la obra, sino sobre esta cita
en Le mystère, que podría estar
incompleta.
Los monumentos del Parvis de Notre-Dame de
Paris a los que Fulcanelli dio valor hermético son (1) la estatua o monolito y (2) la fuente.
1. La statua
ieiunatoris.
En
la exposición de Ponthieu no hay apenas nada original; si se puede decir que
emitió un juicio, fue al ofrecer sólo una de las interpretaciones que se manejaban
en la época. No vemos cómo, en esas circunstancias, se puede afirmar que su explicación
era imparcial; vemos menos aún que, analizadas las fuentes a las que
recurrió, su explicación tuviera nada que ver con el hermetismo.
Pensamos que la razón por la que
Fulcanelli consideró tan ecuánime y acertada la explicación de Ponthieu, reside
en los tres aspectos siguientes:
a) Identificación de la estatua con Phoebigna.
b) Que Maître Pierre, significaba piedra
de poder o piedra maestra.
c) Que gris
significaba fuego.
1.1 Identificación.
H. Sauval (1623-1676) señaló en Histoire et recherches des antiquités de
la ville de Paris, t. 3 (1724) el interés de los chercheurs de Pierre Philosophale por los jeroglíficos de
Notre-Dame, interés que extendieron a la estatua del Parvis.
Ils [les Hermétiques] assurent que c'est lui [Guillaume de Paris] qui a fait ériger à l'entrée du
Parvis tout devant l'Hotel-Dieu, cette Statue longue & malfaite qu'on y
voit avec des serpens à ses pieds; mais ils ne savent pas si c'est sa figure
ou celle de Mercure. Car comme anciennement les Ecoles publiques se tenoient
au Parvis, d'ailleurs que le Parvis est une place, & que cette figure est
placée dans un carrefour, les savans tiennent que c'est un Mercure ou Therme
dressé là exprès à l'imitation des Anciens qui en mettoient dans tous les
carrefours, dans les Places publiques & près de leurs Ecoles.
Los eruditos del siglo XVII que se empeñaron
en especular –seguramente en cenáculos- sobre el origen de maistre Pierre
dirigieron su mirada a épocas romanas, bien un herma, como expone aquí Sauval,
bien el que sería el candidato más citado, el Phoebigena, término poético
clásico para designar al hijo de Febo-Apolo, Asclepio-Esculapio (Ἀσκληπιός-Aesculapius),
el semidiós de la medicina. Este nombre le fue dado, en la descripción más
antigua que se conserva de la estatua del Parvis, por Rodolphus Botereus (Raoul
Boutrays), en un poema titulado Lutetia (1611), donde glosa en latín, en
tono épico, las maravillas de París.
Gracias a Virgilio es bien conocido el
desastre de Troya y cómo una parte de los supervivientes, reliquiae Danaum, emprendieron, fata
sequentes, un periplo, a lo largo del Mediterráneo mitológico, en busca del
lugar asignado donde fundar una nueva Troya. Quizás se sepa menos que, según
Botereus, otro grupo de troyanos, guiados por Franco, inclitus sanguis, hijo de Héctor, custodio así mismo de los
penates, estaba también destinado a fundar otra ciudad no menos inmortal que
Roma.
|
|
Orbe pererrato Priameia regna decusque
ardens
Dardanium, Troia instaurare recenti,
natali Symôonte
procul, Xantoque relictis,
reliquias
Danaum, & raptos ex igne penates
Francus ad
externos coelo tulit auspice Celtas.
|
|
Abandonados lejos el natal Simunte y el
Janto1, recorrido el orbe, para establecerlos en una Troya
reciente, los reinos de Príamo y el ardiente orgullo de los dánaos2,
Franco, llevó con los auspicios del cielo a los dánaos sobrevivientes y los
penates raptados del fuego hasta los lejanos celtas.
|
|
1. Los dos ríos de Troya.
2. Priameia
regna y decus Dardanium son
calificativos dedicados a Franco: él, solo, representa lo más genuino de la
descendencia de Príamo y es el más arrojado de los troyanos.
Venus, miserata
exitium et laborem Danaum, alternaba sus apariciones a Eneas con las de
Franco.
|
|
Vix strage erepto
& flammis, Sigaeia circum
littora oberranti Franco, dum mente reuoluit
quae maria & terras, & quae extera regna quaerat,
astitit & roseo Dea sic fata
Idalis ore:
“Dulce caput, mea cura, meus France, inclyte sanguis,
ecquid te ignauo luctu & cura angis inerte?
Proijce degeneres fletus, muliebre leuamen.
Non lachrymis rediuiua manent te Pergama, verum
regna noua, & muros instaurare recentis,
aggredere, auspicibus reparare incendia Diuis.
Pro Xanto & Simôonte fluet tibi
Sequana, tellus
Celtica,
pro Phrygia manet & natalibus aruis.”
|
Apenas arrancado Franco de la destrucción
y las llamas, errando por las costas sigeas, mientras en su mente revuelve
qué mares y tierras, qué reinos extraños busque, se le presentó la diosa Idalis y le habló
así con boca rosada: “Dulce cabeza, preocupación mía, Franco mío, sangre
ilustre, ¿te angustias en el indolente duelo y la preocupación inactiva?
Arroja los indignos llantos, alivio mujeril. Por tus lágrimas no te
aguardará, revivida, Pérgamo. Dirígete, al contrario, a fundar nuevos reinos
y muros recientes, a reparar los incendios, bajo auspicios divinos. En lugar del Janto y del Simunte fluirá par
ti el Sena, una tierra céltica te aguarda en lugar de Frigia y los campos
natales.”
|
|
Así pues, llegados a la insula quae nunc Diuae virginis dicitur,
paruam urbem statuunt, maiorem deinde futuram
Tras explicar cómo se construyó en ese lugar, primero
una cripta, luego la iglesia
saxorum ingenti nunc mole, minaxque gemellis
turribus in caelum, Regina vbi Caelica mater
Virgo Dei colitur, centum fumantibus aris.
pasa a describir la ciudad,
empezando por la catedral, luego la estatua del Parvis.
|
|
Ad septum defixa ingens lapide extat adeso
immanis statua, atque aeui fragmenta
prioris,
longo scabra situ, tot brumas passa, tot
aestus.
Saxum ingens (quale est confinibus aequa
vetustas
limitem agris lites prohiberet vt ipsa
futuras,
quod tellure ima, fixum immotum locauit),
reliquiae veterum statua illa, referre
videtur
Phoebigenam, libros fert dextera,
comprimit angues
pes*
geminos, quale Nili praedantur in vndis,
implicitos spiris circum & sinuamine multo.
Talis erat sculptus priscis Epidaurius annis,
et veteri in saxo, nunc talem agnoscimus illum
Eiectum templo, quem damnauere pruinis,
solibus & rapidis & aperti fornice caeli
christicolae, insani forte in conuicia* cultus.
Ille, lacer truncusque, mouet ludibria vulgo
semirutus, nasoque hebeti, genibusque retusis.
Librorum titulos viscosa pulte tenaces
ille habet, expositis hastae & programmata villis.
|
Fijada al vallado, carcomida la piedra,
hay una enorme y bárbara estatua, fragmento de una época anterior, sucia por
su larga estancia, habiendo sufrido tantas brumas, tantos calores. Roca
enorme (cual es la de las lindes, que la justa antigüedad colocó, como límite
de los campos para evitar futuras riñas, fija e inamovible en la profunda
tierra), reliquia de los antiguos,
aquella estatua parece representar al Febígena: la diestra lleva libros, un
pie aplasta dos serpientes, cual las que saquean en las ondas del Nilo,
imbricadas alrededor en espiras y múltiples sinuosidades. Tal había sido
esculpido el Epidauro en años antiguos, y en la antigua piedra tal lo
conocemos ahora, expulsado del templo, al cual los cristícolas condenaron a las escarchas, y a
los soles abrasadores, en la bóveda del cielo abierto, como reproche, quizás,
del culto insano. Él, lacerado y mutilado, mueve a las burlas al vulgo,
medio roto, con la nariz roma y las rodillas embotadas. Los
títulos de los libros, adheridos con gacha viscosa, sostiene él, y los anuncios de villas
expuestas a subasta.
|
|
Descrita así,
la estatua difícilmente se correspondería con Asclepio, ya que se lo
representaba con sólo una serpiente enrollada en el báculo. Los libros no
fueron de uso entre griegos ni romanos; tampoco era habitual que se lo
representara con rollos.
|
Estatuas de Asclepio en el Pergamon Museum
|
Esta identificación de Boutrays fue
recogida por algunos historiadores de París. Ya el mismo año por J. du Breul, Le
théatre des antiquitez de Paris (1612), quien tras citar a Boutrays
añade que su situación exacta era deuant
de l'Hôtel-Dieu, au bout de la ceinture* du Paruis.
* La plaza
original era más bien pequeña, no se correspondía con el ancho de la fachada
y su nivel era más bajo que el de las calles adyecentes. En el siglo XVI fue
delimitada en la parte norte y oeste con un parapeto llamado ceinture.
Le Maire, en Paris ancien et nouveau, t. 3 (1685; pág. 137, reimpr. con la
misma paginación en 1689), modificó la descripción de Boutrays para que
coincidera mejor con la iconografía clásica de Asclepio, y dio su nombre
verdaderamente popular:
Cette Statuë tient un Livre d'une main &
de l'autre un Baston entouré d'un Serpent, que les Medecins donnoient en effet à Esculape
[...] Les gens grossiers que ne savent pas la Fable, ni ce que cette Statuë
peut signifier, la nomment Maistre
Pierre le Jeûneur.
Ese mismo año G. Brice publicó en dos tomos una guía de
París titulada Description nouvelle de
ce qu'il y a de plus remarquable dans la ville de Paris (1685) a la que
siguieron ocho ediciones siempre con aumentos, hasta la de 1725 en cuatro
tomos y una novena edición póstuma en 1752. Para la estatua del Parvis
tenemos tres descripciones: la primera ofrece sólo la identificación con
Esculapio; en la segunda* hay dos descripciones: la nueva, que consideró más
probable, concuerda con la iconografía de Jesucristo; en la edición póstuma
se dio únicamente la identificación con Jesucristo.
* Desconocemos en qué edición se cambió a
esta redacción; nosotros la leemos en la octava de 1725; en la quinta de 1706 aún no estaba
cambiada.
1685. On voit
vis-à-vis la principale porte [de l'Hôtel-Dieu] à l'entrée du Parvis de Nôtre-Dame, una grande Statuë de pierre fort
haute, qui represente un homme tenant une boëte à sa main, & une Serpent
à côté de lui. On croit que c'est la Statuë d'Esculape, Dieu des Medecins,
que l'on presume avoir eu quelque Temple en cét endroit.
1725. A l'entrée du
parvis de Nôtre Dame, vis-à-vis de la principale porte de l'Hôtel-Dieu, on
voit une statue de pierre fort haute, qui represente un homme, une boëte à la
main & un serpent à côté de lui. Cette figure, plus grande que nature,
est d'un dessein grossier, & n'est remarcable par aucune chose que parce
qu'elle paroît fort ancienne.
Quelques antiquaires se sont imaginez
que c'étoit la figure d'Esculape, Dieu
de la medecine à qui on rendoit quelque culte à cet endroit, ou aux environs;
& les monumens trouvez en creusant sous le choeur de Nôtre Dame, dont on
a parlé, ne manqueront pas de fournir
quelque matieres de raisonnement sur ce sujet ; cependant d'autres curieux,
moins prévenus d'antiquité, après avoir soignoisement examiné cette figure,
ont cru avoir trouvé qu'elle representoit Nôtre Seigneur, un livre dans une
main & une boëte dans l'autre, avec les quatre animaux d'Ezequiel à ses
piés, le tout fort gâté par les années & qui tient des siecles les plus
ignorans.
1752. A l'entrée du
parvis de Nôtre Dame, vis-à-vis de la principale porte de l'Hôtel-Dieu, on voyoit
il y a quelques années une statue de pierre fort haute, qui representoit un
homme, une boëte à la main & un serpent à côté de lui. Cette figure, plus
grande que nature, & d'un dessein grossier, étoit mutilée en plusieurs
endroits & n'était remarcable que par son ancienneté.
Quelques antiquaires se sont
imaginez que c'étoit la figure
d'Esculape, Dieu de la medecine à qui on rendoit quelque culte à cet endroit,
ou aux environs; mais il est plus vrai-semblable qu'elle represente J. C.
ayant à ses pieds les quatre animaux désignés par Ezequiel.
G. Brice, Nouvelle description de la ville de
Paris, t. 4 (1725)
Moreau de Mautour, en unas Observations critiques et historiques sur
quelques singularitez de la ville de Paris, comunicadas en 1717 a la Académie Royale des inscriptions et
belles-lettres y publicadas por P. Desmolets en Continuation des Mémoires de littérature et d'histoire. t. 5,
part. 1 (1749), argumentó que la descripción dada por Botereus tenía varios
errores y criticaba la identificación con Esculapio.
Il outre même esa description, quand il dit, libros fert dextera, comprimit angues pes geminos, lorsqu'on voit que c'est la main gauche que tient un
seul livre, & qu'il n'y a point sous les pieds ces serpents monstrueux
qu'il compare à deux du Nil, mais un aigle, & aux deux côtez de la grande
pierre à laquelle la figure est jointe & adosée, un lion & une espece
de dragon.
Luego dio su versión.
Según explicó, el rey Childebert
ordonna para un Edit solemnel en 554
l'entière destruction de tout ce qu'il restoit de Temples, de Statües,
d'Autels & autres marques du Paganisme, & dans Paris & dans le
Royaume. Ainsi quelle apparence que depuis ce tems, en l'an 660, lors de
l'établisement de l'Hôtel-Dieu par S. Landry, ou dans tems même postérieurs,
ont eût permis d'élever à l'opposite d'un lieu saint, une figure prophane
d'Esculape, parce que les Payens le reconnoissoient pour le Dieu de la
Medecine et la Divinité tutelaire des malades. L'on voit que rien n'est plus
éloigné de la vérité qu'une semblable opinion, à laquelle le vulgaire s'est
attaché. [...]
Je prétens qu'elle représente un ancien Maire du Palais de nos Rois de
la premiere race dans le septiéme siécle [...]. Il est nommé Erchenaldus,
Erchonoaldus, Erchanoaldus, & par nos Historiens François Erchinoald
& Erchambaud. On me dira, d'abord, qu'en voulant détruire une chymere,
j'en veux établir une autre.
Este
Erchambaud cedió a la Eglise de Paris
la capilla, el palacio y varios terrenos donde después se construyó
l'Hôtel-Dieu, razón que indujo a Mautour a pensar que la estatua podría ser
un homenaje a su memoria. Además del libro y los animales mencionados, la
estatua tenía vestidura larga y amplia, barba larga y era de una altura
considerable.
Cette masse de pierre, qui compose ensemble & la figure en relief,
& une espece de colomne quarrée, à laquelle elle est adossée, le tout ayant
douze pieds de hauteur du rez de chaussée, & plus de deux pieds de
diametre ou de largeur*.
* Unos 3,8 m.
de altura y de 60 cm. de ancho.
J. B. M. Jaillot, Recherches critiques historiques et topographiques sur la ville de
Paris, t. 1 (1775), admitió como bastante verosímil la identificación con J. C., pero no le
pareció del todo convincente.
Une opinion quei paroît assez
vraisemblable est celle de l'Abbé Lebeuf, qui croît que cette figure étoit
celle de Jésus-Christ [...]. Je ne hazarde qu'en passant une autre
conjecture. Cette figure, ne représentoit-elle pas Sainte Géneviève? le
visage étant sans barbe & ne portoit pas les traits d'un homme : les
restes d'un cierge qu'elle tenoit d'une main et un livre de l'autre, son les atributs qu'on lui donne ordinairemente ; le
serpent, symbole de la santé, en est une autre.
La identificación que prevalece
actualmente es la de Jesucristo. Según Brice en 1725 ya alguien había
propuesto esta identificación. Posiblemente el autor fuera Lebeuf y se
divulgó oralmente. Pero fue en 1748, al ser destruida, cuando Lebeuf dio una
comunicación a la Académie Royale des
inscriptions et belles-lettres en la que expuso esta identificación. La Histoire de dicha Academia, tomo 21
(1754), p. 183, dio un estracto de esa comunicación: Tras comparar las
dimensiones y los motivos escultóricos similares de la estatua con el
parteluz de la puerta central de Notre-Dame, Lebeuf concluyó que representaba
a Jesuscristo y que debió ser el parteluz del portal de alguna iglesia
antigua del entorno del Parvis, demolida o remodelada. Lebeuf hizo un
comentario breve en Histoire de la
ville et de toute la diocèse de Paris, t. 1 (1754).
J'ai toujours regardé comme détachée d'un
des portiques de l'ancienne Cathédrale de Paris, la statue qu'on a vû plantée
debout, en face du Portail de l'Hôtel-Dieu jusqu'à l'an 1748. Son exposition
à l'injure de l'air l'ayant fort défigurée, on avoit de la peine à y reconnoître
Jésu-Christ tenant le Livre de l'Evangile, et enté sur l'ancienne Loi figurée
par Aaron ou David qui lui servoit de soubassement.
A. Erlande-Brandenburg dio su
opinión en 1974 ("Nouvelles remarques sur le portail central de
Notre-Dame de Paris", en Bulletin
monumental, 132-4, p. 292), luego en 1975, que coincide con la de Lebeuf,
excepto que para él sería un parteluz de principios del siglo XII destinado
al portal central de la catedral, pero luego desechado.
Il existait sur le parvis
Notre-Dame une statue appelée populairement "le Jeuneur" ou
"Monsieur le Gris", qui disparut en 1748, en qui l'abbé Lebeuf
avait reconnu un Christ. Les dessins
qui en sont conservés (Arch. nat. S1B et Cabinet des Estampes du musée Carnavalet, Topo 77-C) confirment
singulièrement l'opinion du savant historien : on distingue en effet dans
cette statue mutilée un Christ tenant le Livre d'une main et bénissant de
l'autre.
Cette
sculpture s'appuie en outre à un trumeau
dont on aperçoit sur l'un des deux dessins la tranche moulurée. Malgré la médiocrité de ces documents iconographiques, on reconnaît que
le style de la sculpture est celui de la statue du musée Carnavalet,
provenant d'un des piédroits de ce même portail. On a pu en conclure que Je « Jeuneur » ou
«Monsieur le Gris )) était le tr umeau initialement prévu pour le portail central,
qui fut écarté au moment du montage de ce portail pour une raison qui nous
échappe.
De las imágenes referenciadas
por Erlande-Brandenburg, las de los Archives Nationales, S1B, están
publicadas en H.-M. Fay et P. Jarry, "Le Grand Jeûneur et les échoppes
du parvis Notre-Dame", Bulletin de
la Société de l'histoire de Paris et de l'Île-de-France, 57 (1930). La
primera es un proyecto de la échoppe construida entre la estatua y la fuente
hacia 1661.
El segundo
dibujo fue considerado por Fay & Jarry otro proyecto de la misma tienda,
pero según Erlande-Brandenburg ("Nouvelles remarques", art. cit.)
fue un proyecto de 1748 para una nueva fuente con la estatua adosada.
El dibujo del
Musée Carnavalet, Cabinet des Estampes 77-C, publicado por Erlande-Brandenburg,
no mejora la precisión de los anteriores.
La imagen del parteluz del portal del
Juicio, que sirvió al abate Lebeuf como referencia comparativa en su
identificación del Jeuneur, fue publicada por Lassus y Viollet-le-duc, Projet de restauration de Notre-Dame de
Paris (1843).
Ninguna de las
descripciones anteriores dice, como hace Fulcanelli, que la estatua tenía una
serpiente en la mano. Tampoco faisait
corp con la fuente, aunque este error sí se encuentra en algún autor poco
cuidadoso del XIX.
|
(continúa)
Leer o descargar completo en pdf
|