BUENAS PRACTICAS

Durante las jornadas de Cultivo ecológico del olivar, se han tratado algunos aspectos de interés, que podemos resumir en este decálogo de buenas prácticas.

Decálogo de buenas prácticas en el cultivo del olivar:

1.      Reducir todo lo posible el laboreo. Se recomienda tender a eliminarlo. El laboreo rompe las raíces superficiales, con lo que se aprovechan menos los nutrientes. Si es necesario arar, hacerlo de forma superficial y siempre en dirección contraria a la pendiente.

2.      Triturar los restos de la poda (ramón, varetas y ramas) en el olivar, y dejarlos extendidos en el suelo. Aporta materia orgánica, frena la erosión, favorece la entrada del agua en el suelo y evita las pérdidas de agua por evaporación. No dejar estos restos, en ningún caso, sin triturar, ya que se extendería el barrenillo.

3.   En el caso de que se opte por quemar los restos de poda, se recomienda extender las cenizas por el suelo.   

4.   No dejar los suelos desnudos: esto conlleva pérdida de suelo por erosión. Además, conlleva fuertes pérdidas de agua por evaporación (el suelo se seca). Además, perdemos todos los beneficios que nos proporciona la cubierta vegetal.

5.      Añadir materia orgánica al suelo: estiércol, restos de poda. Una materia orgánica óptima es la que resulta de fermentar el alperujo (residuo mezcla de alpechín y orujo), que ha empezado a usarse en Andalucía. El alperujo contiene todos los nutrientes que necesita el olivar.

6.      Usar cubiertas vegetales. Las cubiertas vegetales protegen el suelo de la erosión. Puede utilizarse la cubierta espontánea, simplemente dejando la hierba que crece en el olivar. Es importante eliminarla  en primavera (segando o introduciendo ganado), para que no quite agua al olivo.

7.      Otro tipo de cubiertas son las cubiertas sembradas, normalmente de cereales (avena, cebada) y leguminosas (veza, albejón). Estos sirven también como abono verde. También las debemos eliminarlas antes de que llegue el verano.

8.      Mantener plantas que sirvan de refugio a los enemigos naturales de las plagas. Cuantas más plantas diferentes tengamos, a más depredadores de plagas podrán albergar. Debemos mantener toda la vegetación espontánea que rodea la finca.

9.      No usar productos insecticidas (ni siquiera los biológicos) a no ser que no quede otro remedio. Cuando usamos un insecticida, matamos todos los insectos, incluidos los depredadores de plagas. Se produce un desequilibrio que suele conllevar a más plagas. Cuando no nos quede más remedio, utilizaremos el producto adecuado con mucha precaución.

10.   Favorecer la instalación de micorrizas: evitando el laboreo y el empleo de productos químicos. En plantaciones nuevas, se pueden inocular micorrizas.



Subpáginas (1): CUBIERTAS VEGETALES
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Nuria Blazquez,
21/11/2008 04:48