1- Naranja como el amanecer

Había una vez un pequeño octopus naranja que vivía en aguas muy lejanas del nordeste australiano.
El pequeño octopus se llamaba Octavio y había nacido en la cueva más hermosa del coral. Sólo en aquella cueva podían nacer octopus color naranja. Y eso sucedía porque un viejo coral rojo que vivía en la entrada de la cueva, dejaba pasar los rayos dorados del sol del amanecer. Esos rayos de sol que pasaban a través de el viejo coral, teñían el agua y las paredes de la cueva de color naranja. Como todos sabemos, los octopus son los seres que mejor conocen el arte de copiar. Así fue que nuestro amigo pintó en su piel el primer y más hermoso color que vio al nacer.


Dibujo hecho por Tomás (8 años).