La única que podría saber acerca de la ballena era la vieja tortuga.
Ella había vivido muchas vidas, conocía a todos los habitantes del mar
y de la tierra. Tenía grabado en su caparazón el árbol genealógico de
su familia, y sus antepasados la vinculaban con Marco Polo. Ustedes se
preguntarán cómo puede ser que una tortuga esté emparentada con Marco
Polo! Nosotros también. Lo cierto es que su antiquísima caparazón tenía
ese nombre grabado y el autógrafo, y eso era señal de lo vieja que era.
Dibujo de Octavio y la Tortuga, hecho por María (7años), sobrina de Toti Ya
se había hecho de noche cuando Octavio se dirigía hacía la casa de la
tortuga. Llevaba la medalla colgada y todavía temblaba un poco por los
nervios de haberse encontrado con el tiburón. Le falta un rato para
llegar cuando empezó a sentir que alguien lo perseguía. Octavio sintió
un ruido y se dio vuelta para ver quién estaba ahí. No vio nada. Pero
aun tenía el presentimiento que algo estaba por suceder, sentía en la
nuca el calor característico que sienten las personas cuando alguien
las mira. De pronto escuchó una suave y dulce voz que lo llama por su
nombre. Era la vos más hermosa que jamás había escuchado. Trató de
identificar de dónde venía, miró hacia un lado y el otro, pero nada.
Estaba un poco asustado porque esa voz era desconocida, y a veces uno
le teme a lo desconocido.
-
♪ ♫ Octavio, amiguito del coral ♫ ♪ Un destello de luna hace brillar tu corazón ♪ ♫ Cantaba la suave y dulce voz desconocida.
Octavio respondió:
-
Lo que brilla no es mi corazón, sino la medalla que me dio el tiburón para la ...Antes
de terminar su oración Octavio vio una pequeña criatura
verde-amarillento dar saltitos frente a él. Era el ser más hermoso que
había visto en su vida. Tenía ojos redondos que pestañeaban al son de
la música que de sus pequeños labios en forma de trompetita salía. No
tenía aspecto de pez, más bien parecía un personaje de la mitología
marina.
-
Vos quién sos? Pregunto Octavio maravillado de ver tanta belleza.
-
Soy una hipocampo. Respondió el pequeño ser.
-
Ah,
escuché hablar de ustedes, pero nunca los había visto por acá. Mi
abuela la tortuga me contó que ustedes siempre andan de a pares, es
cierto?
- Es cierto. Respondió la hipocampo.
-
Y tu pareja dónde está?- Detrás tuyo, apuntándote con su estrellita de mar ninja. Esto es un asalto, manos arriba! Grito con una furiosa y finita voz la hipocampo.
Lo
único que le faltaba esa noche a Octavio era que lo asalten. Menos que
menos que le roben aquella medalla que el tiburón le había encomendado
para la ballena. Igual por las dudas levantó las ocho manos. La
hipocampo dijo:
- La medalla.
- La medalla qué. Preguntó un poco enojado Octavio.
- Que me des la medalla pulpo.
- Perdón??? Me llamaste: P U L P O ???
- Sí, dale, dame la medalla que si no te morís.
-
Mirá, te explico una cosa, yo soy un octopus naraja del coral y me
llamo Octavio. Además, si me querés robar, primero aprendé a formular
una oración. Porque eso de "la medalla" a secas no quiere decir nada.
- Qué te hacés el intelectual si sos un pulpo cualunque. No te conoce nadie. La medalla pibe.-
Mirá, mamarracho marino mitad caballo mitad saca corcho, a mi me
conocen todos mis amigos y con eso me alcanza. Además mi tío Manotas
triunfó en la pantalla grande y si quisiera yo también podría hacerme
famoso. Pero no quiero.Para
ese entonces, el robo había mutado a discusión de conventillo. La
hipocampo de la dulce voz gritaba como una vieja chillona y Octavio
estaba casi rojo de furia. La hipocampo hizo un gesto con la cabeza a
su pareja, que estaba detrás de Octavio, para que le tire la estrellita
de mar ninja. La pareja de la hipocampo dijo:
- Estrellita, a él!
El hipocampo no tiene manos, así que no podía tirar la estrellita,
tenía que darle la orden de tirarse. Y una estrellita de mar ninja
vestida de negro y con pasamontañas salío de las sombras hacía Octavio
gritando
"maremoto! maremoto!".
Nadie
entendía bien a las estrellitas de mar, menos a esa que era ninja. Lo
cierto es que justo cuando la estrellita iba a clavarse en la naranja
piel de nuestro amigo, una enorme masa saltó para salvarlo. Era la
vieja tortuga. La estrellita chocó con la caparazón y perdió el
conocimiento, cayó desmayada en la arena. Los hipocampos huyeron dando
pequeños saltitos verde-amarillentos.
Dibujo de los hipocampos, la estrellita, la Tortuga y Octavio hecho por Tomás (8años). Sobrino de Toti-
Parece
que hoy es tu día de suerte Octavio. Estos hipocampos son los corsarios
del coral. Están a la pesca de tesoros que luego usan para comerciar
con humanos. Eso que llevas colgado vale mucho y podría asegurarles
unas buenas vacaciones a estos seres.
- Y vos cómo sabías que yo estaba por acá? Preguntó Octavio.
-
No, no sabía, justo salí a hacer pis y escuché la discusión que tenías
con la hipocampo, cuando me acerqué y vi lo que pasaba, no dudé en
intervenir. Por eso te digo que hoy es tu día de suerte. Creo que es
mejor que escondas esa medalla porque que te va a traer más problemas
que buenos momentos. Quién te la dio?- El tiburón blanco. Por eso iba a buscarte, para que me expliques algunas cosas que no entiendo.- TIBURÓN BLANCO EL GRAN?!?!?
La vieja tortuga estana anonadada. Octavio se alegró porque vio que a
pesar de su vejez todavía había cosas que la sorprendían.
- Sí, me perdonó la vida a cambio de un favor. Que le entregue esta medalla a la ballena.
- Ay mi'hijo, te hubiera comido!- No digas!!! Tan mala es esa ballena?
- La ballena es lo de menos, el problema es llegar hasta ella.Continuará...