Zia Callahan - Perfil 


 

Curso: 4º Hufflepuff
Edad:     15
Sexo:     Femenino

 

  • Descripción Física:     

Físico: Es una joven de contextura delgada (45kg), bastante baja para su edad (con dificultad, llegando a poco menos de metro y medio de estatura) y, a pesar de su edad, no tiene curvas de vértigo como las demás chicas con las que comparte habitación. Apenas unas delicadas formas, perceptibles pero tenues, aparecen en ella. Tiene una apariencia de niña.
 
De tez blanca, ya que rehuye al sol cobijandose bajo las sombras ante la menor aparicion de este. Muchas personas consideran esa "costumbre" como una manera de exhibir su condición de "aria", como le dijeron uno de sus detractores en la antigua escuela; tan sólo rehuía por el simple hecho de que nunca tomaba un color normal de bronceado, tornándose en un rosado camarón acompañado de un salpullido grande. Nariz de tamaño normal y rostro pequeño, boca pequeña y mejillas carentes de color.
 
Si bien ella no se veía demasiado agraciada, el resto de los mortales podían decir... exactamente lo mismo. No tenía nada "raro" o "especial", que hiciese que un chico diese la vuelta para verla nuevamente. Se podría decir que su "belleza" radicaba en lo que podían percibir los demás en ella, la calidez bajo esa capa distante, y demás; detalles que se podrían percibir en posteriores miradas.
 
Cabello: Es largo, a media espalda, algo enmarañado por lo que suele llevarlo atado con una cola alta, una trenza, un moño y salvo honrosas excepciones (y pociones alisadoras) suelto. Es de color negro naturalmente pero , al no gustarle este color, ya que lo encuentra muy común, suele teñirselo con pociones que ella misma hace de cualquier tono de rojo (medio naranja, rojo intenso, decolorado, etc). Ahora esta rojo cereza.
 
Ojos: Son de color miel, bastante claros, con forma de avellana bastante particular. Tiene pestañas negras, abundantes, y una que otra fina arruga alrededor de ellos.
 
Acessorios: Más que un accesorio, sus lentes de aumento son algo casi vital para ella, el cual evita no convertirse en una alformbra humana y permanecer en los suelos. Son de pasta negra, con montura algo gruesa, así, pero le quedan bien y le agrada usarlos. Casi esta acostumbrada a ellos, y simplemente se los coloca antes de levantarse. Tienen un aumento importante; cuando esta sin ellos, sólo puede ver algunas sombras y figuras con líneas no muy definidas.
 
Usa unos aros de fantasía plateados en las orejas, los cuales son algo grandes, pero a ella le agradan. Asimismo, usa bastantes abalorios de materiales varios, y anillos de distintos colores, lo cual le da una apariencia de gitana única, con la cual se siente identificada.
 
Uniforme:
Suele llevarlo a su manera, al igual que usaba el de Salem: recortando las faldas al minimo prudente y con zapatillas o botas en lugar de los zapatos reglamentarios. Desaliñada, mejor dicho; nunca le gustó llevar la corbata ajustada o la camisa dentro de la falda. Eso siempre le trae problemas, aunque realmente no le interesa demasiado.
 
Vestimenta: Normalmente, suele vestirse únicamente de color negro, marrón o verde olivo: los tres únicos colores que le gustan. Sea inverno o verano, usa faldas de cualquier largo, dependiendo al frio que haga; con lo demás, usa sweeters largos y bufandas en invierno, o ropa ligera con calor, aunque en esa época del año, no sale sin sombrero.


  • Personalidad:    

 Su nana la educó con serios modales y principios del mismo tipo; eso causa que, así esté de algún humor en especial, siempre tratará de ser amable, cordial y educada con las personas. Si bien algunas veces eso no le es posible. Es un poco rebelde, si, pero eso no quita que trate a las personas como si fueran cualquier cosa, aunque su carácter es ciertamente dificil y poco definido.
 
Analítica, queriendo siempre encontrarle una razón a cada cosa que siente/piensa o la impresion que la da o dan las demas personas.... Si es que recién conoce a una persona, suele ser reservada, distante y hasta despectiva (dependiendo de las circunstancias), sin hablar demasiadas cosas de ella misma, que se pudiesen ver como comprometedoras. Por los sucesos que ocurrieron en su escuela primaria con respecto a su condición de bruja, los niños reuían de ella por lo que no tuvo muchos amigos y, ahora, le cuesta conseguirlos más aún. Suele intentarlo siempre, hablandole a personas que recién conoce o intentando conocerlas; a veces siente que toma distancias invisibles de ellas, hablando únicamente lo necesario. Cuando ya tiene una relación con alguien o se siente cómoda, puede ser muy abierta. Tiene sonrisa fácil, si bien detrás de ella se esconde demasiados demonios.
 
Al ver a alguien en problemas, suele ayudarlo, sólo si eso no le acarrea problemas. "No puedo salvar pellejos, si no estoy salvada yo", dice, lo cual demuestra un poco de lo que usualmente seria una chica Slytherin. Eso mismo, aún le causa bastante idea, el porque fue elegida para Hufflepuff. Suele escapar de cualquier problema que se sale de su control, y es que siempre desea tener una sitaución controlada, dentro de sus parámetros. Eso le da un poco más de normalidad y dominio a su inestable vida.
 
Es una chica solitaria... Creció de esa manera, sigue estándolo, más eso no quiere decir que se haya acostumbrado: no le gusta sentirse desolada, por lo que tiende a apegarse mucho a las personas que aprecia y que la aprecian. Así es con su nana y así fue con Jonathan, una búsqueda constante de cariño no brindado en el pasado.
 
Aunque no le hace mucho caso en demasiadas oportunidades, suele tener presente lo que le indica su propia conciencia, a quien considera una separación de ella misma y que por obvias razones la conoce más que cualquiera.

 

  • Familia:    

Los Callahan, la ilustre familia Callahan, se sostienen en amplias bases en la Sociedad Londinense. Sus orgullosos miembros pertenecen a los circulos más importantes de sus respectivas áreas profesionales, convirtiéndose así en amigos más que cercanos de las grandes e históricas familias de Inglaterra. Las artes, política, comercio... No hay ningún área en donde un Callahan no este presente, intentando pisar a alguien con el peso de su parentela.
 
Se dividen en cuatro ramas, las cuales se desprenden de cuatro de los hijos de Gullien Callahan, un excéntrico personaje fallecido hace poco menos de quince años, el abuelo de Zia, el cual ella no recuerda en lo absoluto. Mary Katherine, Julien, Mongomery y Robert son los responsables de cada una de esas partes de la familia, con sus respectivos herederos, siendo la cabeza y dirigente fundamental de todos ellos el último, quien es el mayor de los cuatro hermanos.
 
Zia es la hija única del madrimonio Robert/Yiza, además de ser la primera bruja/mago en la historia de la familia. Ella, no obstante, duda que eso sea cierto, dadas las repentinas desapariciones de muchos de sus familiares, los cuales eran asiduos de las fiestas, para luego desaparecer totalmente. Más sabiendo los pensamientos que tenían sus tíos y padres acerca de la verguenza familiar, tampoco descartaba la posibilidad de que únicamente esas personas hubiesen caido en desgracia.
 
[ º ] Robert Callahan: Padre de Zia, es un arquitecto, dueño de un prestigiado estudio que funciona en diversas partes del mundo, encargados de los proyectos más importantes y exigentes del mercado. De apariencia hostil, visible barba y unos ojos un tanto tenebrosos, es el genio creador de gran parte de la fortuna con la que cuenta en esos momentos su familia, producto de mucho de sus trabajos. Para él, el honor es algo más importante que la vida; quien lo pierde, simplemente se convierte en nada, al punto que es mejor perecer. Aquellas enseñanzas se implantaron en él gracias a su madre, una mujer que murió cuando él tenía quince años y cuyas palabras han quedado profundamente clavadas en su alma. Por esa razón, hace lo posible e imposible para cuidar su buen nombre, y sobre todo el honor de toda la familia, de la cual se siente totalmente responsable.
 
La llegada de Zia al mundo llegó para él como una bendición, alguien que seguiría sus pasos, más el trabajo comenzó a alejarlo de ella, hasta finalmente llegar al punto en que directamente ni la conoce. Al saber la verdad acerca de su hija, fue el primero que se negó a que ella fuera a Hogwarts, 'con el grupo de anormales', cuando el miembro del Ministerio de Magia se presentó en su casa. Más, ante la advertencia del mago de que la joven pasaría diversas demostraciones inconsientes de su poder mágico, Robert enmudeció; no iba a permitir que algo así sucediera, avergonzando a la familia, por lo que aceptó que fuera a un colegio de Magia, más este debería ser lo más lejos posible de Inglaterra.
 
Hasta ahora, no sabe qué hacer con el 'problema de tu hija', que es como se refieren entre los esposos al hablar de Zia en el colegio en el cual, desde su llegada, no han sabido recibir más que quejas. Para el resto de la familia, la joven heredera Callahan estudia en un prestigioso instituto en Nueva York, y ocupa una de las tantas propiedades de la familia; no obstante, sabe que ese secreto no se podrá mantener siempre oculto. Son númerosos, y los jóvenes de su edad juntan una veintena, pero ella no suele hacer contacto con ninguno de ellos; demasiado soberbios para su gusto, y ese alejamiento es del agrado de sus padres; mientras esten más lejos de ella, menos posibilidades de que sepan que es bruja.
 
[ º ] Yiza Callahan: De Soltera, Yiza Soheir; su familia es una de las más importantes de Estambul, Turquía, aunque su ascendencia pertenece a Francia, y la ciudad árabe únicamente el asentamiento de su parentela. Por más que ella amara a Robert, y Robert a ella desde la primera vez que se vieron, jamás podrían estar juntos si es que no se hubiesen conocido en una elegante fiesta del Embajador Inglés en Paris, ciudad en donde las dos familias suelen pasar gran parte de las vacaciones de verano. Para los dos, antes del amor, esta la posición social, y contraer nupcias con alguien por debajo del nivel de una persona puede ser considerado como algo denigrante. 'Me alegro que te hayas presentado como Callahan, antes de siquiera saber mi nombre', suele decirle Yiza a su esposo, el cual adora, revelandole que de no haberlo sido, ni siquiera estarían en el lugar en donde estaban. Y el pensamiento era mutuo, ya que si ella no se presentaba como Soheir, una familia casi tan importante como la suya, su relación únicamente habría sido distante hasta finalmente caer en el olvido.
 
Hizo toda clase de estudios relacionados con el arte, la literatura, hasta convertirse en lo que es ahora, una escritora de cuentos infantiles muy popular en los Paises Bajos, no siéndolo tanto en Inglaterra y en Paris. En si, la escritura es únicamente un hobbie, tal como son las cenas de sociedad, junto con otros intelecuales, los cuales muchas veces no entienden cómo una inteligencia semejante pudo haber sido desperdiada únicamente a la elaboración de Historias para niños, lo cual esconde una realidad: Yiza, así de simple, no sabe qué hacer de su vida. Nota que cae en la monotonía de un matrimonio que la hace feliz, sintiendo perfecto todo lo que ocurre a su alrededor, más logra aburrirse. Como sucedía en su juventud, dónde sus obras eran exhibidas en muestras privadas y en algunos museos de Estambul; ¿cúando se aburrió de todo eso? No lo sabía, al igual como desconocía cuando dejó de gustarle el ballet, de niña, la fotografía o muchas de las cosas a las que se dedicó, para matar el tiempo. Aún se pregunta cuando dejará de escribir para dedicarse a otra cosa.
 
Para ella, casada a los dieciseis años, teniendo a Zia casi nueve o diez años despues, Zia fue como una muñeca; una a la cual se debía jugar, más nunca hacer otra cosa por ella. Durante los primeros años de vida de Zia, ella únicamente recuerda a su madre jugando con ella, por temporadas, desapareciendo el resto del día, resto del mes, del año, en muchas oportunidades. Sus diversos compromisos fueron alejándolas, convirtiendo en nada una relación madre e hija que pudo haber sido perfecta. Muchas veces, durante las pocas cenas que han compartido, suele darle consejos que no quedan en la mente de una joven, a quien el hecho de saberse despreciada por sus progenitores ha calado fondo. Defintivamente, el recuerdo más fresco que tiene de su madre es cómo, mientras ella preparaba las maletas para su primer año en Salem, su madre se preparaba para ir a la Celebración por la llegada del Nuevo Cónsul Japones a Londres.
 
[ º ] Mary Claire Jenkins: Si bien no hay un vínculo que sangre que las uniera, Zia no puede evitar considerárla como parte de su familia. De unos sesenta años, esta mujer se convirtió en una presencia casi maternal, en su querida nana, desde el primer día que dió un paso dentro de la mansión. Suele escribirle, la quiere, pero no conoce nada de ella salvo que trabaja desde los quince años de Institutriz de los hijos de la alta sociedad muggle y que, aparentemente, no tiene otra familia que la de sus empleadores. 


[ º ] Derek Callahan: Tiene muchos primos, demasiados para ser contados, pero si hay uno a que Zia recuerda con inusual cariño, es Derek. Hijo de Mongomery Callahan, el hermano menor de su padre, es un muchacho dos años mayor que ella que resulta un verdadero fastidio en numerosas oportunidades. Tiende a comportarse con un real hijo puta muchas veces, inclusive con la misma Zia quien, a veces, le gustaría desaparecerlo o desaparecerse ella de la reunión que comparten; no obstante, suele ser su compañero de fechorías, cuando aburridos de un lugar, roban uno de los autos y se van sin rumbo a cualquier lado. Él piensa que, de no ser su prima, podría ser una de las tantas amantes que tiene en la escuela; y, a veces, suele insinuarle alguna propuesta indecente, para lo cual recibe una ácida respuesta de la pequeña. Son demasiado diferentes pero con el mismo desden por las normas establecidas en la familia; ZIa, porque no le agradan los preceptos de sus progenitores y Derek,porque simplemente se aburre de todo con facilidad. Es una relación extraña, la cual no es conocida por sus padres, quienes tan solo piensan que mantienen un odio cordial. 


  • Historia:     

Nació un 14 de Diciembre especialmente frío, en la ciudad de Londres. Su madre, Yiza, pensó durante nueve meses un nombre perfecto para su primogénita y, junto a Robert, días antes de que llegara al mundo lo decidieron: Ziamyrie (Se pronuncia 'Ziamir') Ledoyen Callahan. De más decir que la niña detestó su nombre desde que tuvo noción de él, por lo que insiste que la llamen con el diminutivo de Zia, creado cuando tenía cinco años y ni ella misma sabía pronunciar aquel desastre.
 
Asistió a Saint Catherine's, una primaria muggle muy exclusiva en dónde pasó los peores años de su vida, y donde formó gran parte de su personalidad. Los sucesos extraños siempre estaban a su alrededor, parte inexplicables, y en parte por las diversas bromas que le realizaban sus compañeros, burlándose de lo pequeña de era, o buscando alguna otra excusa. Por esos días es donde Zia desarrolló su aversión y su poca tolerancia a las bromas, sintiendo que soportó demasiadas como para tener suficiente para el resto de su vida. Cuando su padre le informó su posterior ingreso a Heathfield St Mary's, la exclusiva escuela para niñas en Inglaterra, pensó que las cosas cambiarían, si bien sabía que muchas de las que solían reírse de ella estarían también allí. A partir de ese momento, ante la perspectiva de que no podría cambiar nada en el exterior, entendió que debía cambiar ella, comprender de que ellos serían los mismos arrogantes que siempre y Zia debería ser quién se inmunizara de sus ataques. Aquella resolución le hizo sus últimos meses en St. Catherine's un poco más llevaderos, hasta cierto punto agradables.
 
De repente, un día, llegó un empleado del Ministerio de Magia, y la niña, ahora joven, se clavaría la imagen de ese hombre para toda la eternidad. Vestido con una túnica en un púrpura bastante chillón, una capa de terciopelo verde botella y unas botas que sobresalían de su vestimenta, de algún tipo de reptil, cuando Zia lo vio, pensó que era uno de los personajes de los cuentos de su madre, el cual había escapado de los libros. O uno de los excéntricos que deseaba una construcción de ensueño, loca, un diseño revolucionario, y deseaba que Robert se dedicara a él. Grande fue su sorpresa al saber que eso no era lo que deseaba, y únicamente se presentaba para informarle su incorporación a Hogwarts, junto con la entrega con la lista de materiales y su presencia, para cualquier pregunta que se pudiese presentar. El desmayo de su madre, la frialdad analítica de su padre, su sexto sentido que le decía que eso no era una broma... Resolvieron educar a su hija para evitar las revelaciones de poder mágico que pudiese tener ella, de no ser efectuada la respectiva instrucción, pero lejos de Inglaterra.
 
'Esta será tu oportunidad... Te gustará Salem', prometía aquel hombre, cuyo nombre nunca escuchó, sin saber que a esa niña de once años ya nada de eso le interesaba. Era diferente, lo sabía desde siempre, como una ligera certeza de que no era igual al resto, más no pudo prever que eso le traería los problemas que ahora tenía. Si bien desde antes entendía la lejanía de sus padres, por trabajo y demás, ahora veía como una nueva barrera se presentó ante ellos. Luego de la primera fascinación por aprender lo que todo niño deseaba, le echó la culpa a la magia de esa repulsión que sus padres comenzaban a sentir por ella. Y, asimismo, un rencor hacia ellos comenzó a nacer, por no poder entenderla. Una niña entró al avión, y a Salem bajó una jovencita dispuesta a enfrentar esta nueva prueba. Recién ahora analiza la posibilidad de que su deficiencia hacia los cursos de varita se deba, en realidad, a esa primera mala impresión.
 
Salem, a pesar de todo, terminó agradándole mucho más de lo que seguramente le hubiese agradado Heathfield St Mary's. Sin saber cómo, se convirtió en fanática de Quidditch y, a principios de su segundo año, en una de las Cazadoras del equipo del Instituto, los cuales competían con otras escuelas a lo largo del país. Además, allí, no sólo convivían chicos de Estados Unidos, sino de otras nacionalidades, a los cuales veía caminando en grupo por los terrenos, sin ser jamás ella uno del conjunto. Si bien tenía conocidos en las clases, muchas personas la conocían y demás, no logró llevar una amistad importante por delante con ninguna persona. No obstante, reconocía que había personas tan agradables... como existían otras demasiado detestables.
 
Conoció a Sylvia Cooper-O' Ryan una tarde, mientras caminaba hacia su tutoría sabatina de Encantamientos, durante su segundo año. Llevaba esa tutoría desde su primera semana en Salem, y aunque sus mejoras no eran considerables, Merrick, la profesora, comentaba que dentro de poco lograría tener esas horas libres para sí. Esa tarde, con unos libros en las manos, y un cansancio increíble por los entrenamientos intensivos debido a un próximo partido con una pequeña escuela en Orange Country, cuando tropezó con una niña rubia, algo insípida, que una vez de pie dijo únicamente dos palabras antes de proseguir su camino: Sangre sucia. Zia había escuchado ese insulto desde antes, pero nunca se lo habían dedicado con tanto ahínco, tanto desespero y rencor acumulado. Así nació una rivalidad que era llevada en todos los aspectos posibles, una rivalidad insana , la cual no buscaba la mejora de las dos por la competencia, sino la derrota de una de ellas. Desde 'accidentes sin intención' a insultos abiertos, era conocido por todo el colegio lo mal que se llevaban la representante de los estudiantes, la idolatrada Sylvia de cuarto año, junto con una pequeña niña de cabello escandaloso, el cual ese año comenzaba a teñir de distintos tonos de rojo.
 
Durante los veranos, por obligación, debía ir a la Mansión Callahan; aquella casa, para ella, se convertía en una cárcel en donde debía hacer sus tareas de verano encerrada en su habitación. Allí, debía ser Ziamyrie, la heredera Callahan, la niña que estudia en Nueva York, un ejemplo para el resto; comenzaba a pesar que Salem era la libertad, allí, podía ser ella misma, y eso comenzaba a parecerle irresistible. Las festividades transcurrían en Salem, para regocijo de Sylvia, quien encontraba fascinante que la sangre sucia no tuviera ni pudiera ir con su familia, mientras ella los visitaba en Canadá.
 
Y así llegó a tercer año, entre discusiones, quidditch y demás tareas. Y sería ese año el cual recordaría con especial cariño, en concreto, una tarde lluviosa en la cual estaba sentada en un sillón, leyendo, y él se acercó, diciendo 'Hola'. Todos los que estuvieron en ese momento a su alrededor, y ella misma, se sorprendieron al ver a Jonathan Summers hablando; no era conocido, precisamente, por su locuacidad.
 
Él era uno de los hijos, el menor de ellos, de los Summers de New Orleans, una familia bastante conocida en todo el sur de Estados Unidos, y bastante conocida en Salem, en donde uno de sus hermanos había llevado al equipo de quidditch a la copa nacional por siete años consecutivos. A diferencia de Jake Summers, quien ahora pertenecía al equipo nacional de Estados Unidos, y luchaban palmo a palmo con los más importantes equipos del mundo, Jonathan no pertenecía a ningún club, no practicaba quidditch y pocas veces lo veían salir de su habitación fuera del horario de clases. Al igual que sus otros tres hermanos, era atractivo, y su popularidad con las chicas era avasallante; no obstante, carecía de la personalidad arrolladora de sus antecedente, siendo únicamente un chico normal, algo callado, taciturno.
 
Sin saber cómo, estuvieron hablando durante casi dos horas sobre las clases, los próximos partidos y otras cosas sin importancia, mientras que nadie se atrevía a acercarse para asegurarse de que la imagen de ellos dos no era un espejismo. Zia cayó en cuenta de que no sabía casi nada de él, pero esa tarde pudo saberlo: estaba en cuarto año, detestaba la Herbología, el Quidditch, pero le agradaban Vuelo, Defensa Contra las Artes Oscuras y los días de lluvia. Él, a su vez, supo varias cosas de ella y, sin saberlo, obtuvo otras más. Una tarde, dos, tres; ella, al principio sin ninguna intención, llegaba al mismo sillón, y casualmente se lo encontraba. Después, salía de clases apresurada, casi corriendo, para encontrárselo sonriente, a la espera de otras horas más de conversación, las cuales terminaban a altas horas de la noche, cuando la última ronda de vigilancia los obligaban a irse a dormir. Sin asustarse, entendió que estaba enamorada y escribió en un pergamino: "El día que te conocí, supe que contigo conocería el fondo del abismo. Me quedó la duda si saltarías junto a mí... o serías el responsable de mi caída". Luego lo rompió, sin saber que la segunda de las opciones sería la que sucedería.
 
Algo oscuro había en él, como pudo entenderlo durante esas noches de plática, algo que le molestaba. Pronto, sabría que vivir a la sombra de sus hermanos era su mayor tormento. Jake era jugador de Quidditch; Martin, un asociado muy importante en El Profeta, en la Sede de San Francisco; y, por último, Laura era una de las asistentes más importantes del Jefe del Departamento de Turismo del Ministerio de Magia Inglés, puesto que esperaba tener pronto. Y él, sin aspiración alguna, únicamente era un espectro en una casa donde el futuro era lo más importante. Una promesa de ayudarse mutuamente apareció a finales de octubre, al igual que un beso que confirmaba los más amplios deseos de la joven. Meses después, se preguntaría, en medio del llanto, qué era lo que Jonathan habría visto ese día de lluvia en ella, una tarde en donde no se recordaba particularmente arreglada. No lo sabía, pero debería averiguarlo. Tal vez, sabiendo eso, podría recuperarlo.
 
Su cumpleaños número catorce llegó a ella, entre tanto Zia lo esperaba en la cama de Jonathan, en medio de una noche en que los dos se convirtieron en uno y ella olvidaría cualquier problema en la cabeza que pudiera tener. Y desde allí, fue cómo si cada día fuese el último, viviendo hasta el último instante, evaporando el aliento del fin. En medio de las clases, gracias a la costumbre de muchos de sus profesores de no tomar asistencia, escapaban juntos, él convocaba uno de los autos muggles que su padre coleccionaba y escapaban a uno de las ciudades cercanas al colegio; a comprar, a conocer... Fue con él cuando bebió su primer Whisky de Fuego, el cual, en el primer sorbo, le dio ganas de vomitar y, al terminarlo, logró vomitar. Y fue Zia quien le enseñó que era un cigarrillo muggle, pero fue Jonathan quien le enseñaría a fumar, y le otorgaría un vicio que le duraría mucho tiempo. Él, cuando estaban juntos, era provocador, insinuante; y a ella se le pegaron mucho sus manías, como era la de besar mordiendo un labio o el tomar jugo de calabaza con un poco de leche. Él le enseñaría su filosofía de vivir al máximo, haciéndolo él con la certeza de que nada que lo que hiciera sería suficiente para sus padres, especialmente con los ejemplos con los que tenía que competir; y Zia lo tomaría como propio.. Hubo un tiempo en qué, directamente, pensó que sin él, no habría vida alguna; y aquello la abrumó.
 
Una tarde, uno de los profesores, uno que le tenía especial manía al joven Summers, los encontró en 'precaria' circunstancia en uno de los baños del tercer piso, por lo cual fueron llevados a la dirección. Él, dada la historia de su familia con la institución, ni siquiera fue reprendido y fue llevado de inmediato a su habitación. Zia, en cambio, lejos de las influencias Callahan, fue sancionada con la suspensión temporal hasta pasadas las fiestas de fin de año. Y contando con que faltaban únicamente cinco días para Navidad y se veía obligada por sus padres a pasarlas con ellos, eso más fue algo normal antes que un castigo. No supo que ese tiempo sería contundente para los pensamientos que comenzaban a formarse en la cabeza de dos personas en el colegio.
 
Si sus padres casi ya se habían desligado con respecto a cualquier asunto de su hija, el enterarse de el vergonzoso suceso en el Instituto no les afectó en lo más mínimo. Yiza creía, no obstante, que una Callahan no podía haberse visto en esas circunstancias, más a Robert no le interesaba: 'con gente tan poco importante como los magos, preservar el honor no sirve, ya que ellos ni siquiera son personas', dijo. Callada, Zia esperaba los días para irse; entre tanto, Jonathan no la olvidaba y un regalo llegó la mañana del veinticinco para su alegría: la Saeta de Fuego tan preciada por su novio, la cual ahora le regalaba.
 
Cuando llegó a Salem, el día correspondiente, no notó el imperceptible cambio en Jonathan, tal cual tampoco había notado las miradas que cierta persona le brindó a la pareja durante todo el tiempo que estuvieron juntos. Aunque claro, eso era normal: Sylvia siempre se movía sigilosa, sin que nadie se percatara de su presencia hasta que el daño estuviese realizado. Y el daño, ya estaba hecho. Pequeños detalles distintos, a Zia se le hicieron tan grandes como un universo, percibiendo la mirada aburrida de Jonathan cuando estaba con ella, como si esta estuviese perdida en cualquier otro rumbo que no era el de su corazón. No hacía falta ser adivina para saber que lo perdía, pero no podía resignarse, sin saber que no podía hacer demasiado ya; las fichas estaban puestas en el tablero, y ella sólo era una espectadora del juego.
 
Luego de un incidente, a los ojos de muchos insignificante, la llevó a la expulsión, sumado con sus anteriores indisciplinas y faltas graves en las normas. La culpable de todo sería Sylvia, quien le tendería una trampa en confabulación con uno de sus tantos admiradores y le diría una verdad: Jonathan es como una mascota, en estos momentos; querrá a quien lo quiera, querrá más a quien lo quiera más, únicamente necesita alguien que lo cuide y lo sepa llevar. Y en su ausencia, Sylvia supo hacerlo mejor. Cualquier recuerdo grato quedó reducido a la nada, y los insultos se convirtieron en la única manera de comunicarse durante los tres días siguientes hasta el término de sus exámenes y su posterior partida a Inglaterra, en donde una plaza en Hogwarts le esperaba. 

 

  • Transfondos:     

Características y Costumbres
 

[ º ] Tiene acento americano, por más que muchas veces quiera disfrazarlo con un británico afectado. Y, en sí, se considera más norteaméricana que inglesa.
 
[ º ] No le agrada la navidad, ni la decoración que se suscita a su lado ni las celebraciones que se pueden llevar a su alrededor. No recuerda una 'Feliz Navidad' por lo que prefiere pasar de esta fecha, como si fuera un día común y corriente.
 
[ º ] Trata a las personas que recién conoce por el apellido, aquello ya les debe dar una visión general de lo distante que puede llegar a ser con ellos. De la misma manera, detesta que la traten de nombre de pila, ya que entiende que no le ha dado confianzas a nadie como para que lo hagan.
 
[ º ] Luego de haber visto a uno de sus gatos morir, es vegetariana. No soporta el aroma penetrante de algunas carnes, aunque no tiene problemas que los demás lo coman.
 
[ º ] Fuma de vez en cuando, en lugares donde nadie la ve, ya que en su anterior instituto era ilegal. Le gusta beber a solas, aunque nunca rechaza la compañia de alguien, especialmente si es un chico. No por algún motivo romántico,sino por el simple hecho de que sabe que los hombres aguantan el alchohol mejor que las mujeres y eso le asegura "horas" de diversión.
 
[ º ] Como dijeron varias chicas conocidas de ella en su anterior colegio, tiene tendencia al "problema del cabrón", como lo denominaron, que consiste en sentirse atraida casi siempre a hombres que no le convienen, chicos con pesímo carácter y diversas cualidades negativas que lo hacen el prospecto menos recomendable. Ella, con el afán de encontrarle algo bueno, suele estar con ellos. Es bastante coqueta cuando un chico le agrada más de lo habitual, lo cual es imperceptible para el resto ya que no suele demostrarlo o, directamente, trata igual a las personas que le gustan y las que no.

 
 
 
Gustos y Aficiones
 

[ º ] Si bien entiende que pasa la mayor parte del tiempo en el mundo mágico, no conoce muchos grupos músicales de este, y le agrada la música muggle. Prácticamente, su vida sería perfecta su pudiese escuchar uno de los tantos discos que ama. Sus cantantes favoritos son Peaches, Yeah Yeah Yeah, Lily Allen y Le Tigre; casi siempre, se le puede ver caminar tarareando alguna de las canciones de esos grupos o canturreandolas para sí misma de vez en cuando, ya que no tiene una voz agradable para el canto.
 
[ º ] Aficionada al Quidditch, desde que supo que era; era una de las cazadoras del equipo oficial de Salem. Su jugadora favorita es Catriona McCormack, la cazadora y capitana de Pride of Portee, o Los Pride, el cual también es su equipo favorito de toda la Liga de Gran Bretaña e Irlanda. Su ropa de entrenamiento consiste en unos pantalones negros y una sudadera púrpura emulando precisamente al unfirme oficial de este equipo. Sueña con ir a la isla Skye, de donde provienen los Pride, y ver uno de sus entrenamientos. Su otro equipo favorito son los Moose Jaw Meteorites de Canadá, aunque más por el espectáculo de celebración que por lo que juegan ya que entiende que los Pride son mucho mejores.
 
[ º ] Su libro favorito es "Hierbas mágicas y no mágicas a través de los tiempos". Suele sacarlo de vez en cuando de la biblioteca, ya que es un libro muy raro que no se peude conseguir en ninguna librería.
 
[ º ] Es una obsesionada de las plantas, por lo que Herbología es una de sus materias favoritas, al igual que Pociones.
  
[ º ] Fiel lectora del Profeta a la cual esta suscrita, pagando con dinero muggle, cada mes, todos los numeros del día. Sabe de los extraños sucesos del que próximamente será su único mundo, cuando termine la escuela. También esta suscrita al Quisquilloso, "la voz alternativa del mundo mágico", una revista que le llega mensualmente y que cuenta con las historias más extravagantes creadas por los magos. En sí, no cree nada de lo que dice entre sus páginas, pero leer aquellas locuras es más gracioso que cualquier historieta mágica o muggle.

 
 
Cosas que detesta / Miedos
 

[ º ] De pequeña, estudió ballet. Jamás le agradó; no supo si no tenía talento para él o simplemente el hecho de que Yiza la hubiese colocado allí, le hicieron odiarlo. Cuando esta ebria y se le salen los recuerdos, puede llegar a bailarlo con tanta naturalidad como si nunca lo hubiese dejado.
 
[ º ] A la familia Callahan, sus reuniones familiares o cualquier cosa que pueda referirse a ellos. No le agradan sus maneras, su soberbia, ese egocentrismo que parece ser demasiado y supear al resto. Es lo que más odia y lo que más teme: a ellos, a ser igual que ellos. No sería la primera vez que lo viera, primas y familiares que comenzaban a parecerse al entorno, a mezclarse entre ellos, por lo que Zia prefiere permanecer lejos.
 

 
 
 
Posesiones
 

[ º ] Aparte de una gran cantidad de discos muggles, tiene una pequeña cantidad de libros no mágicos. No es muy aficionada a la lectura, pero cada uno de ellos representa algo muy importante para ella, algo de su pasado, por lo que siempre los tiene consigo.
 
[ º ] Un álbum de fotos de ella, muchas de las cuales fue recolectando de su casa; en algunas, aparece con Jonathan, y en otras pocas con miembros de su familia. Otras son de simples paisajes.
 
[ º ] Aparte de su baul lleno de ropa, libros y demás, posee uno de casi igual tamaño lleno de hierbas, esencias, hojas, y libros de herbología, como distintas publicaciones del mundo mágico y muggle. Detesta que toquen ese baúl; significa mucho para ella y dado el dinero que gastó en él, es uno de los objetos más caros que tiene.
 

 
 
Sobre las Clases
 

[ º ] Su varita mágica es de madera de caoba, bastante pequeña (13 centímetros) y delicada, y el núcleo es de sangre de dragón. No suele usarla mucho, ya que la parte práctica de la magia no es de gran interés, por lo que no la traería en su bolso salvo que las clases lo ameriten. Ahora, intenta acostumbrarse a llevarla encima, siempre en la cintura de la falda, o sujeta en una de sus medias.
 
Cuando la compró en Ollivander's, le dijeron que era la indicada para Encantamientos y Transformaciones. Aun espera que le sirva para aprobar el curso.
 
[ º ] No tiene casi ningún tipo de habilidad con la varita, por lo que los cursos en los cuales deba usarlos son una de sus más grandes pesadillas.
 
[ º ] Toma los electivos de : Estudios Muggles, Cuidado de Criaturas Mágicas y Adivinacion. Tres materias fáciles que le ayudan a repuntar las notas de las demás materias que lleva encima, sabiendo que el resto de ellas, en especial las que llevan varita, no son sus favoritas.

 
 
 
En el Futuro
 

[ º ] Piensa dedicarse a Sanadora, ya que ello involucra dos de sus materias favoritas, como son las Pociones y la Herbología. No obstante entiende que a menos que se esfuerce un poco más en los otros cursos importantes que se necesitan para seguir esa carrera (Tranformaciones, Encantamientos y Defensa contra las Artes Oscuras), no conseguirá los Extraordinarios que necesita en los TIMOS para llevarla.
 
[ º ] Encuentra en el mundo mágico el perfecto lugar para alejarse de su familia, por lo que piensa, apenas salga de Hogwarts o cumpla la mayoría de edad mágica, irse a vivir lejos de la mansión Callahan.


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