Leyendo de Manera Reflexiva

La mente reflexiva, busca el significado, monitorea lo que se está diciendo de párrafo en párrafo, hace una clara distinción entre el pensamiento del autor y su propio pensamiento. La mente reflexiva, siendo propositiva, ajusta la lectura hacia metas específicas. Siendo integradora, interrelaciona las ideas en el
texto, con ideas que ya maneja; siendo crítica, evalúa lo que lee buscando claridad, certeza, relevancia, profundidad, amplitud, lógica, significado y justicia. Estando abierta a nuevas maneras de pensar, valora nuevas ideas y aprende de lo que lee.

Pensando Acerca de Leer al Leer

La mente reflexiva mejora su pensamiento al pensar en él de modo reflexivo.
De manera análoga, mejora su lectura pensando acerca de cómo está leyendo. Cambia entre lo cognitivo (pensamiento) y lo metacognitivo (pensar acerca de pensar). Avanza un poco, después se regresa para verificar sus propias operaciones. Verifica sus huellas. Hace fértil su suelo. Se eleva por
encima de sí misma y ejercita la vigilancia sobre sí misma.
Una de las capacidades más importantes que un pensador puede tener, es la de monitorear y evaluar su propio pensamiento mientras procesa el pensamiento de los demás. Al leer, la mente reflexiva, monitorea cómo está leyendo mientras
lee. La base para esta capacidad es el conocimiento de cómo funciona la mente cuando lee bien. Por ejemplo, si yo sé que lo que estoy leyendo me es difícil de entender, intencionalmente leo más despacio y parafraseo cada oración.
Coloco el significado de cada oración que leo, en mis propias palabras.

Si percibo que no empatizo con el punto de vista del autor, suspendo el juicio acerca del significado del texto hasta que yo haya verificado que verdaderamente comprendo lo que el autor está diciendo. Me esfuerzo en no cometer un error muy
común que algunos lectores hacen al leer: “¡En realidad no entiendo lo que esto significa, pero está mal, mal, mal!” En su lugar, trato de entender con certeza el punto de vista del autor mientras leo. Intento entrar en ese punto de vista, estar
abierto lo más que me sea posible; y aún si no estoy totalmente de acuerdo con el punto de vista del lector, me apropio de las ideas importantes siempre que sea posible. Tomo a cargo las ideas que creo que valen la pena, en vez de descartar
todas las ideas simplemente porque no estoy completamente de acuerdo con el punto de vista del autor.

Comprometiéndose con el Texto

La mente reflexiva interactúa con el pensamiento del autor. En esta interacción, la mente del lector, reconstruye el pensamiento del autor. Esto lo hace a través de un proceso de diálogo interno con las oraciones del texto, evaluando cada oración por su claridad, y preguntando de una manera disciplinada:

  •  ¿Puedo resumir el significado de este texto con mis propias palabras?
  • ¿Puedo dar ejemplos de mi propia experiencia acerca de lo que el texto está diciendo?
  • ¿Puedo generar metáforas y diagramas para ilustrar lo que el texto está diciendo?
  • ¿Qué me queda claro y que necesito aclarar?
  • ¿Puedo conectar las ideas centrales en este texto con otras ideas que entiendo?

Cuando nos convertimos en buenos lectores, podemos aprender los significados esenciales de un sinnúmero de profesores, cuyas enseñanzas siempre viven, estando disponibles en los libros que han escrito. Cuando tomamos en nuestra mente las ideas centrales de esas enseñanzas a través de su lectura cuidadosa, podemos utilizarlas productivamente en nuestras vidas.
Mente de Lector
Tienes una mente, pero ¿sabes cómo opera? ¿Estás conciente de tus prejuicios y de tus preconcepciones? ¿Te das cuenta de qué tanto tu pensamiento refleja el pensamiento de aquellos a tu alrededor? ¿Te das cuenta de qué tanto tu pensamiento ha sido influenciado por el pensamiento de la cultura en la que
has sido educado y condicionado? ¿Qué tanto puedes salir de tu
diaria disposición mental y entrar en aquella de los que piensan distinto que tú? ¿eres capaz de imaginar estar "equivocado" en algunas de tus creencias? ¿Qué criterio usarías para evaluar tus creencias personales?
¿Te das cuenta de cómo mejorar la calidad de tus propias creencias?
Al leer el trabajo de otros, tú entras en sus mentes. Al mediar
con la mente de otro, puedes descubrir mejor tu propia mente
— tanto sus fortalezas como sus debilidades. Para leer tu propia mente, debes aprender a llevar a cabo un pensamiento de segundo orden — cómo pensar acerca de tu pensamiento mientras piensas desde afuera de éste, pero, ¿cómo te sales de tu pensamiento? 

Para hacer esto, debes reconocer que existen ocho estructuras básicas en todo pensamiento.
Siempre que pensamos, pensamos con un propósito dentro de un punto de vista basado en suposiciones que llevan a implicaciones y a consecuencias. Utilizamos conceptos, ideas y teorías para interpretar los datos, hechos y experiencias, con el fin
de responder a preguntas, resolver problemas y asuntos.

Pensar:
■ tiene un propósito
■ da lugar a preguntas
■ usa información
■ utiliza conceptos
■ hace inferencias
■ se basa en suposiciones
■ genera implicaciones
■ incorpora un punto de vista

Cuando llegamos a comprender estos ocho elementos básicos, contamos con herramientas intelectuales poderosas que nos permiten pensar mejor. Comprendemos que siempre que razonemos acerca de cualquier cosa, estas partes del pensamiento son inherentes en las operaciones de nuestra mente.
Así, cuando lees, estás razonando a través del texto; estás leyendo con un propósito, usando conceptos o ideas y suposiciones propias, haciendo inferencias, pensando dentro de un punto de vista personal. Al mismo tiempo, el texto que
estás leyendo es el producto del razonamiento de alguien más.
Así entonces, reconoces que el propósito, del autor, sus preguntas, suposiciones, conceptos, etc., se encuentran embebidos en el texto. Mientras mejor seas para
entender tu propio razonamiento, dentro de tu propia perspectiva, mejor podrás entender el razonamiento de los demás. Mientras mejor comprendas la lógica de otra persona, mejor entenderás la tuya propia.
Cuando de manera efectiva puedas cambiar y volver a cambiar entre lo que estás leyendo y lo que estás pensando, traes lo que estás pensando a influír sobre lo que lees, y lo que lees ejerce influencia sobre lo que piensas. Eres capaz de cambiar tu
pensamiento cuando la lógica de lo que lees proporciona una mejora sobre lo que piensas, y eres capaz de restringirte en aceptar nuevas ideas cuando no puedes reconciliarlas con las propias. Te das cuenta que pudieras estar equivocado
en algunas de tus creencias.

El Trabajo de Leer
La lectura es una forma de trabajo intelectual; y el trabajo intelectual requiere de voluntad para perseverar a través de las dificultades. Pero tal vez, y aún más importante, el trabajo intelectual requiere de comprender lo que el trabajo ocasiona.
Esto es en lo que quedan cortos la mayoría de los estudiantes. Considera el reto de analizar, evaluar y reparar el motor de un automóvil. El mayor reto es saber cómo llevar a cabo lo que se necesita hacer; cómo usar las herramientas mecánicas
para desarmar el motor y cómo efectuar las pruebas en sus sistemas específicos. Aprender lo anterior requiere aprender cómo funciona el motor de un automóvil, y el sistema de combustión que representa.

Nadie esperaría saber cómo reparar el motor de un automóvil sin entrenamiento que involucrara tanto la teoría como la práctica. Si aprendes a "leer" sin entender lo que una buena lectura implica, aprendes a leer mal; es esto por lo que la lectura es una actividad fundamentalmente pasiva para varios estudiantes. Es como si su teoría de leer fuese algo como esto: “Permites que tus ojos se muevan de izquierda a derecha, recorriendo una línea a la vez, hasta que, de alguna manera y de un modo inexplicable, el significado automáticamente y sin esfuerzo, "sucede" en la mente."

usa la guía para reflexionar


Tomado de la guia del pensador sobre 

Como leer un Párrafo y más allá de éste

Dra. Linda Elder y Dr. Richard Paul
  2002 Foundation for Critical Thinking

www.criticalthinking.org