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El autismo se podria evitar gracias a una prueba que tan solo costaria 6 euros.

publicado a la‎(s)‎ 06/06/2010 09:20 por BIBLIOTECA BIOAUTISMO

Fuente:EFE,Londres

El diagnóstico del autismo ha sido siempre difícil y a menudo permanece irreconocible hasta estados avanzados, cuando ya es demasiado tarde para tratarlo, pero los investigadores del Imperial College de Londres han descubierto la forma de detectar esta enfermedad en niños a partir de los seis meses de vida.

Aunque las personas que padecen autismo presentan un amplio abanico de síntomas, los problemas de comunicación y habilidades sociales son rasgos comunes. Pero además, los afectados padecen alteraciones gastrointestinales determinadas, con una flora bacteriana específica en sus intestinos. Así, es posible distinguir con análisis de orina a un niño autista de otro que no lo es, analizando los subproductos de esa flora bacteriana específica y los procesos metabólicos del organismo. Los resultados concluyentes de la investigación, realizada por científicos del Reino Unido y de Australia, sugiere que sería posible desarrollar una sencilla prueba de orina para hacer el diagnóstico del autismo.
 
El autismo se podría convertir en una enfermedad evitable gracias a una prueba, que tan sólo costaría seis euros, desarrollada por científicos del Reino Unido, según publica hoy el diario británico "Daily Telegraph".

Una de cada cien personas en el mundo sufre autismo, lo que significa que en el Reino Unido hay más de 500.000 personas con esta enfermedad, que se manifiesta con trastornos que van desde leves problemas para interactuar socialmente hasta graves dificultades de comportamiento como no hablar.

En la actualidad, el grado de autismo se valoraba a partir de pruebas que exploraban la integración social, la capacidad de comunicación y las aptitudes imaginativas del individuo.

Una intervención a tiempo puede mejorar notablemente el progreso de los niños con autismo, aunque es complicado establecer un diagnóstico firme antes de que el niño empiece a hablar.

Sin embargo, un análisis de orina que detecta esa bacteria y los procesos digestivos puede servir para distinguir en un primer momento entre niños que pueden llegar a desarrollar autismo y los que no.

El equipo científico que ha llevado a cabo esta investigación considera que la relación entre la bacteria intestinal y las dificultades en el aprendizaje puede abrir el camino a tratamientos probióticos contra el autismo.

       

      La ventaja de un análisis rápido, precoz y no invasivo es obvia frente a los actuales métodos para determinar si alguien padece la enfermedad mediante estudios complejos de comportamiento social, comunicación y habilidades mentales. Además, resaltan los investigadores, el diagnóstico precoz permitiría aplicar terapias cuanto antes, lo que ayudaría a mejora el progreso de los afectados. Es difícil hacer un diagnóstico firme de autismo a niños de menos de año y medio, pero las alteraciones asociadas a la enfermedad  son anteriores.

      "El autismo afecta a las capacidades sociales de la persona, así que, de entrada, puede parecer extraño que haya una relación entre esa enfermedad y los intestinos de quien la padece", explica Jeremy Nicholson (Imperial College, Londres). "Sin embargo, el metabolismo y las características de la flora bacteriana intestinal reflejan muchas cosas, incluido el estilo de vida de la persona y sus genes; el autismo afecta a muchas partes diferentes del organismo de una persona y nuestro estudio demuestra que se pueden ver las alteraciones que provoca analizando el metabolismo y las bacterias intestinales".

      Los investigadores, que presentan su trabajo en la revista Journal of Proteome Research, hicieron sus experimentos con tres grupos de niños de edades comprendidas entre los tres y los nueve años. El primer grupo estaba formado por 39 niños con autismo diagnosticado; el segundo, por 28 niños no autistas pero con hermanos que padecían la enfermedad, y el tercero, por 34 niños que no eran ni autistas ni familiares de autistas. Las pruebas de orina mediante espectroscopía mostraron que cada uno de los tres grupos tenían una huella química específica.
       
      Los investigadores sometieron a los niños  a resonancias magnéticas, espectroscopias y análisis químicos. El estudio reveló que los niños no autistas pero con un hermano que sí que lo era presentaban una huella química diferente de los que no tenían hermanos autistas, y la de los niños con autismo era diferente a la de los otros dos grupos.
       
      Tras el estudio, los científicos concluyeron que los niños que sufren autismo padecen además trastornos en los intestinos causados por una bacteria, que puede ser detectada en  un análisis de orina, antes de que aparezcan los primeros síntomas de la enfermedad.