Mi encuentro con el Maestro Benito Quinquela Martín
Por Nelly Alvarez
En 1960 llegué a Buenos Aires desde mi tierra natal, Mendoza. Me radiqué en Capital Federal. Quería conocer el importante Movimiento de la Pintura Social y conocer a los grandes artistas. Estaba preparando una exposición en la Galería Peuser de Calle Florida. Allí conversando con un colega manifesté mi deseo de conocer a Quinquela Martín. Inmediatamente me dijo que no dudara en hacerlo. Me dio la dirección en la Boca y se refirió a las reuniones que hacían todos los sábados. Me invitó a visitarlos, que allí no sólo conocería a Quinquela sino también a numerosos artistas que concurrían a estas tertulias. Saqué fuerzas y fui. Tuve el recibimiento más cálido y amistoso que pudiera imaginar. Para hacerme conocer, repartí invitaciones entre mis nuevos amigos para la exposición que se inauguraba el lunes siguiente. Cuando llegué a la exposición en la Galería Peuser, tuve una inesperada sorpresa. Quinquela había llegado más temprano y me esperaba con la noticia de que había adquirido el cuadro “Niña con Palomas” (de 100 x 80 cm). Fue para mí la felicidad más grande que podía tener. La exposición fue un éxito. Seguí yendo a la Boca y me integré al maravilloso grupo de Amigos de Quinquela. Ir al “Encuentro” me llenaba de energía y confianza. Compartir inquietudes y actividades con el Maestro y los colegas, estar en su Atelier, disfrutar de sus obras, superaba todo lo soñado. Completábamos el día cenando todos juntos en “Capitán Tito”, la cantina de la Boca. Ahora, a la distancia, recuerdo nítidamente la generosidad y el gran corazón del Maestro Quinquela. Cómo abrazaba a los colegas y a las visitas. Cómo ponía a nuestra disposición pinturas, pinceles, telas y todo lo que pudiéramos necesitar, inclusive algún consejo oportuno y sabio para los nuevos artistas. Todo lo compartíamos, inclusive los triunfos de Boca Juniors. Un día en que ganó Boca me asocié también al Club y aun hoy disfruto los triunfos del equipo. En mis cuadros, uno de los temas preferidos ha sido el de niños jugando al fútbol. Mi carrera transcurrió positivamente. He logrado varios premios. Los más recientes, en 2004 son el Premio a la Trayectoria que me otorgó el Senado de la Nación y el Premio de Japón como exponente de “Una nueva Cultura Humanista”. El apoyo de Quinquela en los comienzos me ayudó a insertarme en las artes plásticas de Buenos Aires, me impulsó a trabajar metódicamente, a enfocar la creación desde lo más profundo de mi ser y me dio la confianza necesaria para vivir para la pintura y de la pintura toda una vida. Me queda pendiente, como culminación de mi carrera, hacer una importante Exposición en esta Ciudad, idealmente sería en el Museo de la Boca, a fin de rendir un sentido homenaje al Maestro Quinquela. En esta oportunidad, y a pesar de que hace mucho que no participo en concursos, decidí participar en el Salón de Pintura “Benito Quinquela Martín” con la obra “Niño en la Boca”, como un retorno a las fuentes, como una fuerza de esperanza que aun conservo a los 80 años y como un abrazo de corazón a todos los que mantienen viva y fuerte la memoria de Quinquela. Agradezco a todas y cada una de las personas que hacen posible que Quinquela nunca se vaya de nuestro lado. Buenos Aires, Argentina, Setiembre de 2009 **************** Los Niños del Mundo y la Paz (obra puesta por la artista a disposición de la Marcha Mundial por la Paz y la No- Violencia para que se utilice sin cargo sus copias o reproducciones) Nelly Alvarez adhiere a la Marcha Mundial por la Paz y la No-Violencia
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EL ARTE ESPEJO DE LA SOCIEDAD LA FIGURACIÓN ~ LA NO FIGURACIÓN por Nelly Alvarez (Fragmento de la Conferencia dictada en la Facultad de Derecho de la UBA)
Siempre existió una diferencia fundamental entre el Arte de Oriente y Occidente. Daisaku Ikeda, nos muestra, desde Oriente, una forma profunda de ver y sentir el arte universal. Este eminente filósofo japonés, es Presidente de la Soka Gakkai Internacional, autor de numerosos libros y desarrolla una destacada labor, en defensa de la paz mundial. Su obra "La Vida un Enigma" inspiró una Sinfonía al Director de la Orquesta Sinfónica Nacional, García Cafi y al compositor Salvador Rainieri, que fue estrenada en el Colón en 1995. Según Ikeda, la posibilidad de percibir la esencia de las cosas, va más allá de su aspecto exterior. Escritos sabios, dicen que hay cinco clases de ojos: "Los ojos de carne", son el sentido de la vista, gracias al cual aprehendemos el aspecto físico de las cosas. "Los ojos divinos", captan lo que está más allá del mundo fenoménico, nos permiten descubrir lo que es inaccesible a los ojos físicos. Podría pensarse que se trata de un poder sobrenatural. "Los ojos de la sabiduría", suponen adquirir conciencia de las leyes que gobiernan el universo y comprender la relación que existe. La mirada del sabio descubre las leyes que determinan el objeto de su estudio y la mirada del artista llega a la esencia de las cosas. "Los ojos del amor", son los de la Misericordia que conoce todas las leyes capaces de salvar a los seres, que forman parte de este mundo de sufrimiento y de ilusión. "Los ojos del Iluminado", permiten sentir los fenómenos en su dimensión temporal, en el fluir del pasado, del presente y del futuro. Los artistas, lo mismo que los hombres de ciencia, poseen esos ojos - con la condición de que no se limiten a satisfacer su inteligencia o su sed de creación, sino que traten esencialmente de contribuir a la felicidad de la humanidad. Mediante los ojos del Iluminado se puede distinguir lo infinito. Sea lo que fuera, el artista auténtico dirige su mirada al mundo invariable que se encuentra más allá de los fenómenos; entonces se abre ante él un camino sin límites. Lazo profundo que une el arte y la religión. La sociedad convulsionada de hoy ve traicionada la confianza entre los hombres; obedece a los implacables mecanismos de la autoridad y las ambiciones. Un arte idealista y moralizante apenas nos conmueve. Las obras que expresan esta dura realidad, tienen una resonancia mucho más profunda. La educación debe preocuparse esencialmente por inculcar en los niños el sentido de la confianza en el hombre, ideales espirituales elevados y además el sentido del coraje y de la justicia. Hay que enseñar en profundidad los auténticos ideales humanos, aún cuando estos parezcan muy alejados de la realidad de nuestro mundo. El artista no es el hombre que registra pasivamente la fealdad de lo real. Algunos artistas son capaces de mirar de frente esa fealdad, sin perder por eso sus elevados ideales ni su fe en el hombre. El arte no es sólo el reflejo de su tiempo: en virtud de lo que expresa, influye en los hombres y contribuye a crear el clima de una época. Muchos artistas contemporáneos expresan, no la felicidad o la alegría, sino la angustia, el desequilibrio y la desesperación; es el eco inevitable de la situación actual. El arte debe servir al hombre, y no el hombre al arte. Cuando un movimiento adquiere y mantiene un monopolio sofocante, efectos y causas de esa situación se hallan en la manera de pensar de los individuos. Un estilo único no puede monopolizar el éxito. Profundamente conscientes de sí mismos, los individuos descubren sus afinidades con esta o aquella forma de arte. A su elección, se ofrecerá una vasta gama de posibilidades. Sería un error que una sociedad diera preeminencia a una escuela, a un plástico o a un escritor, y los colocara en un pedestal casi divino. El dominio de un arte unificado , constituye para el hombre una pérdida de la conciencia del papel que él mismo debe desempeñar. Entre las tendencias actuales, la que más me inquieta en la vida cotidiana, es el debilitamiento de toda tradición cultural, que todo pueblo elabora en el curso de su historia. En Oriente hay diferencias según los países; y en los mismos países o en las mismas esferas culturales, se registran ciertas evoluciones con el tiempo. El arte surge de lo más profundo del hombre, como el grito de su ser verdadero , como la afirmación auténtica de sí mismo. Es menester preservar el espíritu original que tiende a conocerse a sí mismo y respetar la dignidad humana y su expresión en el seno de la sociedad y en la vida de cada día. Estas son las condiciones más elevadas y aptas para la creación. El arte, cuando es portador de un mensaje intencional, pierde a menudo su valor artístico; esto ocurre sobre todo cuando se lo hace un medio para transmitir ideas ya elaboradas. En el momento en que se deja invadir por los aspectos técnicos, los artistas suelen olvidarse de dirigir la mirada a su propio corazón, de profundizar sus propios sentimientos y su desarrollo interior. Los artistas auténticos deben tener, además de talento y de una personalidad propia, un amor profundo por el hombre y por todas las cosas, así como una verdadera riqueza interior Ikeda sintetiza en estas palabras su opinión sobre el arte: Dice:.." El arte es un arma para conquistar la Paz. También es la expresión de la victoria suprema de la vida. Cada gota de sudor vertida por causa del Arte, se sumará al río de la Paz y la cultura humana." En Argentina los Movimientos de Vanguardia aparecen en Buenos Aires con el Grupo Di Tella en la década del 60. También ocupaba un lugar destacado la corriente de la Pintura Social, con grandes maestros como Spilimbergo, Castagnino, Berni, Quinquela Martín y tantos otros. En esta época (1960) llegué a Buenos Aires y me sentí totalmente identificada con esta corriente que representaba a la naturaleza y al hombre en su máxima belleza. Sin embargo, desde hace más de tres décadas, las muestras importantes, los salones, son casi exclusivos de la Vanguardia, tanto en el país como en el exterior. El auge y el éxito de las expresiones no figurativas, me hicieron reflexionar muchas veces si yo no estaría equivocada o si me faltaría valentía para incursionar en el arte moderno : ¿Porqué me he mantenido siempre fiel a la pintura figurativa reiterando esas figuras de niños ?, —me preguntaba. Creo que la respuesta está en la autenticidad, en ser lo que se es, en pintar lo que se siente. Es un grito incontenible de nuestra interioridad lo que se plasma en la tela. Si la obra es auténtica, trascenderá. El libro "La Noche Anuncia La Aurora", de diálogos entre Daisaku Ikeda y René Huygue, me dio estas respuestas. Sin duda dentro de mi, el problema estaba resuelto desde siempre, pero me costaba racionalizarlo y expresarlo verbalmente, aunque lo demostraba permanentemente en mi pintura. Por eso sentí necesidad de manifestar a otras personas estos conceptos y me atreví a preparar esta conferencia, a pesar de no ser mi forma natural de comunicación. Mis conclusiones —Hoy la sociedad sufre. El arte debe actuar como remedio contra ese sufrimiento. En este sentido, es la fuerza motriz de la sociedad. —El arte es un medio para aproximarse al corazón de las personas, y abrirlo. —La opinión más importante es la del público. —El artista tiene que encender la "llama de motivación interna" que no depende de las circunstancias de afuera. Esa llama podrá arder sin que importe donde estemos o cuan fuerte sean los vientos que nos azoten . —Del corazón del Artista debe aflorar el gran yo Universal para lograr la Paz Mundial. —Admiro a todos los Artistas que dan testimonio de un mundo tan cambiante. Siento que a pesar de todo, nuestra tierra es Maravillosa. —Como dice Daisaku Ikeda, pienso que el Arte no es sólo el reflejo de su tiempo, sino que contribuye a crear el clima de una época y considero que siempre hay que dar una esperanza, una salida. —Por eso la imagen de mi pintura: El hombre y el Paisaje en su esencia y proyección. Leer texto completo |
Atelier de Nelly Alvarez: Juncal 3186, 17 A, Buenos Aires, Argentina. Email: nellyalvarezartistaplastica@gmail.com


