![]() (Foto real de satélite)
Por un lugar del Pirineo de Navarra, conocido universalmente por Roncesvalles, entra en España la ruta principal del Camino de Santiago. Durante un tiempo lo hizo por los altos montes pirenaicos coincidiendo con el trazado de la vieja vía romana, pero por ardua y muy peligrosa se cerró, abriéndose desde el siglo XII la ruta por la hondonada de Valcarlos, el escenario casi de leyenda en el que fue aplastada por nativos vascones la retaguardia carolingia al mando del conde Roldán, el 15 de agosto del 778. De aquella emboscada (que nunca fue batalla) y del Camino de Santiago hablo expresamente en ésta mi web dedicada a Navarra.Nota importante: Todas las fotos de esta web son fotos propias sin excepción, al igual que los textos, salvo los que se determinan concretamente.
La foto de la izquierda corresponde al collado axial pirenaico de Ibañeta, lugar sublime de la despedida para siempre de Carlomagno y Roldán. Ibañeta era el sumo puerto de los romanos y el primer lugar en el que los pregrinos de Santiago se asomaban a la península ibérica. Roncesvalles surgió a todos los efectos en este collado que preside la capilla de San Salvador.
Aún no había amanecido. Roncesvalles duerme. Sólo las farolas permanecen encendidas. Hay silencio y recogimiento. Ya empiezan a verse ventanas iluminadas. Las empinadas techumbres grises de latón se recortan brillantes. Ha llovido durante la noche, hace frío y una suave neblina desciende enredada entre las hayas. Los tonos plomizos del cielo y las piedras mojadas de las calles crean el marco apropiado para ese ámbito deseado y hallado. Roncesvalles se mece entre arrobadoras ensoñaciones de peregrinos que se ponen en camino.
La trascendencia del lugar clama todavía por las impresiones románticas de algunos intelectuales que se interesaron por él, como Josep Bédier (1864-1938), capaz de ver “praderas, bosquecillos de hermosas hayas, aguas corrientes, en donde los viajeros experimentan el inesperado aspecto, ni grandioso ni salvaje, pero sí sonriente y apacible del paisaje”, o como Arturo Campión (1854-1937), descubridor “del verdor delicadísimo y vivísimo de las hierbas y los árboles, siempre embebidos en rocío.” Lejanos y distintos eran los ecos de la rota carolingia que plasmó el “Codex Calixtinus” en el siglo XII: “El llanto y los gritos de los que se lamentaban eran inmensos. Cada uno lloraba a su amigo. Con sus clamores llenaban todo el bosque y el valle”.
Roncesvalles es un diminuto lugar de Navarra adosado al Pirineo axial, cual si de ese modo hallase mayor protección ante las inclemencias que vienen de la parte de Francia. Cuenta con una población de 32 personas repartidas en 14 edificaciones, entre religiosas y particulares. Hace cinco siglos eran ochenta personas y a mediados del s. XIX, noventa que se distribuían en “34 casas que forman dos calles y una plaza” (Pascual Madoz). Roncesvalles, cabecera pirenaica de vertiente mediterránea, limita al N. con Valcarlos, al E. con Aézcoa y al S. y O. con Burguete. Las descripciones de antaño son esclarecedoras acerca de cómo era el lugar. “ Está en lo más inaccesible y fragoso del Reyno; en una montaña estéril y desierta, adonde se lleva todo con grande costa y trabajo”, anotó en 1660 el canónigo hospitalero Martín Burges de Elizondo. “Se halla en el extremo norte de la igualísima llanura que corre por cuatro millas de poniente a oriente” (José de Moret) y “al pie del Pirineo a ¼ de leg. de su cima por el S., en la garganta misma y camino de Pamplona a San Juan Pie de Puerto, en medio de una pequeña llanura rodeada de cerros de alguna elevación” (Pascual Madoz).
El terreno de Roncesvalles es irregular, en cuesta, con vaguadas en donde apacientan los rebaños. Iglesias y casas aparecen unas junto a otras, creando cierta confusión a primera vista. Es preciso acudir al vallecito Arrañosin, a la subida del puerto o al antiguo paseo de los canónigos para ganar perspectiva. El clima predominante es el atlántico por proximidad a la microárea del Auza, la elevada montaña que separa los valles de Baztán y Baigorry, que cual grazalema gaditano alcanza índices pluviométricos sorprendentes por encima de los 2.200 m/m., situándose entre los más altos de Francia y de España. Las piedras de las edificaciones dejan ver la huella verdinegra de la humedad, esa pátina permanente que reviste los sillares de las iglesias de Santiago y del Sancti Spiritus, por cuyas juntas se esfuerzan en medrar yerbas y florecillas. También tienen importancia las influencias alpinas. Los 952 metros de altitud, equiparables a la de los rasos de la sierra de Urbasa, convierten a Roncesvalles en el segundo municipio de Navarra más elevado, después de Abáurrea Alta, en el cercano valle de Aézcoa. Las nevadas son copiosas. Una intensa nevada hace siglos habría de provocar el hundimiento del claustro adyacente a la iglesia de Santa María. En otras ocasiones impidieron el paso a pueblos, ejércitos y personajes de toda índole y pelaje.Clima riguroso, pues, mencionado en el poema latino anónimo “La Preciosa”, escrito en Roncesvalles entre 1199 y 1215: “Sobre los rigores del tiempo invernal, el hielo es perpetuo; las nieves igual, el cielo brumoso y el viento glacial. Tan solo es tranquila la casa hospital”. Cuatro siglos después, un emprendedor subprior agustino, Juan de Huarte, seguía lamentando fríos y humedades: “Con no haber más que un quarto de legua de Roncesvalles a la villa de Burguete, gozan en esta villa casi todo el verano de serenidad, y en Roncesvalles estamos debaxo de niebla por estar tan arrimado ad aquel monte.” No faltaron intentos por enmascarar en la dureza del clima los deseos de trasladar el enclave asistencial a otros lugares lejanos como Villava y Estella. “Es necesario que el hospital quede y permanezca en Roncesvalles en el mesmo sitio y asiento que ha estado hasta aquí”, había advertido Huarte. Nada se movió, y el Camino de Santiago pudo salvarse de una muerte que no habrían evitado ni las entusiastas recomendaciones de Aimeric Picaud. Los monumentos de Roncesvalles perduran casi todos; su historia también, aunque envuelta en una nebulosa de misterio...
Las fechas cruciales de Roncesvalles en la historia
La existencia humana de Roncesvalles tuvo su primera constancia entre los años 1200 al 750 a.d.C. con la expansión hacia el sur del continente de los pueblos indoeuropeos que practicaban la cultura de los "urnenfelder" (campos de urnas) y que penetraron por el Pirineo, muy especialmente por los pasos de Roncesvalles.
Otro hito determinante en la consolidación de la presencia humana por Roncesvalles acaeció en el 24 a.d.C. cuando abandona Hispania el emperador César Augusto, que se encontraba en tierras burgalesas dirigiendo la guerra contra los pueblos cántabros. Enfermo del hígado partió hacia Aquitania, escoltado a la sazón por la Legión V Alauda, que aquel mismo año se incorporó al inseguro limes del Rin para contener a los pueblos germanos sublevados.
Trascendental fue en el 778 la salida por Roncesvalles y Valcarlos del ejército al mando de Carlomagno, que acabó en el aniquilamiento de la retaguardia que mandaba el caballero Roldán.
El gran descubrimiento de Roncesvalles fue en 1127 cuando cruza los montes, camino de Santiago, el peregrino más universal, el poitevino Aymeric Picaud, autor del famoso "Liber Peregrinationis" (Codex Calixtinus).
Año determinante fue 1192 en el que quien iba a ser muy pronto rey de Navarra y héroe de la batalla de las Navas de Tolosa, Sancho VII el Fuerte, yendo camino de Aquitania en ayuda de su egregio cuñado Ricardo Corazón de León, descubre el halo de Roncesvalles, del que quedará prendado hasta su muerte, no en vano eligió el lugar para ser enterrado. Autor: Carlos Viñas-Valle
Mis Fotos de Navarra
|

Por un lugar del Pirineo de Navarra, conocido universalmente por Roncesvalles, entra en España la ruta principal del Camino de Santiago. Durante un tiempo lo hizo por los altos montes pirenaicos coincidiendo con el trazado de la vieja vía romana, pero por ardua y muy peligrosa se cerró, abriéndose desde el siglo XII la ruta por la hondonada de Valcarlos, el escenario casi de leyenda en el que fue aplastada por nativos vascones la retaguardia carolingia al mando del conde Roldán, el 15 de agosto del 778. De aquella emboscada (que nunca fue batalla) y del Camino de Santiago hablo expresamente en ésta mi web dedicada a Navarra.
El terreno de Roncesvalles es irregular, en cuesta, con vaguadas en donde apacientan los rebaños. Iglesias y casas aparecen unas junto a otras, creando cierta confusión a primera vista. Es preciso acudir al vallecito Arrañosin, a la subida del puerto o al antiguo paseo de los canónigos para ganar perspectiva.