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Has llegado a un lugar donde  Dios te quiere conducir,  ¿sabes el por que?.... porque hemos sido llamados a cumplir una gran misión para la gloria del Señor, no es con la fuerza humana sino con el Espíritu de Dios.

 

Este  es  el  tiempo  donde  Dios  quiere  levantar  un ejercito de creyentes valientes, ungidos y llenos de la palabra.

En este tiempo final tu has sido comisionado por nuestro Señor Jesucristo a realizar  su  obra,  por  lo tanto no es tiempo de ver atrás, no es tiempo de detenerse es tiempo de proclamar al norte, al sur, al este y oeste que “Jesucristo es el Señor”.

 

La palabra  de  Dios nos  desafía a ser gente de  fe y de conquista. Seria fácil ponernos cómodos, seguir una vida religiosa y dejarse llevar por la corriente de este mudo y ese no es el destino de Dios para sus hijos.

Estamos en este mundo  pero no  somos del mundo, estamos para establecer una diferencia.  Seamos  imitadores  de  aquellos  hombres  de  la Biblia y de aquellos hombres de la historia de la iglesia que nunca se rindieron ante nada, sino solo ante el propósito y el destino de Dios para sus vidas; imitemos su fe y persistencia y corramos la carrera con gozo.