En Abril aguas mil, dice el refrán, pero en estos tiempos el agua brilla por su ausencia en un Al-Andalus que amenaza con dejar de ser el paraíso perdido para ser el desierto perdido. A pesar de todo la savia reverdece, los campos pasan de agraz a feraz y las ilusiones se reconstruyen al ardor de las gónadas.
Aún aceptando pulpo como que la primavera inspira a los poetas, sí es cierto que algo sutil cambia cuando cruza frente a nosotros un soberbio cuerpo. Y si un verso nos ayuda a alcanzar el objeto de tanto sueño húmedo bienvenida sea la lírica y todos sus tópicos y todas sus luces y todas sus sombras y todas sus maravillosas indigencias.
