En otra página comenté que la complejidad y la frecuencia de
funcionamiento de los procesadores gráficos está aumentando y por eso
aumenta también la potencia disipada por los mismos, con el
consiguiente aumento de las necesidades de evacuación del calor
producido. Esto obliga a dotarlos de disipadores cada vez más eficaces
dotados casi siempre de ventiladores cada vez más ruidosos porque el
pequeño espacio disponible para esta aplicación obliga a utilizar
ventiladores con velocidades de giro muy elevadas para conseguir el caudal de aire necesario. Aún así, en cajas
poco ventiladas o en casos de overclocking de la tarjeta gráfica, las
temperaturas de funcionamiento del procesador gráfico pueden elevarse
hasta producir fallos en las imágenes generadas y reducir la vida útil
del mismo. En estos casos, resultan necesarias medidas adicionales para
mejorar la disipación del calor producido por este procesador.
Extractores de aire
En la
práctica, el método más simple para mejorar esta refrigeración es la
utilización de extractores de aire colocados a ambos lados de la
tarjeta gráfica o al menos en el lado del disipador. Esta medida es
especialmente eficaz en el caso de tarjetas con disipadores pasivos.
Ventiladores adicionales
Si
las necesidades de enfriamiento son mayores, y sobre todo en las
tarjetas con ventiladores incorporados, puede mejorarse aún más la
refrigeración de las mismas colocando ventiladores a ambos lados de
ellas sujetos a la tapa del lateral izquierdo de la caja del ordenador,
que introducirán aire directamente del exterior de la caja hacia el
entorno de la tarjeta gráfica.
El último recurso
Por último, también puede sustituirse
el disipador del procesador gráfico por otro modelo más eficaz,
teniendo presentes las precauciones relativas al estado de las
superficies de contacto entre el disipador y la cápsula del chip de
este procesador y a la utilización de la pasta térmica adecuada en cada
caso.
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