"Europa barroca" pretendía ser una moderada divagación sobre los pensamientos de un astronauta que se queda colgado en una órbita solar... Lo que sucedió fue que, al final, los tres protagonistas, Eduguá, la negra y el cachalote de la mancha blanca en la frente, me habían dictado ochocientas páginas, por lo que no tuve más remedio que partirlo en dos: "Europa barroca" y "La aventura de las luces azules". Helos aquí.
Y en lo que se refiere a "Crucita y yo", podría decir tres cuartos de lo mismo. Se trataba de contar la historia de una chica que, desde la más profunda de las miserias, llega a las más altas cumbres de la opulencia... Nada de eso quedó, por fortuna, y las dos hermanas -puesto que Nastasia y Crucita, las protagonistas, lo son- se explayaron a modo hasta llegar a las seiscientas cincuenta páginas. De nuevo tuve que partir el libro en dos, que se pueden leer por separado y cuyos títulos son:
"La efímera vida de Nastasia" y "Crucita y yo".
Llegados a este punto, añadiré lo siguiente:
Este ingente cuento, ¿fue escrito en el País de la Bella Durmiente? Pues es muy posible y otra cosa sería más difícil, pero aquí, para que todo cuadre y no quede sombra de duda sobre nuestras intenciones, vamos a decir que tal suceso, que a veces fue iluminado por la luz del ocaso, a veces por la de la Luna, y a veces también por la de velas de esperma de ballena, ocurrió en la Venta, sí, en aquella célebre venta de la que tanto se habló, aquella venta –que creo que ya no existe– que había cerca de la mitad del sinuoso camino que conduce de la Ínsula Barataria al legendario País de la Bella Durmiente del Bosque; así, todos contentos. ,
Aquí debajo hay archivos para que quien quiera pueda leer trozos de estas novelas,
y en este enlace está la siguiente página, es decir,
que esa sí que es una novela brutal, de larga y de todo.
|


