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tras las huellas de los vikingos


TRAS LAS HUELLAS DE LOS VIKINGOS

Manuel Velasco

Ediciones Alcántara, 2000


INDICE

LA ERA VIKINGA
El principio y el fin
Cronología

LA VIDA COTIDIANA
Las granjas
La vida familiar
La mujer vikinga
Alimentación
Medicina
Higiene
Vestimenta
Arte/Artesanía

LA VIDA SOCIAL
La Asamblea (Thing)
Estructura social
Los banquetes
Las crónicas de Ibn Falan

EL CORCEL DE LAS OLAS
Navegación
Barcos

SIGUIENDO LA RUTA DE LOS CISNES
Migraciones / Colonizaciones
Comercio / Rutas comerciales

DONDE CORREN LOS FILOS ACERADOS
Saqueo y piratería
Armas y guerreros
El Guerrero n.13 / Devoradores de Cadáveres
Beowulf
Las ciudades fortificadas de Dinamarca
Las chicas son guerreras
La Península Ibérica: Jakosbland y los blamenn

HA DE SERME FACIL DAR VIDA A MI LENGUA
El lenguaje nórdico
Las sagas
Los edda
El Havamal

TALLÓ EN EL CUERNO RUNAS Y CON SANGRE LAS TIÑÓ
Las runas
Las piedras rúnicas
La magia

LA MORADA DE LOS DIOSES
Cosmología
Los dioses
Las nornas
Los gigantes
Enanosy elfos
El crepúsculo de los dioses
Templos y cultos
Cristianismo
Ritos funerarios

LAS COLONIAS
Islandia, el experimento republicano
Las islas atlánticas
Inglaterra
Irlanda
Normandia (Francia)
La ruta del este
Groenlandia
Vinland (Norteamérica)

VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE
Qué ocurrió después
El renacimiento de Asatrú
Un recorrido por la actual Escandinavia
Otros lugares con reminiscencias vikingas
Bibliografía en español
Discografía
Fantasía épica y metálica
Vikingos en la pantalla

PROLOGO

Puede decirse que descubrí realmente a los vikingos entre las salas del Museo de Historia de Visby, en la isla sueca de Gotland, mientras Dan Carlson, su director, me mostraba el mapa donde estaban marcados con puntos y líneas los trayectos que realizaron aquellos hombres. Me quedé impresionado al ver hasta donde habían sido capaces de llegar, teniendo en cuenta que surgieron casi de las profundidades de la Edad del Broce: Desde Escandinavia hasta Persia por un lado y hasta lo que hoy llamamos Norteamérica por otro, pasando por todas las costas europeas.
   
Los objetos de ese museo son una buena muestra del cosmopolitismo de este pueblo, al que durante siglos se le ha tildado de salvaje. Me detuve especialmente ante la colección de piedras rúnicas, que, al contrario de las que hay en otros lugares, apenas tienen texto; sus mensajes están en forma de dibujos y símbolos arcaicos dejados a la posteridad, seguramente pensando que sus descendientes sabrían conservar los elementos de conocimiento necesarios para comprenderlos. Igualmente sorprendido, fui recorriendo las demás salas, donde había grandes cantidades de objetos de uso cotidiano, joyas y miles de monedas árabes, que ellos usaban por su peso en plata.
   
Cuando regresé de aquel viaje, me pasé los siguientes meses removiendo cielo y tierra para poder recorrer durante el verano algunos miles de kilómetros siguiendo la huella de aquellos hombres amantes de la libertad, el riesgo y la aventura, que partiendo desde sus reductos escandinavos recorrieron medio mundo hace más de mil años.
   
Y comencé este recorrido por el lugar más inesperado: España. Y concretamente por una de las regiones que sufrieron más los asaltos de aquellos vikingos: Galicia. Y justamente por el pueblo de Catoira, donde, desde 1992 celebran una Romería Vikinga, con el desembarco de un drakkar incluido, que llega a medio día remontando la Ría de Arousa. Una treintena de intrépidos neo-vikingos coronados con cascos cornudos hacen un simulacro de asalto a las ruinas de las torres del Oeste, que se levantaron en el siglo XI precisamente para contra la incursiones vikingas que tenían por allí un fácil acceso a la rica ciudad de Santiago de Compostela.
   
Después de Catoira, siguieron algunos lugares de Noruega, Islandia y sobre todo la región danesa de Jutlandia. Museos, restos arqueológicos, barcos rescatados de las porfundidades marinas y poblados restaurados, incluso los mercados reconstruidos para los turistas fueron completando una imagen y aportando una realidad que no pueden dar todos los libros del mundo juntos. Los bonitos barcos del museo de Oslo se mezclaron con miles de objetos (joyas, armas, amuletos, herramientas), los restos de las 700 tumbas de Lindholm Hoje, que permanecieron mil años bajo la arena, se unieron a la gran piedra rúnica de Jelling, donde el rey Harald Diente Azul declaró la cristianización de Dinamarca.
   
La transformación que fui teniendo a lo largo del viaje fue pareja a la que tuvieron los arqueólogos e historiadores a partir del descubrimiento, recuperación y reconstrucción de los barcos de Gosktad y Oseberg en Noruega y los de Roskilde en Dinamarca, junto con la valiosa información reflejada en los restos arqueológicos de Gotland, Birka, Ribe y otros antiguos enclaves nórdicos.
   
Nadie puede negar la imagen del vikingo saqueador, pero es necesario complemetarla con esa otra imagen del vikingo "constructivo": han queddado evidentes sus cualidades como constructores de barcos y navegantes, como artesanos y creadores de historias, como mercaderes y fundadores de ciudades y estados.
   
Queda el interrogante de saber cómo se hubiera transformado la historia del mundo de haber prosperado la colonia vikinga de Vinland. Buena pregunta para hacerse justamente este año 2000 que se celebra el milenio de la llegada de Leif Eriksson a aquella tierra que hoy llamamos Norteamérica.

© Manuel Velasco




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