El escritor de viajes debe vivir aquello que describe,
pero también debe esforzarse en comprender las razones profundas,
el sentido trascendente de aquello que contempla. Y tiene que saber contarlo.
Manuel Velasco cumple con los tres preceptos y con ellos ha elaborado su propia
versión, su experiencia personal sobre la realidad finlandesa en el
libro que ha titulado Finlandia (Suomi para los amigos) publicado por
Ediciones Corona Borealis.
Manuel Velasco ha viajado en media docena de ocasiones al hermoso país
nórdico que viene fascinando a los viajeros españoles desde
su independencia en 1917, y que cada vez cuenta con más admiradores
entre nosotros, a medida que se descubre un pueblo y un territorio con una
excepcional personalidad, el valor más apreciado por los auténticos
trotamundos. Esto le ha permitido descubrir las dos caras de Finlandia,
la que ofrece en verano, cuando brilla el Sol de Medianoche por encima del
Círculo Polar Ártico, y la que muestra en invierno, cuando
la nieve cubre todo el país con un manto blanco que refleja la tenue
luz que llega hasta el cielo finlandés, haciendo visibles las bellas
auroras boreales.
El libro es una historia de amistad, de comprensión y de conocimiento
intenso. No es casual que incluya el término amigos en el título,
porque su trabajo es el de quien intenta que los lectores comprendan mejor
la realidad, la riqueza y el valor de Finlandia, con la seguridad de que
conocerla es el primer paso para establecer una relación profunda
y duradera llena de satisfacciones. Y nos muestra todo lo que ha aprendido
de Finlandia con una admirable claridad, con la prosa limpia del viajero
y la mirada curiosa del historiador y del investigador que busca las raíces
que sustentan el árbol.
Es un libro que trasciende los tópicos, ya que los trata buscando
su sentido verdadero, la presencia real en la vida cotidiana de mitos finlandeses
como los mil lagos, la sauna, Alvar Aalto, Sibelius, Laponia y Santa Claus,
el pueblo saami, o temas de la historia reciente como el desarrollo de una
sociedad tecnológica con un alto nivel de vida que cuenta también
con un envidiable grado de igualdad. La riqueza de datos y experiencias
eleva el texto de Manuel Velasco sobre los libros de viajes al uso, enlaza
con las Cartas Finlandesas de Ángel Ganivet, actualizando un retrato
lleno de información y matices. El libro termina con unas notas
y reflexiones sobre el Kalevala, la saga finlandesa que muestra épicamente
el origen del pueblo que habita uno de los países más fascinantes
del planeta. El interés del tema, la amenidad y la calidad del
texto lo hacen muy recomendable incluso para quienes creen conocer bien Finlandia.
Leena Palmgren
En ocasiones, el viajero queda prendado por un lugar. Ha
visitado muchos, algunos más espectaculares o misteriosos, pero por
quién sabe qué razón, es ese lugar inesperado el que
le seduce con la fuerza necesaria para hacerle volver una y otra vez. No
importa el idioma, el clima y las costumbres, o quizá sea todo ello,
porque no hay una razón clara, a no ser que se trate de un sitio ya
vivido en otra anterior existencia.
Manuel Velasco conoce muchos países, pero ha sido el norte de
Europa, ese norte frío y poco acogedor para el meridional, el que
le ha prendido y al que, cada vez que puede, retorna, como si no pudiera
resistirse a su llamada.
Era inevitable que, tarde o temprano, sintiese la necesidad de compartir
su experiencia y su amor a esa tierra con el lector. Felizmente, se ha decidido.
Y digo felizmente, porque Finlandia (Suomi para los amigos) es
un magnífico libro que cumple con todos los requisitos para que su
lectura resulte un gozo, como la de aquellos libros de viajes de antaño,
cuando casi nadie viajaba y la descripción del autor era el único
vehículo para hacerlo con la imaginación.
Rico en detalles, contando con los ojos del que mira y que, tras la sorpresa
inicial, quiere además comprender. No hay que hacer esfuerzo alguno,
sólo dejarse llevar por Manuel Velasco, y el lector conocerá
Finlandia, sus lugares, sus gentes, sus costumbres, su misterio... Y, cerrando
el libro, querrá también ir allí.
Fernando Jiménez del Oso |