Fuente: Copiado de
isftic.mepsyd.es/profesoresAutor: Ricardo San Martín Vadillo
El
título de este artículo tiene su razón de ser en un convencimiento
personal de la verdad que tal aseveración encierra. Mis años como
alumno me lo recuerdan, asimismo, varios años como profesor de inglés
me reafirman en ese hecho. Por otro lado, no se trata sólo de una
creencia personal, una serie de estudios científicos llevados a cabo
por pedagogos y psicólogos apoyan mi aseveración.
Así lo creen también figuras de la relevancia de Oxford and Shearin (1994:12):
"Research
shows that motivation directly influences how often students use L2
learning strategies, how much students interact with native speakers,
how much input they receive in the language being learned (the target
language), how well they do on curriculum-related achievement tests,
how high their general proficiency level becomes, and how long they
persevere and maintain L2 skills after language study is over.
Therefore, motivation is extremely important for L2 learning, and it is
crucial to understand what our students' motivations are." .
En
mi artículo presento una exposición razonada de algunas técnicas que
pueden ayudar a lograr que nuestros alumnos de Secundaria se sientan
motivados y afronten el estudio del inglés con una actitud positiva.
Los
ejemplos que a continuación presento son meras sugerencias. Cada
profesor conoce a sus alumnos, que tiene cada uno su propia
personalidad; así pues, el profesor deberá descubrir qué tipo de
motivación requieren sus alumnos.
Potenciar sus valores: Hay
alumnos cuyo nivel de inglés no es el adecuado para el curso en el que
se encuentra. Las causas son diversas, puede proceder de francés, de un
centro donde el nivel de exigencia era menor, etc.
Podemos
motivar a este alumno valorando, no sólo sus conocimientos, sino su
deseo de mejorar en inglés, su participación en clase, su creatividad,
su limpieza y orden en el cuaderno de clase, etc. Esta serie de valores
son tan importantes en la formación del alumno como un buen dominio del
inglés.
De
este modo estaremos apoyando su esfuerzo e interés por mejorar en la
asignatura y, sin lugar a dudas, ese interés y nuestra valoración de
sus actitudes repercutirán de forma positiva en su nivel de
conocimientos en inglés. El éxito conduce al éxito.
Hacerles protagonistas de su aprendizaje: Recordamos
lo que nos interesó, lo que nos mantuvo activos, lo que asimilamos a
través de varios sentidos (oído, vista, tacto), por eso es importante
que los alumnos sean los protagonistas de su propio aprendizaje:
podemos hacer que se interesen por un tema si les pedimos que nos
ayuden a encontrar materiales sobre ese punto gramatical y si hacemos
que practiquen el mismo con audiciones, ejercicios escritos,
construyendo dibujos, etc.
Los
alumnos se sienten partícipes de la clase si les encomendamos que
confeccionen un mural ('wall-chart') sobre temas del libro de texto
(e.g. 'animals', 'There is/There are', 'Your town/city', etc.); pueden
aportar recortes de revistas, realizar dibujos, construir maquetas en
cartón, confeccionar 'posters', etc.
Este
material le servirá al profesor para utilizarlo en otras clases y a los
alumnos les proporcionará la satisfacción de ver valorado su trabajo
que irá pasando de clase en clase con su nombre en él.
Juegos didácticos :
Son altamente motivadores y reúnen la característica, previamente
mencionada, de aunar amenidad y contenidos gramaticales. No se deben
usar de una forma indiscriminada, sino que su uso debe ir acompañando y
reforzando determinadas estructuras o funciones dadas en la clase de
inglés y como material de refuerzo. Como indica Carrier (1980:6) en su
libro:
"Games
and activities are invaluable to the teacher of a foreign language
because they provide an opportunity for students to use their language
skills in a less formal situation.../... Games can be used to change
the pace of a lesson and so maintain motivation".
Es importante que los alumnos sepan que el juego es parte de la clase y
no meramente un juego; por supuesto se mostrarán activos,
entusiasmados, pero no se debe romper la disciplina de la clase y al
acabar la actividad cada chico/a debe haberse divertido pero también
debe haber aprendido algo más de inglés.
Ejercicios activos :
Los alumnos a esta edad (14-16 años) están llenos de vitalidad, de
actividad, de fuerza. Hay que proporcionarles ejercicios que encaucen
su dinamismo por medio de 'fillers' y 'warmers': actividades breves,
comunicativas y que exigen una participación activa de los alumnos en
la clase, de este modo evitaremos que el alumno permanezca pasivo. Este
tipo de actividades resultan eficaces al lograr aunar interés y
amenidad con práctica léxica y sintáctica. Suelen ser muy bien
aceptadas por los alumnos que de este modo logran un doble propósito:
divertirse y aprender inglés.
Proporcionar mucho 'input' comprensible: Según las hipótesis de Krashen (1982:63):
"Optimal
input is comprehensible. This is clearly the most important input
characteristic. It amounts to the claim that when the acquirer does not
understand the message, there will be no acquisition."
De igual modo, Krashen insiste sobre la importancia de proporcionar el
adecuado 'input' a los alumnos en nuestras clases, ibid (1982:32):
"The
input hypothesis states that we acquire a language by understanding
input that is a little beyond our current level of (acquired)
competence.../... listening comprehension and reading are of primary
importance in the language program, and that the ability to speak( or
write) fluently in a second language will come on its own with
time.../...Good second language teachers do this by adding visual aids,
by using extra-linguistic context.../... It may be that all the teacher
need do is make sure the students understand what is being said or what
they are reading. When this happens, when the input is understood, if
there is enough input, i + 1 will usually be covered automatically."
Así el 'input' auditivo lo podemos proporcionar por medio, no sólo de
cintas de cassette, sino principalmente a tavés de las intervenciones
orales del profesor en las clases. El profesor puede motivar a los
alumnos poniendo el 'input' de inglés al nivel que sus alumnos tienen
en ese momento de su interlengua.
Darles oportunidades para que hablen en inglés :
Quizás uno de los problemas de los profesores en la clase de inglés es
que nosotros hablamos mucho y damos pocas oportunidades para que los
alumnos se expresen en inglés. Montety (1977) decía: 'Silent teacher,
talking pupils'.
Es
importante crear un sentimiento de confianza en sí mismos en los
estudiantes, en su capacidad de expresión. Para ello debemos diseñar
actividades donde el alumno no sea corregido continuamente, donde nos
preocupe más su fluidez que su precisión gramatical, es decir, debe
predominar 'fluency' por encima de 'accuracy'. Favorecen esta fluidez
ejercicios donde se le dé oportunidad al estudiante para hablar de
cosas que le son familiares: 'My family', 'My house/My bedroom', 'These
are my hobbies', etc. Se puede pedir que empiece hablando durante medio
minuto e ir incrementando el tiempo de expresión oral a un minuto,
minuto y medio, etc. El profesor debe aplaudir sus logros y tener en
cuenta aspectos globales del 'output' del alumno. Es importante, no
interrumpir mientras éste está hablando. El profesor puede ir anotando
los errores más graves y repetidos y buscar un momento, a posteriori,
para indicar cuáles deben ser los aspectos de pronunciación o de
sintaxis a mejorar.
El
alumno debe tener la sensación de que es capaz de transmitir sus
mensajes, de que éstos no serán perfectos pero sí son comprendidos y
por lo tanto existe comunicación.
Atmósfera positiva en la clase : En páginas anteriores nos referíamos a las hipótesis de Krashen (1988:38). Éste habla de 'The Affective Filter Hypothesis':
"The
research literature indicates that certain affective variables are
related to second language achievement. Performers with certain types
of motivation, usually, but not always "integrative" and with good
self-images do better in second language acquisition. Also, the best
situations for language acquisition seem to be those which encourage
lower anxiety levels."
Creemos, a través de estudios consultados así como por lo que nos
indica la propia experiencia en nuestras clases, que los alumnos deben
sertirse a gusto en la clase de inglés, que se aprende más y mejor si
el clima que se crea es de cooperación, de falta de ansiedad y de
optimismo: tanto alumnos como profesor logran mejores cotas de
efectividad.
Mostrar los objetivos como alcanzables: Es
esencial darles, desde comienzo de curso, un sentido de que los
objetivos a cubrir son fácilmente alcanzables, que su capacidad es la
adecuada para lograr mejorar en inglés. Como dice Dörnyei (1995:281):
"Develop
students' self-confidence by trusting them and projecting the belief
that they will achieve their goal; regularly providing praise,
encouragement, and reinforcement; making sure that the students
regularly experience success and a sense of achievement."
Mostrar un interés personal por los alumnos: El
alumno debe sentir el interés del profesor por enseñarle y, lo que es
más importante, debe percibir un interés del profesor por el alumno
como persona. El alumno adoptará una actitud positiva hacia el profesor
y la asignatura si nota que éste se interesa por él/ella como ser
humano, por su salud, por sus problemas familiares, sus relaciones
interpersonales con sus compañeros de clase y amigos. Como dice
Finocchiaro (1976:21):
"They
[the learners] need to feel secure not only in their knowledge of the
foreign language and culture but in the understanding and respect for
teachers and peers.../... motivating means not only understanding the
learner, his feelings, his aspirations, and his spiritual and creative
needs but also his whole world that he brings with him into our
classroom."
Es importante que los alumnos se sientan aceptados y apreciados como personas, independientemente de sus resultados en inglés.
Enseñar estrategias, no sólo conceptos: Los
profesores de inglés, como los de otras muchas asignaturas, hemos
estado más preocupados por transmitir contenidos gramaticales. Con el
paso de los años, algunos vamos comprendiendo que, sin desatender el
anterior aspecto, es necesario prroporcionar a nuestros alumnos métodos
de estudio y estrategias que potencien sus conocimientos haciendo uso
de sus conocimientos metalingüísticos tanto de L1 como de L2. Con
demasiada frecuencia nos encontramos con alumnos que se desmotivan pues
no se ven progresar adecuadamente, no por falta de estudio y voluntad
de trabajo, sino por falta de una metodología de estudio adecuada.
En
un estudio sobre motivación y técnicas de aprendizaje del inglés Otal
Campos (1990) se afirma que los alumnos utilizan unas estrategias
tradicionales lo que incide en unos logros escasos en el aprendizaje
del inglés como L2, lo cual, a su vez, se traduce en una creciente
inhibición, falta de esfuerzo y ausencia de estudio en el alumnado.
Importancia de la motivación instrumental: Los
estudio-s de los psicólogos canadienses Gardner y Lamber (1972) fueron
fundamentales en el terreno de la motivación. Ambos diferenciaron entre
motivación integrativa e instrumental. Es difícil que nuestros alumnos
actúen movidos por la primera, pero sí podemos favorecer la segunda.
Por lo general, los alumnos que acuden a nuestras clases están
convencidos del valor instrumental que posee el inglés en el mundo de
hoy, así como de el papel positivo que su dominio puede jugar en su
futuro. No obstante, el profesor puede incrementar esa motivación
instrumental si muestra de forma razonada a sus alumnos los campos en
los que el inglés es importante: mundo de los negocios, los viajes,
estudios posteriores, ciencia, tecnología, informática, investigación,
etc.
Diversos
estudios, como los de Gardner (1973) y (1991) demuestran que la
motivación instrumental es un camino válido y eficaz para incentivar el
estudio de una L2 y lograr mejores resultados en la misma. En palabras
de Gardner (1973:240):
"Rather
than emphasizing the language which is being acquired, I think it might
be more meaningful to emphasize the usefulness of the language which is
being acquired."
En una investigación posterior sobre la efectividad de la motivación
instrumental el mismo autor vuelve a concluir, ibid (1991:69)
"Subjects
who were motivated, either integratively or instrumentally, tried
harder to think of the correct answer and apparently were more
successful in finding it.../... These results demonstrate, that both
integrative motivation and instrumental motivation can influence second
language learning."
Ejercicios voluntarios :
Suelen funcionar con aquellos alumnos que desean subir nota o con
aquellos otros, demasiado tímidos, a los que no les gusta participar
oralmente en la clase de inglés.
Se
deben devolver corregidos y con comentarios que reflejen los aspectos
positivos alcanzados: "Has logrado mejorar tu expresión en inglés",
"Tema interesante y bien desarrollado", etc. También pueden aportarle
posibles líneas de actuación al alumno: "Bien el conjunto; no obstante,
debes revisar la utilización de los verbos modales (e.g. *must to go,
*can to play, etc.) La clave es que nos quedemos con los aspectos
positivos logrados por el alumno y animarle a que siga trabajando en
inglés.
Otra
posibilidad es exponerlos en la pared de la clase para orgullo de los
autores y mostrar a los compañeros a que ellos también pueden hacer
trabajos similares.
Al
final de cada trimestre encuaderno los trabajos y quedan depositados en
el Departamento para motivar a próximos grupos de años venideros.
Pegatinas :
'Stickers' en inglés. Utilizo las que comercialmente se pueden
encontrar en tiendas de material pedagógico de Inglaterra o EE.UU. y se
las pego a los trabajos, ejercicios o exámenes. Contienen frases tan
motivadoras como: 'Well done!', 'Your effort shows', 'Grade A student',
'Terrific', 'Good work', 'Stick with it', etc.
Se pueden construir (los mismos alumnos pueden colaborar) en la clase.
Corregir errores de carácter general:
Hemos visto cómo motivar a nuestros alumnos a la hora de la expresión
oral en inglés, por lo que se refiere a la expresión escrita, debemos
huir del, llamado "efecto del lápiz rojo", es decir, nuestra tendencia
a devolver los exámenes, composiciones o diálogos en inglés que debemos
revisar plagados de correcciones en rojo. Dicha técnica, que exige del
profesor un esfuerzo enorme por parte del profesor, se ha demostrado
que no es, en muchas ocasiones eficaz y positivo, pues transmiten al
alumno una sensación de fracaso al darle la sensación de una pléyade de
errores (como decía Corder, debemos distinguir entre 'errors' y
'mistakes', los primeros realmente graves, los segundos de menor
importancia y no afectando al valor fundamental de la comunicación).
Nuestras correcciones deben dirigirse a los "errores" y no a las
"faltas" menores. Por otro lado, es esencial, si queremos alumnos
motivados, aplaudir sus logros y progresos a la hora de redactar en
inglés. Un diálogo o una composición en inglés puede contener errores
(que deben ser señalados y corregidos), pero puede tener una serie de
factores positivos que no podemos olvidar: puede ser ingeniosa,
original, bien estructurada, haber integrado un vocabulario previamente
estudiado, etc. todos esos factores deben ser ponderados por el
profesor y una nota escrita al final del ejercicio animará al alumno en
sus trabajos posteriores. Los alumnos agradecen comentarios del tipo:
"Me ha gustado el tema elegido. Es original", "Ideas bien
desarrolladas; revisa los errores en el orden de los elementos de la
oración (e.g. *book interesting)", "El conjunto es aceptable. Animo,
puedes mejorar".
Es
aconsejable establecer un código de correcciones y devolver los
ejercicios con los errores marcados por ese código (e.g. W.O= word
order, Sp= spelling, T= tenses, etc.). De este modo le estaremos dando
pistas al alumno de en qué se ha equivocado y qué debe corregir.
Conocer los valores y habilidades de cada alumno :
Cada chico/a en nuestra clase tiene unos puntos fuertes y débiles en
las diferentes asignaturas; además poseen una serie de valores y
habilidades que se pueden utilizar de forma complementaria a las clases
de inglés. por ejemplo, aquellos alumnos que sepan tocar la guitarra u
otro instrumento pueden intervenir a la hora de acompañar la letra de
una canción en inglés, a quien le guste coleccionar sellos puede traer
una exposición a la clase y hablar en inglés sobre algunos de los temas
y países de su colección filatélica, etc. De este modo estaremos dando
un cauce para unir su habilidad o entusiasmo por algo con el estudio y
aprendizaje del inglés.
El profesor como motivador :
Es aconsejable proporcionar "feedback" positivo a los alumnos, estar
alentando a menudo su entusiasmo por el inglés para favorecer su
autoconcepto ('self-esteem'). Esto se puede lograr por medio de
pequeños carteles que se van poniendo en las paredes del aula de forma
periódica. Los mensajes tratarán de provocar el interés de los alumnos
(e.g. 'Dare to think! Dare to be great!', 'Effort always leads to
personal satisfaction, that's to say, to success', 'You can if you want
to', ' Look at yourself in the mirror. That's the most important person
in the world'. )
Principio uno por uno: Es
una regla que me marco como profesor de inglés: por cada comentario
negativo que deba hacer a un alumno, pensar también en uno positivo
para ese chico/a (e.g. "Debes mejorar el orden de los elementos de la
oración, sin embargo, el ejercicio está bien presentado y
estructurado", "Hay que trabajar más la gramática, pero veo que mejoras
en el uso de las terceras personas de singular." )
No
debemos tender a quedarnos sólo con lo negativo de cada muchacho/a sino
a aplaudir y a apreciar aspectos positivos que va mejorando.
En definitiva, de alumnos motivados saldrán alumnos interesados en
aprender inglés, que se traducirá en un progreso en la asignatura. Es
decir, el principio enunciado de que el éxito conduce al éxito
posterior.
Para acabar me gustaría hacerlo con una cita de la gran pedagoga Finocchiaro (1974):
"The
teacher who can give each student the feeling that he is an important
part of the group, that he is capable of learning and that he can
achieve success; the teacher who can demonstrate an understanding of
conflict- both environmental and linguistic; the teacher who, through
his enthusiasm, his art, and his skill, makes language learning a
subject to look forward to, will in the final analysis be the one who
will forge ahead of his less perceptive colleagues in promoting the
desirable habits and attitudes needed for language learning."
Bibliografía
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Oxford,
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Ribé, R. y N. Vidal, 1995: "La Enseñanza de la Lengua Extranjera en la Educación Secundaria". Madrid: Alhambra-Longman.
NOTA:
Este artículo fue elaborado y publicado antes del año 2000 y, por
tanto, su contenido se ajusta a la legislación educativa que estaba
vigente en aquel momento. No obstante, no deja de ser una sugerencia
didáctica que podría suscitar ideas útiles en otros contextos.