mucho más que un paisaje espectacular
frontera entre Castilla-La Mancha
y Andalucía
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El obturador no deja de funcionar, dos ojos son pocos para captar toda la espectacularidad del lugar. Los adjetivos parecen retozar en un juego interminable de colores y fantasías y se suceden a cada vuelta del camino: ¡fantástico!, ¡grandioso!, ¡impresionante! y sin lugar a dudas, es todo eso y mucho más. Aquí puede dispararse la imaginación, podemos recoger estadísticas, puede que incluyamos en nuestro trayecto una clase de historia y sobre todo, podemos proyectar los sueños.
Estamos en el desfiladero de Despeñaperros, un lugar tan especial como el mismo nombre, cuya procedencia escapó a nuestra imaginación hasta que volvimos las páginas de la historia y la historia cuenta que se le dio el nombre de Despeñaperros porque aquí fueron precipitados al vacío los pobladores árabes de la zona, tras la batalla de ‘Las navas de Tolosa’*1. Despeñaperros es la gran puerta que une la España del sur y la España del centro; de un lado la provincia andaluza de Jaén y en el otro extremo la provincia manchega de Ciudad Real; un paso neurálgico que resultó inexpugnable para ejércitos acostumbrados a conquistar todo ante su avance, *2 y que hoy día es atravesado por carretera y ferrocarril.
cuando la naturaleza se hace opulencia
El desfiladero de Despeñaperros es obra de un escultor magistral: el río de igual nombre que por milenios fue modelando en las rocas aristas en las que la luz juega como una gigantesca brocha sobre un lienzo voluble.
Graciela Vera
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