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1. Artículo de opinión a partir de “Invisibles: Violencia contra los niños en la guerra”, película que presenta “Médicos sin fronteras” La pobreza sin fronteras Estela Brandez – 4º C - ESO La pobreza mundial va creciendo cada vez más y con ella crecen las guerras, sobre todo en algunos países del mundo donde los niños son educados para matar y sin la opción de poder razonar e incluso de estudiar. Y yo me pregunto: ¿En qué mundo vivo? La respuesta es sencilla: En un mundo en el cual las personas con poder abusan de su cargo y algunos llegan hasta el punto de prohibir a la población del país el estudio, para poder hacer de ellos personas ignorantes a las que poder manejar con facilidad, utilizarles como a títeres o fichas de un ajedrez y formar un ejército con ellos para enfrentarse a los enemigos. En ese momento es cuando me sorprendo al ver cómo en esas situaciones límites hay personas dispuestas a ayudar hasta el punto de arriesgar su propia vida. La pobreza es mundial y no hay que olvidar que en países desarrollados como España también hay pobreza: personas que todos los días pierden su casa, se encuentran solos, sin dinero y en la calle pasando frío, hambre y muchas necesidades. Creo que todos nosotros alguna vez nos hemos preguntado si podríamos hacer algo. Los que tenemos la suerte de haber nacido en una situación acomodada, sin ningún tipo de problemas comparado con los niños que sufren en la guerra o en la calle, pensamos que nos ha tocado esta vida y es verdad. Ésta es nuestra vida, pero eso no significa que no podamos contribuir, aunque sólo sea en un simple y mínimo hecho, para poner nuestro granito de arena en este mundo lleno de injusticias. No podemos cerrar los ojos frente a la realidad, sino que tenemos que abrirlos y colaborar. Cuando veo la situación que están viviendo personas iguales a mí, con mis mismos derechos, me siento impotente, porque no hay justicia en nuestro mundo, donde el poder y el dinero mueven nuestras vidas.
2. Artículo de opinión a partir de “Invisibles: Violencia contra los niños en la guerra”, película que presenta “Médicos sin fronteras”
La suerte que tenemos...
Marta Mirabet Torres - 4º A - ESO
Después de ver este corto, nos damos cuenta de que las personas podemos tener la gran suerte de nacer en una familia que tenga una vida buena, que tus padres tengan trabajo, que puedas abrir la nevera y comer algo, sea la hora que sea, y saber que tenemos una cama para dormir. Mientras otras personas nacen en sitios como el del corto, en los que el día a día es un infierno y, que tampoco quieren que se haga de noche por miedo a no tener un refugio donde dormir. No sé que es lo que he hecho yo para tener la suerte que tengo, ni tampoco creo que ellos tengan por qué vivir así… Muchos de los niños contaban cómo habían visto morir a miembros de su familia, e incluso habían tenido que matar a otras personas contra su voluntad. Después de ver esto te quedas muy impactado, porque, al menos desde mi punto de vista, esas pobres familias que nunca han llegado a poder disfrutar de los días junto a sus seres queridos, no merecen eso, ni ellas ni nadie. Cuando ahora llegue a mi casa, tendré un plato de comida, una televisión, un sillón, a mis padres… ¿Qué es lo que he hecho yo para tener esa suerte?, ¿por qué ellos sí tienen que pasar hambre y no pueden tener lo mismo que yo? Lo único que me hace pensar todo esto es que el mundo no es justo, y que ojalá videos como este fueran sólo eso, videos, y no verdades. A esas pobres personas que fueron secuestradas cuando aún eran niños, y que vieron cómo mataban a sus padres, que recorrían kilómetros para poder dormir “tranquilos”… Yo no puedo ponerme en su lugar y decirles lo que haría, porque es imposible sentir lo que ellos han pasado. Por último, pienso que muchas veces no sabemos lo que tenemos hasta que vemos videos como éstos, que nos demuestran que mientras estamos en el sofá de casa, hay personas que luchan por vivir. Es fácil decir; “es que yo no tengo la culpa, no puedo hacer nada…”. Yo no sé que hay que hacer para que esto no ocurra, pero desde luego después de esto no creo que tenga razones suficientes para quejarme, porque la vida que tengo, es de lujo comparada con la de los niños y familias de estos países.
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