dislexia, dislalia, dicotomía cerebral, personalidad multiple,
dos caras, cara dura, enfermedad...
Me duele la cabeza, técnicamente la mitad. Ya pasaron las seis, miro el ordenador, no es mio, no se merece mi compania, hoy lo dejo acá. Cierro la oficina, doy vuelta y me voy. Los pasillos están oscuros, ya nadie me puede encontrar.
Camino al omnibus, repaso los últimos días, pienso que debo un Chandon, la responsabilidad me ha vuelto estúpida.
Ordeno y cuento. Hace seis días cerre trato con una empresa trasnacional. El interlocutor, un colombiano chantapufi, de lengua larga y cara de Cheyene gordo, cuadrado y duro.
En los últimos seis días hemos cerrado 5 veces el mismo trato, he mandado los mismos documentos en tres oportunidades a ocho casillas diferentes, adjuntos a correos de explicaciones a prueba de: lentos, menores y mongólicos. En seis días he tenido doce llamadas y cientos de lineas de chat, comunicación de tono constante, lineal y aburrida; de contenido reiterativo, todo una y otra vez, todo recurrente.El viernes a última hora lo di por terminado, firmamos.
Mi jefe, zorro viejo, me dijo: no festejes hasta que te confirme el contador.
Es lunes, pasó un fin de semana y el invisible interlocutor deja un mensaje: "Aplazamos el contrato, llamame en mes y medio y volvemos a conversar". Aún no lo puedo creer...En los últimos tres días, mi interlocutor mintió tantas veces, que recuento sus contradicciones en el chat y rimo su engaño y cuento y me mareo.
Y aquí estoy con el ánimo desecho, la rabia palpitante, la factura clavada en la cartelera, hecha avión, media cabeza se parte y una deuda de chandon.
La próxima no descorcho hasta que la culpa sea de otro y las cuentas del contador...