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Entrevistamos a las mamas

 

El comedor de COO.P.A fue construido en el año 2000. Allí trabajan diariamente Delicia, Blanca, Amanda y Silvia

 

LAS MAMAS CUENTAN LA HISTORIA DEL COMEDOR

Es una mañana fría de septiembre, llueve. Delicia, Amanda y Blanca terminan de servir el desayuno a los chicos y se sientan a tomar el suyo mientras charlamos.Amanda y Blanca dicen que prefiere que hable Delicia pero a lo largo de la entrevista se sueltan y cuentan muchas cosas…

 


¿Cómo y cuando empieza a funcionar el comedor de Coo.P.A?

D: Empezó en el 96; nosotras anduvimos antes por varios lados trabajando. Yo estaba en la iglesia en un taller de costura. Después me anoticié yo que acá en Coo.P.A estaba habiendo reuniones proyectando para un comedor. De hecho ya uno de mis hijos era alumno de acá. Se intentaba que las mamás de los chicos también tuvieran una oportunidad en cuestión de trabajo. Así que vine acá y me encontré con varias personas que también estaban en el proyecto y ahí nos enganchamos. Estaban Blanca, Amanda, Sonia, Eva, alguna otra…Mactara y Delina. Estaban apostando al trabajo este. Era un proyecto muy lindo, íbamos a las reuniones… después salió… ¿Cómo era, Amanda...?

A: Como microemprendimiento.

D: Porque el gobierno ya mandaba la comida a los chicos, pero venían los fideos lavados, venían rancios, mandaban unas viandas incomibles. Mi hijo venía a casa y me decía: “ Ma, la comida que nos dieron hoy no se puede comer.”  Hijo, ¿por qué no reclamás?, le decía yo.

¿Cuáles eran los objetivos que tenia en ese momento el comedor?

D: Lo principal era la comida  para los alumnos de COOPA. Nosotras veníamos con las ollas… ¿Cuántas cuadras, Blanca?

B: Cuatro.

D: Si, cuatro cuadras con la olla a cuestas; traíamos todo: las ollas, el carrito del pan, de la fruta. Una vez me acuerdo se nos cayó toda la comida. Quisimos cambiar de mano… (empiezan a reírse fuerte las tres) y nos rodaron las albóndigas por la canchita y ahí estaban los obreros trabajando acá en Coo.P.A y nosotras cuando llegamos llorábamos. Pero ¿qué les pasa?, nos preguntaban los hombres. ¡Como qué nos pasa!¡Se nos cayó la comida, ustedes quedaron sin comer! Está equivocada, señora. Cuando ustedes se fueron nosotros agarramos y levantamos las albondiguitas y comimos todo, eh.

A: ¡Y eso que era todo pasto!… (vuelven a largar unas fuertes carcajadas)

D: Nosotras nos sentimos re-mal, era una lucha tener que cargar y todo eso.

¿Es que no tenían lugar, no? ¿Con que cosas contaban en ese tiempo?

A: Al principio no teníamos ni lugar,  vivíamos  alquilando.

D: Sí, al principio alquilábamos en una casa porque habíamos agarrado Coo.P.A y los SIN TECHO. Entonces habíamos comprado viandas y las dejábamos allá, ¿dónde era…?

B: En el Rawson dejábamos las viandas y traíamos las otras y así hacíamos todos los días y bueno con esa platita nos apechugamos una casa entera. Después nos sacaron los SIN TECHO y quedamos trabajando en el patio de esa casa, lo cual era muy duro estar cocinando ahí porque hacía frío, la lluvia, nos mojábamos, vivíamos con los pies mojados, porque se inundaba… pero seguimos con ese microemprendimiento que era del Gobierno de la Ciudad. Muchos que habían empezado como nosotras se fundieron y creo que nosotras quedamos porque dios es grande.

A: Gracias a Pitu (dice casi por lo bajo).

 D: Sí, después, cuando muchos se empezaron a ir, se va Mactara, nos reunimos con Pitu y empezamos a ver un poco lo de la Cooperativa, como se hacía, que iba a haber otra manera de salir, porque como estábamos saliendo nosotras no nos dejaba nada.

¿Cómo era el acuerdo con el gobierno en el microoemprendimiento?

B: El gobierno nos pagaba la ración de comida, nos pagaba $2,40 por porción. Nosotras íbamos y comprábamos la mercadería.  Pero no nos alcanzaba porque teníamos que alquilar el lugar, comprar la mercadería, los utensilios para cocinar... a veces no llegábamos a cubrir ni $5 para nuestro sueldo. Porque nosotras comprábamos todo de la mejor calidad, queríamos para los chicos las mejores cosas. Ahora las empresas te traen las peores cosas…

D: Como dice Blanca había una diferencia con la comida que nosotras hacíamos, cuando le decíamos al coordinador que la gente se quejaba nos dijo: no échenle agua, menudos…

B: Sabíamos que esa gente estaba todo el día en la calle y al mediodía venían por una ración de comida que le íbamos a dar un caldo con fideos hervidos, eso no valía. A nosotras nos pagaban mal pero nosotras queríamos servirles bien. Y cuando empezamos nosotras a reclamar que nos paguen un poquito más  para poder dar cosas de mejor calidad, nos cortaron. Duramos 2 años con los SIN TECHO, después nos cortaron.

D: Si nosotros veníamos mal, teníamos que comprar la mercadería…y gracias a…¿Cómo se llamaba…? Ah, sí, a Cuqui. El carnicero del barrio que nos daba fiado las cosas. Porque a veces había varios meses que no nos pagaban..

B: A veces casi 6 meses...

D: Y este hombre nos bancaba.

B: A veces meses nos bancaba con la mercadería y cuando nos acercábamos teníamos que decirle que todavía no nos habían pagado, ellos esperaban confiando en nosotros y nosotros esperando que nos paguen, el gobierno nos debía. Si ahí fue terrible porque nosotras debíamos algo de $1500 en carne nomás, algo de  $2000 en mercadería y en verdura ni hablar. Así que después ya no nos querían fiar porque ya era mucho. Y cuando nos pagaban teníamos que cubrir las deudas y no podíamos seguir, el alquiler…nos mudamos de varios lugares.

D: Así se fue yendo la gente éramos 7 en el microemprendimiento.

A: La única que abandonó el barco de las que estamos acá fue Blanca, aunque fue por un mes nomás, después volvió.

 B: En ese momento era salvar el puchero porque en mi casa ya no había un mango más….

D: Sí, en ese tiempo que ella se fue quedamos Amanda y yo y pensábamos: ahora ¿qué vamos a hacer? Y ahí se me ocurrió decirle a mi hija mayor que nos viniera a dar una mano. Y ella acepto enseguida, y desinteresadamente, porque al principio no había nada de plata. Y bueno ahí entró por suerte Silvia, era la persona indicada para ayudarnos en esos momentos tan difíciles, en mi casa éramos muchos, estaban todos los chicos, mis yernos… Y bueno pero seguimos con Silvia y… y entra en escena el CHAPULIN COLORADO.

¿Quién es el Chapulín Colorado?

D: Pitu (y echa una carcajada) y nos empezó a decir que nosotras si nos poníamos de acuerdo podíamos hacer una cooperativa y cómo teníamos que trabajar. Ah!...Y ahí se integra otra compañera: Verónica, la nieta de Mactara. Y ahí empezamos: pensamos un nombre para la Cooperativa y salió entre varios Ave Fénix. En ese momento estaban dando una plata en el gobierno como ayuda a la gente, entonces Liliana agarra y dice que podíamos entrar ahí. Era una plata que daban para las familias pero como nosotras estábamos en esta situación…

A: Liliana nos ayudo mucho también a nivel personal, como psicóloga, nosotras estamos muy agradecidas…

D: Si,con Liliana charlábamos mucho, ella nos decía: ustedes piensen que así van a tener un lugar para dar la comida. Y nosotras necesitábamos sí o sí la cocina, para dejar de alquilar, y entonces nos dijo ella: ¿Quieren entrar en ese plan? Bueno, dijimos. Asi que con esa plata se compraron los materiales para construir el comedor y lo construyeron algunos papás y otras personas que venían por los planes de trabajo del gobierno.

¿Y esto por qué año fue?

 B: Y… se inauguró en el 2000.

D: Ah!, pero antes de eso nosotros teníamos la plata pero no teníamos el terreno y fuimos a hablar con una señora, que falleció ya. Y nos dijo:  si yo las veo a ustedes que andan con las ollas, así que si es para ustedes el lugar está, yo se los voy a ceder. Y bueno dejamos de repartir la comida en el patio, ahora los chicos tienen su lugar, la comida calentita, el esfuerzo que hacíamos con las ollas…muchas cosas nos ahorró este espacio.

B: Sí, después hubo que seguir peleando que el gobierno nos reconozca como empleados…. Una vez estuvimos un año entero sin cobrar, trabajando gratuitamente, pero nosotras seguimos cocinando. Decíamos  que el gobierno se tiene que enterar que nosotras estamos trabajando igual, a pesar que ellos nos dieron de baja.

¿Cuáles les parecen que fueron los mayores logros?  

B- Nos ayudó mucho este lugar a nivel personal. Cada una de nosotras venía con muchos problemas, nosotras, la mayoría, somos mujeres solas con hijos, este lugar nos ayudó a compartir, a generar una convivencia y a  enfrentar los problemas juntas cuando antes cada una se arreglaba sola y a los golpes en la vida.

D- Por ahí, destacar también que hubo momentos duros porque cuesta ser grupo, cuesta entenderse, cuesta todo. Me quedo con una reflexión de este chico Federico que tuvo palabras muy sabias (el hijo de Ramón de la radio) que entró un día acá, se sentó y nos miraba y nos dijo: -¡Qué bien que trabajan ustedes! -¿Sí? le contesté. –Sí, porque cada una está en su lugar y sabe qué es lo que está haciendo… ¡Hasta con la religión nos costaba! Pero hemos entendido que hay un solo dios y él quiso reunirnos en lo máximo de nuestra necesidad como para saber  entendernos como personas. Todas veníamos con mucha carga encima y salir adelante en el trabajo te dignifica como persona.

A: Nosotras nos conocemos, ya sabemos cómo ayudarnos, dónde están los problemas…

¿Cómo ven el comedor en un futuro?

A: Pienso que va a ir cada vez mejor porque esta experiencia te sirve para otra. Los más viejos nos vamos a ir yendo pero las más jóvenes van a tomar nuestra experiencia y van a saber hacerle frente. Claro que no van a pasar lo que nosotras pasamos.

D: Y esto es un logro gritado a altoparlantes (risas de las tres) y sí, porque ya tenés todo esto. Fue difícil porque nos robaron varias veces, nos robaron un freezer que habíamos comprado nosotras y varias otras cosas… Pero los chicos cuando pasó eso nos traían platos y estaban enojados porque decían como van a hacer eso si es para nosotros mismos. Ellos se solidarizaron porque saben que este es su lugar. Y hoy en día este espacio es un logro para ellos porque tienen sus mesas se sientan tranquilos, charlan…

B: Y sí, hubo una camada de chicos que sufrió con nosotras, que nos acompañó y hoy los vemos que crecieron como dos metros por la comida suculenta que les dábamos (muchas risas nuevamente).

A: Sí, algunos ya son hombres grandes con tres o cuatro chicos.

D: Nos quedan en el recuerdo muchos, el Negro…A algunos los mataron…

B: Sí, ¿te acordás? Venían a hacernos compañía cuando estábamos cocinando…

A: Lalo, Walter, todos… siempre estarán con nosotros.

B: ¡Uh.., tanto tiempo! Yo vine embarazada a trabajar acá y Lucas se estaba gestando como se estaba gestando este laburo… (vuelven las risas...)

¿Qué cosas habría que seguir peleando?

B: Y... la escuela secundaria que es el proyecto que hoy tenemos acá.

D: Y también la seguridad en el tema de los sueldos, hace dos meses que yo no estoy cobrando…

A: Sí: el tener el puesto efectivo...

D: Tenemos trabajo y nosotras nos sentimos orgullosas porque el trabajo te dignifica pero hay todavía luchas nuestras y de nuestros compañeros. Muchas veces no les alcanza y todo lo que hacen por los chicos… (Delicia se emociona y habla entrecortado) Porque...hay personas que capaz no te quieren trabajar acá…pero a ustedes, a todos, nos nace de corazón venir acá. Y el gobierno tiene una venda en los ojos porque todo lo que se está haciendo por los jóvenes no es valorado, eso nos duele y quisiéramos que se nos entienda. Hay que pelear y pelear por nuestros sueldos, ya sería nuestro logro poder quedar efectivas. Amanda ya se está a punto de retirar, se nos va y Amanda no pudo ver este logro… pero bueno ella va a tener una jubilación y eso es un logro también aunque todavía falte…   

 



[1] Silvia no participo de la entrevista porque se encontraba de licencia por maternidad